A punto de acabar la legislatura, la Asamblea ha tenido broncos debates sobre el
caso Gürtel (con suspensiones de plenos y expulsiones de diputados incluidas), una comisión de investigación sobre el
'caso de los espías', debates sobre los dobles sueldos que cobran algunos diputados y la aprobación de leyes que, según su presidenta, han sido "un éxito" del Gobierno del PP.
Madridiario entrevista a Elvira Rodríguez para dar a conocer la institución, donde el año que viene habrá más representantes de los ciudadanos de acuerdo al crecimiento de la población de Madrid.
- La Asamblea de Madrid es la gran desconocida de la política madrileña. ¿Qué se hace aquí y cuál es la labor de los diputados?
Los diputados son elegidos por los ciudadanos para discutir sobre las normas de la región y controlar al Gobierno. Hay una labor muy importante de control que es verdad que puede ser desconocida, pero que hace muy viva la vida de los partidos políticos.
- ¿Por qué esa falta de conocimiento entonces de una institución vital para la vida de los madrileños?
Tenemos muchos competidores: el Gobierno nacional, un Gobierno regional fuerte con presidentes con mucha personalidad, el Congreso, el Senado y nosotros como parlamento regional. Esto en Valencia, Cataluña o Castilla León no pasa. Allí el parlamento regional y su presidente son la segunda autoridad de la región. También es verdad que estando en Entrevías estamos fuera del centro de la ciudad y el ciudadano no pasa por delante de esta casa, pero debe saber que nuestros diputados trabajan mucho.
- Tenemos una presidenta quizá no voluntariamente personalista, pero sí con mucha proyección nacional que eclipsa a su propio Gobierno y el resto de instituciones. ¿Perjudica eso a la Asamblea?
No. Los presidentes de la Comunidad (
Joaquín Leguina,
Alberto Ruiz-Gallardón y ahora
Esperanza Aguirre) siempre han tenido mucha personalidad. En realidad, como decía, lo que ocurre es que para ser noticia en Madrid tenemos menos espacio. El Gobierno gestiona el presupuesto y los intereses de los ciudadanos y se le pide cuentas en esta Cámara. Hace poco tuvimos un movido
debate del estado de la región y dentro de poco el de los presupuestos, que es lo que marcará la acción de Gobierno y los servicios a los madrileños. No sé si tenemos que estar todo el día en primera línea de noticia, pero lo que sí debemos hacer es trabajar.
- La Asamblea, siendo 'la casa de todos los madrileños' y donde están sus representantes, tiene una imagen de hermetismo. ¿Cómo pueden acceder a ella los ciudadanos?
Salvo cuando hay plenos, abrimos las puertas para que vengan colegios, asociaciones de vecinos y organizaciones.
Los plenos y las comisiones son públicos. Si alguien quiere venir sólo tiene que solicitarlo, ser invitado por uno de los grupos o pedirlo a la Presidencia. Además, yo he sido proclive a abrir el salón de plenos para actividades con alumnos de colegios de la ESO y Bachillerato. Hay parlamentos donde todos los niños de Primaria, la ESO y el Bachillerato pasan por su Cámara. Estamos en esa línea y tendría que haber un convenio con la Consejería de Educación para que los chavales conozcan lo que es la democracia. Eso va a ser bueno para su futuro, que se den cuenta que votando en una urna cambiar las cosas o pedir a sus representantes que cumplan lo prometido. Los madrileños están invitados a venir, tienen que venir siempre que quieran y haya espacio, porque esta es su casa.
- ¿Considera una buena idea que Telemadrid o La Otra [el segundo canal también en TDT] retransmitiese los plenos para que los madrileños sepan qué ocurre en la Asamblea?
No sé si los plenos completos sería posible por cuestiones técnicas y de tiempo [suelen durar de cuatro a seis horas y se convocan tres veces al mes], pero, por ejemplo, las preguntas de control al Gobierno. Por el momento, nosotros ya emitimos la señal de los
plenos por Internet en directo [streaming].
- Tras las primarias del PSM, encaramos el final de la legislatura con vista a las elecciones de 2011. Volverán a aparecer los espías o el Gürtel entre otros. ¿Ha afectado esto último a la imagen de la Asamblea?
Los
diputados no adscritos tienen una imputación, pero son electos y son
dueños de su escaño, vienen a los plenos y votan. Legalmente, no podemos echarles. En el caso de los espías y del Gürtel, desde la presidencia, cuando un tema se repite una y otra vez, cuando los consejeros han comparecido y damos vueltas y vueltas a las preguntas de forma improductiva, pienso que se podría dedicar el tiempo a temas que no se han tratado y que podrían ser más interesantes. Cuando la oposición dice que se rechazan sus peticiones y sus preguntas, podría decir sin equivocarme que todo se ha rechazado por repetitivo. Si no, nos encontraríamos con que a un consejero se le pide que comparezca para que informe siempre de lo mismo.
- ¿Le ha costado mantener el orden esta legislatura debido al calado del Gürtel o los espías?
