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Alcaldes romeros

Alcaldes romeros

Por Alfredo Menéndez
lunes 12 de abril de 2010, 00:00h
Actualizado: 16/04/2010 17:39h
En realidad la distancia es lo de menos. El mapa dice que hay unos 16 kilómetros, dependiendo del punto de partido, pero el ayuntamiento de Getafe y la Puerta del Sol nunca han estado tan lejos como lo están ahora. Que siete alcaldes romeros quieran bajar caminando desde el territorio de Pedro Castro hasta el territorio de Esperanza Aguirre no tiene más recorrido que escenificar lo poco que queda para las elecciones, por mucha pereza que pueda darles como ciudadanos ponerse a pensarlo.

Siete alcaldes siete. Los siete del sur – algunos más que otros – y los siete socialistas – seguramente algunos también más que otros – que formar un selecto club de varones y barones que pretenden que la baronesa les reciba en su feudo del kilómetro cero que es la Real Casa de Correos. Aguirre se pone farruca y les lleva diciendo desde hace meses que hasta que no vistan la camiseta de “alcaldes socialistas” no les recibe en comandita porque se han dejado fuera a ese pequeño municipio sureño que es Móstoles. Un despiste lo tiene cualquiera. Lástima que el único pecado que ha debido cometer Móstoles a ojos de los siete regidores peregrinos es que su alcalde no es socialista. Es Esteban Parro y es un poquito del PP.

Es un buen año para hacer caminatas. Estamos en pleno año santo compostelano y ya se sabe que los peregrinos ganan la indulgencia plenaria, el perdón de los pecados por caminar 100 kilómetros y atravesar la puerta del perdón en la catedral de Santiago de Compostela. Los siete magníficos que se van a bajar caminando de Getafe a Madrid no acabarán con un abrazo a la “apóstola” como manda un buen camino. Seguramente no haya ni foto. Pero la caminata ya han dicho que se la dan, y se la van a dar.

El juego consiste en ver quien es más cabezón: si los alcaldes de Fuenlabrada, Pinto, Parla, Leganés, Aranjuez, Getafe o Alcorcón o la presidenta regional. Y sinceramente creo que ahí hay que firmar las tablas. Aguirre es cabezona como ella sola. Y el club de romeros, con Castro, Cascallana, Robles, Martín, Fraile, Dionisio o Montoya no se queda atrás. Pero bien mirado, al final lo de menos es si se reúnen. El estado de salud de los alcaldes les agradecerá que se bajen por un día del coche oficial y salgan a andar, que quien mueve las piernas mueve el corazón. Tienen un último consuelo: no les va a acompañar Tomás Gómez. Si a la peregrinación se apunta el ‘Ironman’ de Parla les iba a llevar a todos con la lengua fuera. 
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