lunes 16 de enero de 2012, 00:00h
Actualizado: 30/01/2012 16:57h
Los perros-flauta se hicieron un día con el espacio público de la Puerta del Sol, y costó semanas que se fueran; después participaron también en okupaciones selectivas de edificios abandonados, como el hotel Madrid. Y ahora nos llega otra oleada de antisistema: los jeta-flauta, que bajo el lema: “Yo no pago”, intentaron entrar al Metro por la fuerza, es decir, sin pagar el billete, saltándose las barreras, como una forma de protesta contra la crisis, contra los recortes, contra lo que sea, intentando llevar al ánimo colectivo que si las cosas no nos van bien, lo mejor es okupar por las bravas y por la cara, ya sea el espacio público, el edificio vacío o el Metro.
Lo que ocurre es que ayer, cuando los jeta-flautas, intentaron saltarse las barreras del Metro en la estaciones de Sol y Callao, se encontraron con que en la Delegación del Gobierno ya no estaba esa delegada, Dolores Carrión, experta en mirar siempre para el lado contrario al que se producían los hechos, y por lo tanto no contaron con la más mínima impunidad cuando actuaron las fuerzas de orden público, que esta vez si tuvieron manos libres para realizar su trabajo, para evitar el desorden, el asalto por la fuerza a un medio de transporte sin pagar el billete.
La crisis está haciendo estragos. Hay muchísima gente pasándolo muy mal; hay desajustes sociales intolerables, desequilibrios inasumibles, pero nada puede justificar el uso de la fuerza para tomar lo que no es de uno. La situación de injusticia en determinados casos, no se resuelve invadiendo el espacio público, entorpeciendo la movilidad y perjudicando a una serie de comerciantes; ni asaltando una propiedad ajena y haciéndose fuertes dentro de ella, ni saltarse las barreras de Metro para no pagar el billete. La anarquía no es la solución.
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Cronista Oficial de Madrid y Getafe
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