El 22 de agosto se cumplió el bicentenario de la muerte de Juan de Villanueva. Este arquitecto, uno de los máximos exponentes del neoclasicismo, realizó algunos de los inmuebles más importantes y singulares de la región. Madridiario hace un recorrido por los principales hitos de su obra.
Juan de Villanueva nació en Madrid en 1739 en una familia de artistas. Su padre fue escultor y su hermano Diego, arquitecto. Ingresó con 11 años en la Academia de San Fernando y obtuvo su primer premio académico a los 15. Viajó becado a Roma a los 19 y, tras siete años en la capital italiana, trabajó como discípulo de José de Hermosilla en Granada y Córdoba. Con 28 años regresó a Madrid. Fue nombrado académico de mérito y arquitecto de los Jerónimos de El Escorial. En 1774 fue nombrado teniente director de la Academia de San Fernando, teniente en el palacio de El Pardo, director honorario de Arquitectura en la Academia, y
arquitecto y fontanero mayor de la Villa. Finalmente, en 1792 fue nombrado director de la Academia de San Fernando y en 1798 fue
arquitecto mayor de Obras Reales e intendente honorario de Provincias. Murió en 1811 y fue enterrado en la iglesia de San Sebastián. Sus restos fueron luego trasladados al primer Panteón Nacional en la Basílica de San Francisco el Grande en 1869.

Sin embargo, más allá de los cargos, lo que ha permanecido en la mente colectiva es su obra. Su primer trabajo de relevancia en la región fue en Aranjuez. En 1771 construyó la Casa de Infantes. Un año después proyectó
la Casita del Príncipe de El Pardo como pabellón de caza del futuro Carlos IV. Pero fue el Real Sitio de El Escorial el lugar donde comenzó a sobresalir. Construyó en 1773
las Casitas de Arriba y de Abajo. La primera fue proyectada como residencia de descanso del infante don Gabriel, con un espacio de música de cámara y jardines italianos. La segunda es un precedente del Museo del Prado, articulado como un solo bloque rectangular con decoración interior dieciochesca y extensos jardines. Luego completó el cierre de la Lonja de El Escorial y las casas de los Infantes y la Reina, en 1769. En 1785 diseñaría la tercera Casa de Oficios del municipio. Otros trabajos fueron la rehabilitación de la Torre de Damas y la Casa del Ministro de Estado. En sus últimos años, redecoró el palacio de El Escorial.
Las joyas del Salón del Prado
Ya en Madrid, fue responsable del
balcón neoclásico del Salón Goya, en la Casa de la Villa de Madrid, realizado entre 1771 y 1789. Ese último año, también puso en marcha la galería de columnas toscanas del Consistorio. Sin embargo, el edificio más conocido que proyectó fue el Gabinete, Academia y Museo de Ciencias Naturales que ambicionaba Carlos III. El inmueble comenzó su construcción en 1785 y fue concluido en 1819, bajo reinado de Fernando VII. El edificio fue luego renombrado como
el Museo del Prado. Fue una de las joyas en las que trabajó en el Salón del Prado que ideó su mentor.
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Frente a este edificio, entre 1785 y 1789, diseñó otra obra maestra. Se trata del proyecto definitivo del
Jardín Botánico. Sobre 10 hectáreas, delimitadas por rejería vasca y distribuidas en tres niveles de terraza adaptados a la orografía, dispuso cuadrantes para investigación y exposición de las especies vegetales allí recogidas. También levantó un pabellón para invernadero, semillero, herbario, biblioteca y aula de botánica, con los principales adelantos técnicos de la época. Proyectó la Puerta Real del complejo, que daba acceso desde el Paseo del Prado. También fue responsable del acceso de la Puerta de Murillo, actual puerta de acceso al complejo.
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Recibió el encargo en 1786 de proyectar
el actual oratorio del Caballero de Gracia sobre el solar donde se instaló el antiguo templo impulsado por Jacobo de Grattis en 1654. El artista se inspiró en las basílicas paleocristianas de Roma. Creó una nave con 14 columnas corintias, cúpula, bóveda con casetones y capilla mayor. La fachada corrió a cargo de Custodio Teodoro Moreno, realizada en 1832.
