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Los sindicatos responsabilizan a CEIM de frustrar la negociación colectiva

Los sindicatos responsabilizan a CEIM de frustrar la negociación colectiva

Por David Canellada
viernes 03 de junio de 2011, 00:00h
Actualizado: 15/11/2011 19:15h
Los sindicatos tienen claras las razones del fracaso de la negociación colectiva: "Los empresarios madrileños presentaron un documento que retomaba las posiciones más reaccionarias y refractarias de la patronal". El padre del documento, el presidente de los empresarios madrileños y vicepresidente de la CEOE, Arturo Fernández, ha insistido este viernes en que sus propuestas no suponen un cambio de postura de la patronal. "Nosotros hicimos unas sugerencias lógicas para enriquecer estas negociaciones", ha asegurado Fernández.
Al margen de las interpretaciones de unos y otros, lo cierto es que la negociación parecía encarrilada, aunque con escollos, hasta el lunes 30 de mayo. Algo, sin embargo, dinamitó los avances alcanzados hasta entonces. "Estábamos ya pendientes de que la patronal enviase sus propuestas redactadas para convocar al ministro, pero ese documento no llegó.  Ni el viernes, ni durante el fin de semana", ha explicado Gorriz a Madridiario.

En su lugar, recibieron el documento elaborado por la patronal madrileña. En el texto, entre otras medidas, los empresarios madrileños apostaban por limitar a seis meses el periodo de ultraactividad (renovación automática de un convenio extinguido sin que haya un acuerdo para renovarlo), que en la actualidad es ilimitado; implantar un contrato único con una indemnización por despido de 20 días por año trabajado y de un máximo de un año o un contrato de prácticas para jóvenes que pueda prolongarse durante dos años y cobrando el salario mínimo interprofesional (que en la actualidad es de 641 euros).

"En Madrid llevamos seis años sin diálogo social y ahora se ha visto porqué -ha denunciado Gorriz-. Han descubierto a la sociedad lo que realmente quieren". La lectura de los sindicatos es que el representante de los empresarios madrileños -muy próximo a la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre- habría impuesto una línea más dura dentro de la Ceoe tras la debacle electoral del PSOE en las elecciones del 22-M.

Arturo Fernández, por su parte, se ha mantenido alejado de estas críticas y ha defendido que su propuesta tenía como único objetivo "enriquecer" la negociación. En unas declaraciones en Radio Nacional de España, Fernández ha negado la existencia de esas presiones y ha insistido en la unidad de los empresarios ante una negociación que ahora queda en manos del Gobierno central.

Además, el también presidente de la Cámara de Comercio y vicepresidente de la CEOE ha rechazado cualquier influencia de los resultados electorales del 22-M en el cambio de postura de la patronal. "Politizar las negociaciones no tiene ningún sentido", ha asegurado Arturo Fernández.

Una posición que, en principio, comparten los sindicatos, aunque a ellos les resulta más complicado no ver la sombra del 22-M tras la radicalización de la CEOE. "Podría entenderse que la estrategia de CEOE y CEIM es por el resultado del 22-M -ha asegurado esta semana el secretario general de UGT Madrid, José Ricardo Martínez-, pero prefiero pensar que las partes son independientes".

"Alguna contaminación hubo del resultado de las elecciones", conceden mientras tanto desde CC.OO., desde donde, además, critican "la apuesta por la conflictividad" de los empresarios. "Su apuesta por un modelo de competitividad que ha fracasado y que ha llevado al país a la crisis nos parece una irresponsabilidad -han señalado desde el sindicato-. Casi parece que quieran que España tenga que ser rescatada". Fue el propio secretario general de este sindicato, Ignacio Fernández Toxo, quien esta semana acusó a los empresarios de llevar a España al borde del rescate "para imponer su visión de las relaciones laborales".

La pelota, en el tejado de Zapatero

Así las cosas, lo cierto es que ahora todas las miradas están clavadas en el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, que tiene una semana para pronunciarse con la plena certeza de que, haga lo que haga, recibirá críticas. De hecho, ambas partes han empezado a presionar al Gobierno central desde el mismo momento en que pusieron fin a las negociaciones.

Los sindicatos ya han advertido de que no admitirán ni siquiera algunos de los puntos que ya habían consensuado con los empresarios y han recordado que las reformas, sin un acuerdo de las partes, "no funcionan". "Y para nosotros, a día de hoy, no hay ningún acuerdo", ha subrayado Gorriz.

Mientras, las presiones que llegan desde la patronal madrileña y desde el Gobierno regional parecen reforzar la idea de que el fracaso de la negociación colectiva se convertirá en un nuevo arma de desgaste contra un gobierno agonizante. Así, Arturo Fernández ha pedido al ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, que esta reforma no sea una reforma "light". "El mercado de trabajo necesita cambios que incluyan un contrato único con una indemnización de 20 días", ha señalado el presidente de Ceim.

El consejero de Economía de la Comunidad de Madrid, Antonio Beteta, ha sido más claro a la hora de poner todos los focos sobre el Ejecutivo central. "Ahora es responsabilidad exclusiva del Gobierno, y no puede escudarse en nada porque tiene que tomar una decisión, algo que se le está exigiendo desde las instancias europeas" -ha señalado Beteta este viernes-. Veremos si es capaz de afrontar la realidad económica y producir una normativa que, al facilitar la contratación, dinamice nuestro mercado de trabajo que, según todos los estudios internacionales, por su rigidez es muy obsoleto y no facilita la contratación".
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