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La Policía detiene 'in fraganti' a cinco personas dedicadas al robo de cobre

La Policía detiene 'in fraganti' a cinco personas dedicadas al robo de cobre

Por MDO/E.P.
lunes 11 de enero de 2010, 00:00h
Actualizado: 12/01/2010 10:03h
Agentes de la Policía Nacional han detenido 'in fraganti' a cinco personas dedicadas al robo de cobre. Fueron arrestados en las proximidades de la localidad madrileña de Chapinería cuando sustraían el cable de las farolas situadas en la carretera M-501. Se han intervenido cerca de 700 kilos de cobre.
Los investigadores lograron localizar a los miembros del grupo, pertenecientes a la misma familia, en las localidades de madrileñas de Parla, Getafe y en la zona de la Cañada Real, desde donde se desplazaban a los lugares para cometer los robos.

La investigación se inició en octubre de 2009 cuando desde la Embajada de Rumanía en España se informó a la Policía Nacional de la existencia de un clan de origen rumano, asentado en la localidad de Madrid, que estaría desarrollando diferentes actividades delictivas, entre ellas robos con fuerza de cable de cobre.

Los agentes españoles consiguieron identificarles y las gestiones realizadas permitieron constatar que pretendían cometer un nuevo robo. El dispositivo de vigilancia establecido en torno a los investigados culminó en la localidad de Chapinería (Madrid) donde cinco de los componentes de la banda fueron detenidos cuando sustraían el cableado de 30 de las farolas ubicadas en la carretera. La vía de acceso al pueblo madrileño quedó sin iluminación ya que los ladrones habían sustraído cerca de 1.200 metros de cable de las mismas.

Modus operandi
En una fase de localización, los ahora arrestados se desplazaban hasta el lugar donde pretendían robar y buscaban preferentemente centrales eléctricas apartadas de poblaciones o en carreteras poco transitadas por la noche. Asimismo comprobaban el tipo de cobre que llevaba el cableado.

En la fase de sustracción, el grupo regresaba a la zona de la Cañada Real (Madrid) donde recogían las herramientas y tras caer la noche se desplazaban en varios vehículos hasta el lugar de los hechos. Una vez allí se situaban en el lugar más idóneo para la extracción del cobre y comenzaba la sustracción, acto que les podía llevar varias horas. Cuando estimaban que la cantidad era suficiente, lo introducían en las furgonetas y lo trasladaban hasta el poblado mencionado.

En la tercera fase, conocida como fase de limpieza, llevaban a cabo el pelado de los cables para hacer desaparecer el plástico que envolvía el cobre ya que, al ir limpio, el valor de este material se dobla. La última fase consistía en la venta que se realizaba en chatarrerías de la Comunidad de Madrid. Utilizaban documentación falsa para sortear los controles policiales de los diferentes libros registros de cada establecimiento.
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