Así ha definido Sanzol 'En la luna', una producción de La Abadía en coproducción con el Teatre Lliure que pone en boca de seis personajes quince historias cortas ambientadas en la infancia también de la democracia.
"Nuestra memoria está sustentada en emociones y sensaciones y nada tiene que ver con lo racional", explica el autor madrileño añadiendo que sus recuerdos infantiles están "muy mezclados con la Transición" de la que "no entendía nada" y que le producía "cierta inquietud". Sanzol ha señalado que su intención era "investigar de qué manera el inconsciente recoge sensaciones que no están registradas" y aunque en ningún momento pretendió hacer "una obra social", por lo "personal" del material que manejaba, al final el público acaba "identificándose" con lo que trata la obra.
El autor señala que su peculiar manera de trabajar enlaza cada historia con lo que necesita escribir en cada momento y así aparece lo que más le interesa: "un río subterráneo que crea un hilo narrativo". "Nuestra vida tiene tantas tramas que no pueden enumerarse. Van apareciendo lugares, personas y recuerdos y eso me sigue impresionando", confiesa. De hecho asegura que los recuerdos "están dormidos, y despertar y mirarlos quema. Son como escarificaciones. Pero también existen los que producen placer. Yo me he reconciliado con los placeres que tenía de pequeño", indica.
La violencia de aquella etapa está también muy presente en la obra. "Las pistolas de la policía, ETA o los Grapo están en el imaginario", indica. En sus recuerdos aparece una Transición "que se hizo con mucha violencia, dolor y esfuerzo físico". Comparado con aquello "lo de ahora es un chiste", afirma.Todos estos recuerdos del pasado le sirven a Sanzol "para hablar del presente". "La memoria es un reflejo del presente y esto afecta a los historiadores, que creen hacer una reconstrucción del pasado, algo imposible cuando se desconocen las emociones de esas personas que lo construyeron", argumenta.
En la Luna. En el Teatro de la Abadía, hasta el 8 de enero