"Si Madrid estornuda, la jurisdición española se constipa". El juez decano de Madrid, José Luis Armengol, recibe en su despacho de los juzgados de Plaza de Castilla a Madridiario para hablar sobre el estado de la Justicia en la Comunidad. El juez reitera su polémica propuesta de bajar a los 13 años la edad penal, que ahora se establece en 14, pero no descarta bajar aún más ese límite: “En Reino Unido o Portugal es de 10 años”, afirma.
¿Cómo está la Justicia en Madrid en estos momentos?
Necesitamos más jueces y más medios para poder ofrecer una Justicia de calidad. Pero se está haciendo un esfuerzo ímprobo. En situaciones de crisis como la que vivimos ahora, el trabajo es mayor. Además, el 25 por ciento de la carga de trabajo que se genera en España repercute en los juzgados madrileños, debido a que en la capital están las sedes de la mayoría de las empresas. El número de jueces para abarcar este trabajo ronda el 15 por ciento, por lo que hay un déficit de 10 puntos.
¿Los trámites judiciales son hoy por hoy lentos?
Los procedimientos de tramitación comparados con los de otros países europeos son bastante razonables. En el ámbito civil la media de tramitación está en 10 meses, en otros procedimientos como el desahucio son 4 meses los que se tarda en tramitar un caso. Para los medios existentes y el número de jueces las dilaciones son razonables.
¿Qué opina de la paralización del Campus de la Justicia?
El Campus era una solución a largo plazo para terminar con el problema crónico de la dispersión de sedes judiciales en la Justicia madrileña. Era beneficioso para los que acceden a la administración de justicia y también de cara al personal que trabaja en la misma -un abogado ahora mismo tiene que ir de una sede a otra- y permitiría aumentar el control de los documentos. Esta unificación habría ahorrado costes.
Usted ha propuesto rebajar la edad penal de los 14 a los 13 años, ¿Cuál es la razón?
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Lo propuse siguiendo el modo de actuar de otros países europeos y esa iniciativa estaba motivada por los datos de que cada vez se incide en la delincuencia con una edad menor. El problema que tenemos es que hasta que un joven no cumple los 14 años, su infracción no es delictiva, no hay control judicial ni se pueden aplicar medidas coercitivas ni rehabilitadoras. Lo que propugno es, al menos, una rebaja a los 13 años como ocurre en otros países europeos. Las medidas tendrán una orientación socioeducativa adecuada para esas edades tempranas.
¿El objetivo sería igualar la edad a la de otros países de Europa?
Hay países como Reino Unido o Portugal que la ha fijado desde los 10 años, Francia a los 13, otros estados europeos no tienen una edad mínima, sólo atienden al criterio de una evaluación psicológica del menor. Creo que una persona sabe discernir del bien y del mal con menos de 14 años.
¿La propuesta entonces podría bajar de los 13 años?
Yo empezaría por los 13 años, no me gustan las grandes revoluciones. Creo que hay que ir evaluando estos aspectos con tranquilidad.
¿Cómo es la relación con la Consejería de Justicia?
La relación entre el decanato de Madrid y la Consejería de Justicia es fluída, correcta y buena. En la medida de lo posible, la Consejería facilita medios puntuales que son precisos para el normal desarrollo de la administración de justicia en Madrid. Todo es mejorable, pero el problema es que dependemos de diferentes administraciones: los jueces dependemos del Consejo General del Poder Judicial, los secretarios y los fiscales dependen del Ministerio de Justicia, los medios materiales de la Comunidad de Madrid. Esto forma un ‘totum revolutum’ que propicia desencuentros y fricciones.
¿Ha aumentado este 2010 el trabajo para los jueces con la crisis?
Va por sectores, en el tema de despidos, hipotecas y concursos de acreedores se ha producido un incremento importante. Sin embargo, el número de asuntos que tramitamos en el partido judicial de Madrid sobre violencia de género se ha rebajado hasta un 15 por ciento. En los penales, el incremento de la crisis no ha supuesto un aumento de la criminalidad en los juzgados madrileños. Es más, en 2009 se registró un 5 por ciento menos que en 2008. Sin embargo, la capitalidad de Madrid hace que las empresas en litigio elijan los juzgados madrileños para resolver conflictos. Ese es el ‘castigo’ que tenemos y que nos hace asumir el 25 por ciento de los asuntos de España.
¿Cree que los madrileños confían en la Justicia?
La gente que ha tenido la experiencia de pasar por los juzgados tiene, según las encuestas sociológicas, una opinión positiva de la Justicia. Pero hay otras encuestas que se hacen a personas que oyen hablar de la administración pero no han tenido una experiencia propia, sino que basan su crítica en el ‘vis a vis’ o en los medios de comunicación. No gozamos de buena prensa, pero por lo menos estamos de moda. Soy consciente de que la Administración de Justciia nunca va a ser la mejor valorada.
Después de haber sido reelegido como juez decano se enfrenta a su tercer mandato, ¿Cómo lo afronta?
Agradezco el apoyo de los compañeros, que han votado directamente de forma democrática. Mi labor va orientada a que la justicia madrileña esté donde se merece. Que sea la punta de lanza de la justicia española. Si estornuda Madrid, se constipa todo el sistema judicial español. Asumo que el funcionamiento de la justicia española depende del funcionamiento en Madrid. La foto de los juzgados de plaza de Castilla es el icono, es la imagen.
¿Que novedades va a abordar?
No voy a apostar por grandes revoluciones, pero sí apuesto por un incremento de jueces. Tenemos que crecer cuantitativa y cualitativamente. También hay que impulsar convenios específicos, hemos hecho modificaciones legislativas como los juicios rápidos. Se aboga para introducir mecanismos que puedan limitar el número de asuntos que se tengan que tramitar como potenciar mecanismos de conciliación y mediación.