Los comerciantes de cinco barrios de Madrid capital podrán abrir sus tiendas todo el año a partir del mes de octubre. O lo que es lo mismo, vecinos, y especialmente los turistas, podrán ir de tiendas por la zona centro los 365 días del año una vez que el Gobierno regional declare estas áreas como zonas de gran afluencia turística.
La declaración, que, según anunció este lunes el consejero de Economía, Percival Manglano, estará lista "en no más de dos meses", supondrá la total libertad de apertura en domingos y festivos para los comercios Justicia, Cortes y Palacio, en el
distrito Centro, y de Castellana y Recoletos, en el distrito de
Salamanca.

Para los tres primeros la medida supone en realidad la ampliación —en un eje este-oeste— de la declaración de zona de afluencia turística que ya se aprobó en 2008 para la
Puerta del Sol, la Plaza Mayor y los ejes comerciales de Mayor, Arenal, Preciados, la calle del Carmen, Montera y la Carrera de San Jerónimo. Si las previsiones se cumplen, en octubre podrán abrir sus puertas a voluntad los comerciantes cuyos negocios se encuentren en el entorno del
Palacio y el
Teatro Real, así como La Latina (Palacio). También, aquellos locales situados dentro del triángulo que forman las calles Cruz, Sevilla, Alcalá, el paseo del Prado y Atocha (Cortes). El barrio de Justicia queda delimitado por Sagasta y Génova al norte, el paseo de Recoletos al este, Alcalá y Gran Vía al sur y el eje de
Fuencarral al oeste.
La inclusión de Castellana y Recoletos supone permitir la libre apertura en toda la
'Milla de Oro' de Madrid desde la calle Alcalá a María de Molina y con el límite de Príncipe de Vergara al este. Por su situación estratégica y su capacidad de atraer visitantes, a ninguno de estos se les aplicará el
calendario comercial de 2011, que limita a 22 las aperturas en domingos y festivos en la Comunidad. Actualmente son zonas ZGAT
79 municipios de la región, además de tres zonas en Madrid capital (Sol,
Ciudad Aeroportuaria de Barajas-T4 y
Recintos Feriales-Campo de las Naciones).
Otro modelo de ocio
Madrid es en la actualidad la autonomía que más aperturas en festivo permite del territorio nacional y la que más zonas GAT a aprobado. La experiencia de Sol ha sido tan positiva, según Percival Manglano, que en este año la Comunidad va a seguir tomando decisiones a favor de un sector como es el de los servicios y el comercio que aporta alrededor del
70% del PIB regional.

Según el consejero de Economía, la afluencia de clientes no ha dejado de crecer en Sol desde su declaración como ZGAT. Sin embargo, esta decisión ya provocó un
recurso de los sindicatos que el TSJM terminó resolviendo a favor del Gobierno regional. Para CCOO y UGT, estas declaraciones perjudican a las pequeñas empresas, que deben competir en condiciones desiguales frente a las grandes entidades comerciales. PSOE e IU también han denunciado reiteradamente que, mientras
El Corte Inglés,
Zara,
HM o las cadenas de comida pueden recurrir a contrataciones precarias para mantener abiertos sus negocios, el pequeño comerciante se ve sometido a un sobreesfuerzo acudiendo a su negocio todo el año con tal de no perder clientes. Por ello, la oposición viene exigiendo sin éxito un cambio de modelo de consumo y ocio que no pase por las grandes superficies, sino por
apoyar el comercio de barrio y proximidad, así como por reducir los festivos comerciales. Algunas empresas tan conocidas como la multinacional del mueble Ikea abre incluso hasta las 23 horas en verano.
La aprobación de las zonas GAT cuenta sin embargo con el apoyo de la confederación de comercio especializado
COCEM, del
Ayuntamiento de Madrid y de la patronal
CEIM, cuyo presidente, Arturo Fernández, acompañó este lunes a Manglano en su visita a los comercios del centro de la ciudad. Manglano aseguró que, antes de su aprobación definitiva, someterá las nuevas zonas GAT a una ronda de contactos con todos los interesados, incluidas las centrales sindicales. "Se va a incluir a los sindicatos y tendrán la oportunidad para dar su opinión como cualquiera". Ello no significará, sin embargo, que el proyecto vaya a detenerse.