Creo que no, que el hemiciclo se ha comportado como un parlamento normal español. Un día [en pleno debate sobre el papel del ex consejero Alberto López Viejo en la trama Gürtel] tuve que
suspender la sesión temporalmente. Pero lo que me ha violentado más han sido las
broncas y desalojos del público, que en una ocasión llegó a arrojar objetos y papeles sobre los diputados. A los diputados los controlo, pero los ujieres no están preparados para eso y las fuerzas del orden en ningún caso van a entrar en este hemiciclo para sacar a los invitados, pero no me voy con la sensación de que esto era ingobernable.
- Con la presidenta también ha tenido varios 'intercambios' de opiniones en el pleno, entre ellos una bronca por el agua por la que se terminó disculpando. ¿Es difícil llamarle la atención teniendo en cuenta que usted también pertenece al PP?
[Ríe] Es que ha sido presidenta del Senado. Cuando yo empecé se sabía el trabajo mejor que yo y eso le hace estar más segura en su escaño, pero en cuatro años tampoco ha habido mayor problema.
- ¿Beneficia o perjudica la mayoría absoluta del PP a la hora de controlar al gobierno, de debatir, de crear comisiones de investigación o de votar las leyes? Al final, todo depende del grupo que gobierna.
Lo bueno es lo que decidan los madrileños. Aquí ha habido una
comisión sobre el mal llamado 'caso de los espías' mientras que en otros parlamentos como el de Cataluña o el de Castilla La Mancha no se han aceptado. En la Mesa de la Asamblea [cierra el orden del día, lo que se va a discutir en cada pleno] no hay rodillo, siempre se alegan cuestiones formales y reglamentarias. El 'rodillo' de la mayoría del Partido Popular suena muy escandaloso, pero es lo que han votado los madrileños y eso es bueno, porque significa que están contentos con este Gobierno, al que han reelegido y que ha tenido muchos éxitos.
- El año que viene crece, por el aumento de la población, el número de diputados en la Asamblea. ¿En qué beneficia eso a los madrileños teniendo en cuenta que los sueldos salen de sus impuestos?
Es posible que nos encontremos con 128 o 129 diputados. No haría falta tanta gente, pero es lo que prevé el estatuto. Si en el futuro se le da una pensada a la Administración Pública en tiempos de crisis, supongo que el número instituciones, de diputados y de concejales debería reducirse. Es un debate que antes no nos planteábamos, pero también es verdad que si hay más diputados [muchos son concejales de municipios] y cada uno tiene asignado un territorio, los votantes tendrán
más interlocutores a los que presentar sus problemas, porque eso es lo que son los diputados.
- ¿Por qué, en esta línea, no se suprimen los dobles sueldos de los viceconsejeros que a la vez son diputados y, en lugar de eliminarlos, se autorizan más?
Ese es un sistema de retribuciones en el que podemos entrar o no, pero también hay otros dobles sueldos en los diputados sin dedicación exclusiva, como el caso de los alcaldes o los médicos que están en esta Cámara. A estos efectos, quiero que quienes lean esta entrevista sepan que los diputados han tenido congelado el sueldo tres años y que sobre esa congelación hubo una rebaja del 2% del año pasado y otra más este año del 8%-10% de media. En los años anteriores, el sueldo había subido un 2% por el IPC cada año, con lo que es posible que, en estos momentos, la retribución de un diputado esté al nivel de hace siete años. Tampoco son los diputados regionales mejor pagados y cobran menos que los diputados por Madrid en el Congreso.
- ¿Qué tiene que mejorar la Asamblea de Madrid?
Esta Asamblea se tiene informatizar y abandonar el papel. Eso nos permitiría estar más abiertos al ciudadano, ofrecerle buscadores más ágiles, tener comunicaciones por cuenta de correo y dar información en tiempo real. Los reparos para hacerlo son más formales que legales. ¡No hace tanto que esta casa convocaba a los plenos por telegrama! Ahora ya se puede hacer por mensaje al teléfono, mandar el orden del día al correo y descargarlo con los nuevos móviles. Hay que adaptarse a los tiempos.
- ¿Y respecto al Defensor del Menor? Pertenece a la Asamblea, ha tratado temas graves e importantes [pedofilia en la Red, seguridad de los menores en Internet, reinserción] pero carece de poder ejecutivo y todavía presenta su informe anual a horas insólitas, al final de los plenos y con escasos diputados en sus escaños.
Eso es reglamento y al final su posición la decide la Junta de Portavoces [donde PP, PSOE e IU tienen voto según su número de escaños]. Cuando se decide que institucionalmente el Defensor del Menor dependa de la asamblea legislativa es para darle independencia respecto al Gobierno regional, pero el lugar en los plenos lo decide la Junta y respecto a sus informes hemos tenido ya debates en esta Cámara en pleno y en comisión.
- ¿Le gustaría continuar como presidenta de la Asamblea si el PP revalida la mayoría absoluta, o le gustaría volver al Ejecutivo?
Hoy [por el día de la realización de la entrevista, el pasado jueves 30 de septiembre] vengo de analizar y preparar la respuesta del partido a nivel nacional sobre los últimos presupuestos del Estado. Mi trayectoria es de economista, pero es que la presidencia de la Asamblea es la segunda autoridad de la Comunidad de Madrid y está en el centro del debate político de lo que importa a los ciudadanos. Hace seis o siete años no creería que sería posible estar aquí, pero se me han pasado los cuatro años como una exhalación, creo que lo he hecho razonablemente bien y me he sentido muy cómoda. Seguir o no es una decisión de los grupos.