A las 0.00 horas del 1 de enero echaba a andar el
Banco Financiero y de Ahorros S.A.. Bajo este nombre, Caja Madrid y sus seis compañeras de viaje constituían una sola entidad que, como primera medida, decidía que sus clientes
no pagasen comisiones al usar sus cajeros durante el mes de enero, independientemente de en cual de estas entidades tuvieran su cuenta. Desde este miércoles, la medida se ha convertido en definitiva y los poseedores de tarjetas o libretas pueden consultar también saldos y movimientos. Para quienes
saquen a crédito, el coste será
un 25% menos frente a lo que ofrecen otras entidades, pero este no será el único cambio.
Por el momento, toda la operativa tradicional se realizará en las sucursales habituales de cada entidad:
ingresos en efectivo,
reintegros, cobro de
cheques,
transferencias, consultas de saldo, movimientos, traspasos,
duplicado de tarjetas, pago de recibos o cualquier otra transacción. Paulatinamente se irán incrementando las operaciones que podrán realizarse en toda la red de las siete entidades que conforman el nuevo banco.
¿Cambia el crédito? ¿Y la hipoteca?
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Las cajas que operan bajo el paraguas del SIP (Sistema Institucional de Protección, como se conoce a este tipo de 'fusiones frías') van a proceder en los próximos meses a
unificar sus productos, de manera que las condiciones de las hipotecas, los préstamos, los fondos de inversión o los planes de pensiones ofrezcan las mismas condiciones en cada entidad. Según explican los portavoces de Caja Madrid a
Madridiario, "no tiene sentido que nosotros ofrezcamos un depósito al 3% de interés y que Bancaja lo haga al 4%". "Tanto los pasivos como los activos, se integrarán en una sola política", resumen. Ello no significa, sin embargo, que las
condiciones que hoy tenga contratados un cliente vayan a cambiar: "Las siete cajas del SIP podrán facilitar, paulatinamente, nuevos productos comunes, que convivirán con los que comercializa cada entidad hasta ahora". El plazo límite lo marcará el tiempo que se tarde en unificar los sistemas informáticos de gestión de las siete implicadas.
La homogenización también alcanzará al coste de las operaciones corrientes, aunque está por determinar cuáles de ellas supondrán un
coste adicional y cuáles no. Este último es el caso de la retirada de dinero con tarjeta de débito en cajeros automáticos.
Lo que no está tan claro es que la fusión y la fortaleza del nuevo grupo (líderes en banca comercial a nivel nacional con 390.000 millones de euros de volumen de negocio), se traduzcan que sea más fácil
conseguir un crédito. En este punto, los portavoces de Caja Madrid se remiten a la situación económica general: "Ahora mismo se están concediendo créditos a quienes son solventes. Cuando la situación mejore y el crédito fluya, nuestra posición fuerte como grupo sí será definitiva para poder acudir a los mercados de capital y trasladar el crédito de una manera más rápida a los clientes".
Los empleos y la Obra Social
El Banco Financiero y de Ahorros S.A.,
presidido por el ex ministro de Economía y ex director del Fondo Monetario Internacional Rodrigo Rato, supondrá un adelgazamiento de la estructura de las cajas que lo integran. Ello implicará la eliminación de
3.800 puestos de trabajo y
600 oficinas en proporción a la representación territorial y al peso de cada entidad en el SIP, siendo Caja Madrid la que, en teoría, más deberá suprimir en ambos casos. Así lo han rubricado los sindicatos en el marco del
nuevo acuerdo laboral que aún debe desarrollarse y que implica un ambicioso plan de bajas incentivadas, jubilaciones y prejubilaciones. En los referente a la
Obra Social, se procederá a una profunda
reorganización de los centros de Caja Madrid que supondrá el cierre de algunos de ellos y la potención del modelo mediante el que hoy se gestiona la Casa Encendida.
La nueva
imagen corporativa del banco, según confirmaron desde Caja Madrid, se presentará en las próximas semanas.