lunes 04 de octubre de 2010, 00:00h
Actualizado: 11/10/2010 17:22h
Domingo de elecciones primarias socialistas en la Comunidad de Madrid. Ha perdido Rodríguez Zapatero, que fue quien propició estas primarias e impuso como su candidata a Trinidad Jiménez. Ha perdido quien convenció a ZP de que Trinidad era mejor candidata que Gómez, es decir, José Blanco. Ha perdido quien dijo que Gómez pagaría ese enfrentamiento con ZP, Pérez Rubalcaba. Ha perdido Trinidad Jiménez, aunque quizá su sacrificio se lo paguen con un ministerio más robusto. Ha perdido el alcalde de alcaldes, Pedro Castro, que apostó por Trini y ya es público y notorio que es gafe para esto y por quien apuesta, pierde, aunque también ha dejado su impronta de oportunista, porque anoche, cuando ya se daba a Gómez por ganador, Pedro Castro echó el pie hacia el carro e intentó subirse a ese carro ganador, aunque de momento se ha quedado en el estribo.
Ayer ganó Tomás Gómez, no sólo la candidatura a la Comunidad de Madrid, sino su permanencia como secretario general de los socialistas madrileños, porque de haber perdido tendría que haberlo dejado. Ha ganado la vieja guardia del felipismo que apoyaba a Gómez: Leguina, Barranco, Peces Barba y han ganado quienes sostenían que el sistema del paracaidismo no le ha ido bien al PSOE en Madrid en los últimos años, y había que evitar que se volviera a repetir. Y ha ganado el desparpajo de un político, Tomás Gómez, que si ser un personaje popular, incuestionable, fue capaz de enfrentarse a la voluntad del jefe, no dar el paso atrás que le pedía, ser fiel a sus convicciones sin mostrar deslealtad en ningún momento. Otra cosa será la batalla contra Esperanza Aguirre por la presidencia de la Comunidad de Madrid.
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Cronista Oficial de Madrid y Getafe
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