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¡No hay localidades!

¡No hay localidades!

lunes 01 de febrero de 2010, 00:00h
Actualizado: 08/02/2010 13:00h

Para el teatro en Madrid no ha habido cuesta de enero y sí miles de espectadores. El pasado fin de semana varias de las salas céntricas han colgado en alguna función –o en varias- el cartel de ¡No hay localidades! El público se decanta claramente por las comedias. En tiempos de crisis quiere reírse y la oferta es variada. “Toc Toc” es una delirante comedia que lleva cuatro meses en cartel y cada semana aumenta la recaudación. Lo de “¡Sé infiel y no mires con quién!” es un fenómeno extra-teatral. Su nueva reposición en el Amaya ya ha colgado siete veces el anhelado cartel de completo.

Otra reposición, “Vamos a contar mentiras”, mete cada semana cientos de espectadores en el Marquina. Lo mismo que hemos dichos del infiel sería aplicable a “Arte”, que vuelve a triunfar ahora con Enrique San Francisco. Claro que tampoco podemos dejar de reseñar el fenómeno de “La ratonera”, con sistemáticos llenos diarios desde su estreno hace un par de semanas. Otro tipo de espectáculos, como el que recrea las canciones de Nino Bravo, tiene prácticamente vendido ya el aforo para todas las representaciones. Alterio y Sacristán ya han vendido también todo para su breve temporada.

También hay público para los montajes de pequeño formato. Dos de ellos destacan sobre los demás: “El señor Ibrahim y las flores del Corán” y “El baile”. Encontrar entradas para ellos es difícil por el limitado aforo de las salas donde se representan. Una demostración de que el trabajo intimista bien hecho cala entre el público. Los musicales son un punto y aparte en la cartelera.

Los fines de semana –de viernes a domingo- cada teatro privado ofrece una media de cinco representaciones. Haciendo un cálculo poco riguroso del número de funciones por el aforo medio de los teatros, nos sale una oferta global de unas 20.000 localidades en fin de semana, sin contar los teatros públicos y los de musicales. La recaudación hace palidecer de envidia al cine español, mucho más beneficiado por las políticas institucionales.
En este fenómeno popular del teatro han tenido que ver bastante los nuevos sistemas y redes de venta de entrada. En Internet el portal “Atrápalo” con ofertas continuadas vende cientos de entradas a precio reducido cada día. Además, en la plaza del Carmen, la oficina “Último minuto” también vende un buen número de localidades para las funciones del día. Los precios de las entradas no han subido en la misma proporción que otros espectáculos y pienso, por ejemplo, en el cine. Y las estrellas del cine y la televisión vuelven a la escena: San Francisco, Alterio, Sacristán, Langa, Ricardo Gómez, Tejero…

No es nueva esta preferencia de los madrileños por el teatro para capear las crisis. Durante la Guerra Civil, y tras ella, más de una veintena de salas se abrían sorteando todo tipo de dificultades. Hoy la empresa privada y el teatro público se encuentran en franca competencia, con desventaja para los productores privados. En la última década el Consorcio para la Rehabilitación de Teatros privados, financiados por las tres administraciones, ha permitido dotar de comodidades a las salas históricas. Además el denominado circuito alternativo, muy pujante hace diez años, ha ido depurando su oferta.

Madrid es una ciudad cada día más teatral y el teatro es cada día más vapuleado desde muchos sectores. La afluencia y las recaudaciones de este primer mes del año 2010 deberían provocar un serio debate sobre los caminos a seguir.

Antonio Castro

Cronista Oficial de la Villa

Periodista durante 35 años en RTVE, especializado en información local y de cultura. Autor de varios libros sobre historia teatral. Desde el año 2007 es Cronista Oficial de la Villa de Madrid

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