No es un hotel de cinco estrellas ni un spa de lujo. Son la instalaciones de la finca 'La Chirigota', en
Villanueva del Pardillo, donde viven, duermen, se alimentan y se ordeñan, a ritmo de la música de Mozart, las 1.300 vacas que poseen los Sieber en las 190 hectáreas de terreno con las que cuentan.

En plena sierra madrileña, la ola de calor de las últimas semanas se deja notar, incluso para estos animales que se refrescan con los ventiladores que airean gotas de agua y les ayudan a soportan las elevadas temperaturas. "Se refrescan con agua todos los días, tienen camas de agua y almohadas. Son una serie de medidas que favorecen el bienestar del animal. Que el animal esté tranquilo, no tenga cambios de temperatura y que no esté nervioso, favorece que la calidad de la leche sea mejor", cuenta Nicolás Sieber, portavoz de la ganadería Priégola e hijo del promotor del negocio, quien además explica que las reses son capaces de soportar temperaturas de hasta 20 grados bajo cero, "pero si el termómetro sube por encima de los 22 grados, las vacas comienzan a sufrir influyendo en la leche que producen".

La granja de los Sieber es la única en toda la Comunidad de Madrid que utiliza estas medidas para que su ganado se encuentre relajado y tranquilo. "Las vacas son animales delicados, se estresan con facilidad. Por esta razón necesitan una serie de condiciones que mejoren su calidad de vida", comenta Nicolás, quien explica que las vacas "necesitan colchones cuando se tumban para evitar la presión en las patas y las ubres". Medidas que, en su opinión, "no son tan extravagantes. Deberían ofrecerlas todas las ganaderías para el bienestar de sus reses" .
Ordeño al compás de Mozart
Llega la hora del ordeño, que se realiza tres veces al día. Las vacas saben que ha llegado el momento en cuanto escuchan la
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música de su compositor favorito, el que llevan escuchando desde que comenzaron a producir leche. El clásico y genuino compositor austríaco, Wolfgang Amadeus Mozart, comienza a dejarse oir en la sala de ordeño y desde lejos el grupo de bovinos que van a ser ordeñados mecanicamente, identifica que ha llegado el momento, "están deseando que llegue esa hora, porque con las ubres tan cargadas necesitan que las vacíen". Ordenadamente se levantan de sus apacibles camas y se dirigen hacia la sala. Se ponen en fila, reciben una ducha, sus pezones son desinfectados para evitar cualquier molestia al animal, y esperan su turno para entrar en la rueda de ordeño, siempre bajo la melodia y los compases del compositor.
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La musicoterapia con Mozart aplicada en el ordeño no se la inventaron los Sieber. Nicolás cuenta que se trata de una técnica clásica que un monje francés aplicaba en el siglo XIX para ordeñar las vacas. "Comprobó que la música del compositor de Salzburgo producía un efecto relajante en los animales y les ayudaba a producir más leche y de mejor calidad". De esa enseñanza tomó nota el cabeza de famiila que creó esta ganadería y comenzó a aplicarla entre sus reses. "Mozart es apropiado para producir este efecto porque la transición de agudos a graves no es muy drástica, es decir, no es una música que duerma a las vacas, pero tampoco las relaja hasta dormirlas".
Estado físico bajo control
Los 20.000 litros diarios de leche que se produce en la granja no sólo dependen del influjo que la música clasica ejerce en los bovinos.
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La alimentación diaria a base de avena, cebada, maíz, soja y microminerales, completan la dieta que elaboran en la propia ganadería. Disponer de reses que pertenecen a la misma estirpe también influye en la calidad del producto, asegura Nicolás. No comprar vacas, desde que llegaron a la ganadería en los años 70, ha hecho posible no tener que renovar el ganado con nuevas reses de fuera. Sus más de dos partos al día les permite continuar con la genética y herencia de las calidades lácteas conseguidas desde los inicios en la ganadería Priégola.
Además, las vacas llevan anillado en una de las patas posteriores un podómetro que mide los pasos que da el animal a lo largo del día. Un sensor que permite al equipo de control del estado físico del ganado chequear la temperatura, el peso y el ritmo cardíaco a través de un ordenador. "Es como una especie de reloj que cuenta los pasos. Si el animal camina más de un 40% de lo que normalmente camina es que al animal le pasa algo, ya sea porque está estresado o porque se encuentra en la época de celo. En estos casos, antes de ser ordeñado pasa el control del veterinario", explica Nicolás.

Llega el último turno de ordeño, el de las 20 horas. De fondo suena de nuevo Mozart. El tema elegido es el
Concierto para flauta y arpa en Do Mayor. Ellas, relajadas y sin agobios. Comienza a moverse la rueda de ordeño y después de las cuatro horas que necesitan los Sieber para ordeñar a las más de mil vacas, es la hora de descansar y dormir en sus camas de agua.