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La Noche de los Investigadores

Física y jazz en La Noche de los Investigadores

Física y jazz en La Noche de los Investigadores

viernes 17 de septiembre de 2010, 00:00h
Actualizado: 20/09/2010 08:28h
Si se trata de sacar la ciencia a la calle ¿por qué no llevarla a un café con música en vivo? ¿Tienen algo que ver el café que bebemos y la música con la física? Por supuesto que sí. La demostración, la noche del 24.
Las leyes de la física –de la física óptica, por ejemplo- son, evidentemente, las mismas, se apliquen a lo que se apliquen. Los mismos experimentos y medidas que se practican en laboratorios para desarrollar instrumentos ópticos que irán en plataformas espaciales, pueden aplicarse a otros aspectos más simples de la vida cotidiana. Por ejemplo, una cata de café, con el consiguiente análisis físico de sus características (tueste, preparación...).

Experimentos de física óptica, con música de jazz en vivo, en un café (El Plaza, en la calle Martín de los Heros) es lo que propone la actividad “Física, café y jazz: cómo utilizarlos para desarrollar instrumentación óptica espacial”, una de las promovidas por el INTA para la próxima Noche de los Investigadores.

El objetivo es mostrar cómo los científicos realizan su trabajo y que se entienda el método científico, es decir, que los experimentos son reproducibles en cualquier lugar. El procedimiento, una serie de experimentos que, a través, por ejemplo, de la densidad espectral óptica, permitan ver las diferencias de densidad y color de distintas variedades de café. O ver la deflexión la luz -es decir, cómo cambia su ángulo- en el café, dependiendo de la densidad de éste. Y siempre con la participación activa del público.

Algo que también podrá verse en el Café Plaza la noche del 24 será el uso de una cámara térmica, una cámara que registra las diferentes temperaturas en las partes de un objeto y las muestra con distintos colores (algo que hemos visto a menudo en el cine; así estudiaba el extraterrestre de Depredador a sus próximas víctimas). Ver, por ejemplo, cómo se calientan las distintas partes de un tambor según sean golpeadas más o menos por los palillos del batería. O cómo vibran las cuerdas de una guitarra, de modo que unas suenan con una nota y otras, con otra distinta. O experimentos con filtros ópticos para ver cómo varía la luz del escenario, esa cosa tan típica de las discotecas.

Si alguien pensaba que un café con música en vivo no era el local adecuado para mostrar algunas leyes físicas, ya ve lo equivocado que estaba. Las leyes de la física, como las del Código Penal, llegan a todas partes.

Durante unas horas, se verá el funcionamiento de esas leyes en un ambiente distendido y ameno. Y si alguien que esté a punto de entrar en la universidad le interesa el asunto, sepa que las mismas leyes y experimentos se aplican a cuestiones como el estudio del campo magnético del Sol. ¿Qué la cosa ya se pone más seria? Tómese un café (la aportación corre a cargo de Cafés Pozo), escuche unas piezas de jazz (Babajazz es el nombre del grupo) y considérelo despacio. La Física, fuera del café, no es menos apasionante.
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