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Una de presupuestos

Una de presupuestos

Por Pedro Fernández Vicente
miércoles 29 de septiembre de 2010, 00:00h
Actualizado: 08/10/2010 14:14h
Está claro que a los nacionalistas les gusta este gobierno. Un presidente débil y unos ministros manipulables con facilidad son idóneos para conseguir propósitos no siempre confesables. Es como si el portavoz parlamentario de CiU, Durán i Lleida, y el del Grupo Vasco, Josu Erkoreka, se hubieran puesto de acuerdo para salvar la situación del gabinete en diferentes ocasiones: ahora tu, ahora yo. El caso es que entre los nacionalistas catalanes y los vascos y unas cuantiosas aportaciones para sus comunidades, capaces de desequilibrar el mapa económico de España, el jefe y su ejecutivo se mantienen en pie, bueno, se mantienen, lo de en pie lo iremos viendo, y lo hace con esas características, proclives a conceder en un estado de flacidez y debilidad, que siempre serán mejores que las de cualquier otro que pueda venir, con más fuerza, ética y capacidad de negociación.

Es curioso, pero el PNV ha dado el sí a los presupuestos antes de conocerlos el resto de los mortales. De todas formas da igual, una vez conseguidos los 470 millones de euros y el traspaso de ciertas políticas, que ya veremos dónde nos llevan, se apoyan los presupuestos que hagan falta. Ya lo dijo Erkoreka el año pasado, que le interesa el País Vasco y que lo demás es secundario.

La pregunta que me surge es si esos 470 millones de euros son una parte de ese cinco o diez por ciento que han quitado a los funcionarios o de la subida del IVA o del endeudamiento, o de dónde. Porque el presidente de España ha dicho que había que apretarse el cinturón. ¿Todos?

Y luego otra cosa. Si el PNV no está en el Gobierno vasco, ¿cómo es que se negocia con él el traspaso de determinadas políticas de empleo? ¿Por qué no con Antonio Basagoiti? Al fin y al cabo está más cerca del lehendakari que Erkoreka. Tengo que reconocer que Zapatero me descoloca. Bueno, me descoloca a mí y a Patxi López, porque en qué lugar queda la máxima autoridad del País Vasco, si el partido al que él ha quitado el gobierno tiene más fuerza que todo su ejecutivo para negociar en Madrid unas transferencias. Lo tengo claro, si yo fuera vasco, preferiría al frente de la Comunidad a los nacionalistas.

Algunas cosas quedan claras y ratificadas. Una vez más, porque no es la primera, ZP no respeta a nadie, ni a los suyos, cuando está en juego su continuidad.

No tengo ni la más mínima confianza en los presupuestos que puedan hacer entre Zapatero y Erkoreka.

Tengo la sensación que esta ley, orgánica por supuesto, que se está preparando, es como pedir una ración de mejillones en el bar. ¡Una de presupuestos, por favor...!
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