Por su parte, el ábside que da a la Gran Vía se construyó, bajo diseño de Carlos Luque entre 1911 y 1916. Sin embargo, en la reforma de 1986, Fernando Chueca Goitia derribó parte del proyecto de Luque, al considerar que no seguía el espíritu de Villanueva. De esta manera, se recuperó el concepto neoclásico que el artista planteó para el templo, inicialmente.
Ordenanzas de construcción
La
Real Academia de la Historia, en la calle de León, fue otro de sus diseños. El edificio, entonces del Nuevo Rezado, fue levantado en 1788 como casa de oración, imprenta y almacén de libros de rezo de los monjes de El Escorial. Tras pasar por las manos de un patriarca de las Indias, el periódico 'El Nacional' y el Archivo Histórico Nacional, pasó a ser la sede de la institución de la RAH.
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Se ocupó de la reforma de
la Plaza Mayor tras el incendio que se produjo el 16 de agosto de 1790 que afectó a 52 casas, situadas entre las calles de Ciudad Rodrigo y Toledo. Redujo la altura de los edificios hasta igualarlos con la Casa de la Panadería. De su reestructuración resultó la actual disposición de este ámbito, incluidos el arco de Cuchilleros y el portal de Cofreros. Además, redactó unas ordenanzas municipales en las que establecía las medidas constructivas necesarias para evitar incendios. Principalmente, se centró en los materiales y en las salidas de incendios. Por desgracia, su aplicación solo fue aplicada en este ámbito de la ciudad y los problemas con el fuego persistieron en el resto de la capital. También diseñó
el Observatorio Astronómico, que se inició en 1790 y fue concluido en 1849.
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Villanueva propuso en 1791 poner
un dragón y un oso en la estatua de la Cibeles, en representación de las armas nuevas y viejas de la Villa. De sus bocas saldrían dos caños para suministrar agua potable. Uno para atender el negocio de 50 aguadores y otro para uso público. Alfonso Giraldo Vergaz fue el encargado de realizar dichos trabajos. A mediados del siglo XIX, el dragón y el oso fueron retirados, ya que la fuente pasó a dedicarse a uso exclusivamente ornamental.
Un hospital de apestados
El Ayuntamiento le encargó la reconstrucción del
corral del Príncipe, luego considerado Teatro Español, después de ser pasto de las llamas en 1802. En abril de 1805, ante la amenaza de peste que venía de Andalucía, diseñó el
Lazareto de Curación para Madrid, planteado como un enorme hospital para acogida, expurgo, observación y curación de enfermos contagiosos. Al final, no fue construido porque la enfermedad remitió y la Junta de Sanidad no consideró oportuna su construcción.

Construyó entre 1806 y 1809 el
cementerio de la Puerta de Fuencarral y General del Norte, situado entre las actuales calles de Magallanes, Fernando el Católico, plaza del Conde Valle Suchil y Rodríguez San Pedro. La entrada principal formaba una plaza circular que es la actual glorieta de Quevedo. Un año antes de su muerte, proyectó, bajo encargo de José I, la
gruta del Campo del Moro, que conectaba el Palacio Real con la Casa de Campo. El trazado discurría desde las escaleras de la entrada principal del Campo del Moro por una avenida arbolada, bajo un túnel y sobre un viaducto, hasta llegar a la
Puerta del Rey, que también surgió en su estudio.
Bibliografía:
-
'Juan de Villanueva'. Moleón Gavilanes, Pedro. Akal Arquitectura. Torrejón de Ardoz, 1998.
-
'Enciclopedia de Madrid'. Montoliú Camps, Pedro. Enciclopedias Planeta. Barcelona, 2002.
-
'El Madrid de la Ilustración'. López González, Beatriz. Monografías Akal. Torrejón de Ardoz, 1995.