Cuando la Consejería de Transportes
comenzó las obras a principios de año, la activa Asociación Vecinos Independiente de Butarque (AVIB) y la AA.VV. Los Rosales advirtieron que las demandas de los residentes sólo habían sido tenidas en cuenta en parte y que, en consecuencia, la reforma se quedaba muy corta.
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Transportes proponía, como se le venía demandando, construir un depósito para recoger las aguas que el colector de la M-30 situado junto a la avenida no podía absorber, así como aumentar el ancho de las aceras y garantizar la seguridad en una vía que ha registrado atropello y accidentes por la alta velocidad a la que se circula en esta zona. Y así lo ha hecho. Este viernes, el consejero José Ignacio Echeverría daba por inaugurada la "moderna avenida" en que se ha convertido la antigua carretera de San Martín de la Vega. Esta cuenta ahora con un
nuevo asfalto,
plazas de aparcamiento reordenadas, 9.000 metros cuadrados de aceras renovadas,
paradas de autobús adaptadas,
perímetros vallados para evitar cruces indebidos e
intersecciones remodeladas con las calles Zafiro, Concepción de la Oliva, Uranio y Matachel.
Abucheos al consejero
Pero las mejoras no evitaron la aparición de
pitos y abucheos hasta el punto de que el consejero tuvo que pararse a dialogar con los vecinos durante su recorrido. Según le plantearon desde la AA.VV. Los Rosales (en la imagen), las obras
no han dado solución a los excesos de velocidad de la Avenida, al "peligroso y mal iluminado" paso inferior bajo las vías del tren, al aparcamiento o a los problemas de tráfico que plantearán los nuevos
desarrollos urbanísticos de
Villaverde y
Getafe. "Han levantado aceras en buen estado para después reconstruirlas igual. Se han dejado farolas en medio que causan dificultades a las personas con movilidad reducida. Han dejado tramos de más de 100 metros sin pasos de peatones y han creado dos pasos en los que no hay semáforo", resumieron también desde AVIB. El colector para evitar las inundaciones, recordaron, no es más que la subsanación del
error cometido por el Ayuntamiento al construir el colector de aguas de la M-30 por encima de la cota de desagüe de la Avenida.
Aprovechando la ocasión y la protesta convocada, Óscar Agudo, miembro de la directiva de la asociación Los Rosales y presidente del AMPA del
CEIP El Greco pidió explicaciones a Echeverría por la flata de equipamientos del barrio y le recordó la petición de contruir un colegio público y un instituto en la zona.

El consejero atendió a las quejas explicando, como ya recalcó su departamento cuando comenzaron los trabajos, que tiene en cuenta las
reivindicaciones que Butarque viene haciendo desde que en 1998 el Ayuntamiento de Madrid declaró urgentes las obras de la carretera de San Martín de la Vega. Ahora bien, volvió a poner sobre la mesa que acabar con las inundaciones y respetar el arbolado eran las peticiones principales de los vecinos y las que antes se han subsanado teniendo en cuenta las
restricciones presupuestarias en las que trabaja todo el Ejecutivo.
Para cerrar la inauguración de la vía, el consejero insistió una vez más en que "desde hoy, Villaverde tiene resuelto el problema de seguridad vial de esta avenida". "Tanto los peatones como los conductores van a poder
transitar con seguridad y con comodidad. En resumen, la antigua carretera de San Martín de la Vega se ha convertido en una calle más de la ciudad de Madrid. Una calle más moderna, más segura y más agradable para pasear", concluyó. Los vecinos congregados en el acto asintieron a medias, pero advirtieron que no están dispuestos a esperar otros 12 años a que la Administración escuche sus peticiones.