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Crítica teatral.- Tenesse, capítulos de una vida fascinante

Crítica teatral.- Tenesse, capítulos de una vida fascinante

sábado 28 de enero de 2012, 00:00h
Actualizado: 30/01/2012 16:57h
Después de recorrer más de 40 localidades catalanas, el actor Martí Peraferrer da el salto con su espectáculo “Tennessee” al resto de la geografía española. Ya ha estado en Zaragoza y ahora se presenta en Madrid, en la sala Triángulo.
En 1975 el aclamado dramaturgo publicó sus propias memorias que en España editó Bruguera. No fue nada recatado a la hora de contar sus aventuras de todo tipo, desde las familiares a las teatrales, pasando por las sexuales. Williams (Thomas Lanier Williams III) falleció en febrero de 1983, dejando algunas de las obras maestras del teatro en el siglo XX. El pasado marzo se cumplieron cien años de su nacimiento. No está mal recordarlo con este espectáculo.

Martí Peraferrer es un actor conocido en Cataluña, donde trabaja regularmente en teatro y televisión. En 1994 se presentó en Madrid, estrenando la primera comedia de Juan Carlos Rubio, “Esta noche no estoy para nadie”. Después volvió a sus orígenes. Para subirse de nuevo a un escenario no ha elegido el camino fácil de la comedia y el “cuentachistismo” que invade todos los rincones. Ha seleccionado algunos de los capítulos más dramáticos de la vida de Tennessee y los recrea, arropado por una funcional escenografía y una cálida iluminación que envuelve la intimidad del escritor mientras dicta sus recuerdos a una grabadora. Podría haber elegido los divertidos avatares que pasó en sus estrenos y sus relaciones con los astros de la época. Pero tal vez ha pensado el actor que muchos de aquellos nombres resultarían desconocidos ya a los espectadores jóvenes. Por eso prefiere hablar de su vida, que fue de todo menos fácil: la presencia opresora de su madre, el drama de la hermana Rose, los viajes a Francia, el encuentro y pérdida de su amante Frank Merlo… Otros aspectos de la bajada a los infiernos de Tennessee –el alcohol, las drogas…- no los narra, los vemos en las transiciones del espectáculo, aprovechadas por Peraferrer para cambiar de registro. El final de la vida del protagonista fue trágico y lo intuimos en escena. Pero el actor prefiere terminar con un guiño más optimista, a modo de final de una conferencia, con una especie de canto al orgullo de haber hecho lo que quería, haber triunfado y haber sobrevivido.

Es un buen acercamiento a la figura del autor de “El zoo de cristal”, “La noche de la iguana” o “Un tranvía llamado Deseo”. Las dos últimas, por cierto, vistas en Madrid las últimas temporadas. Quienes conozcan al personaje se encontrarán antes sus rincones más oscuros. Si no tienen mucha idea de quien fue T. Willams verán la lucha vital de un hombre dispuesto a todo para ser él mismo.
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