viernes 18 de diciembre de 2009, 00:00h
Actualizado: 23/12/2009 13:17h
Invitaron a Ignacio Fernández Toxo a la Conferencia de Presidentes Autonómicos. El obrero de la Bazán, el secretario general de la Federación del Metal, (luego Minerometalúrgica), el secretario general de la Confederación Sindical de CCOO, la primera fuerza sindical de este país, se puso traje, por respeto a sus anfitriones. Llegó el primero al Senado, saludó a su presidente, al presidente del Gobierno, a los presidentes autonómicos, ministros, al Rey, al Príncipe, se hizo la foto de rigor y se sentó en el lugar que le fue asignado. Escuchó con respeto y, cuando le tocó intervenir, dijo cosas sencillas, sensatas, claras, cargadas de sentido común.
Agradeció la invitación y manifestó su preocupación, la de millones de trabajadores y trabajadoras por la crisis, por la pérdida de puestos de trabajo. Planteó el reto de cómo salimos de la crisis mirando a la España que deseamos en las próximas décadas.
Explicó que hay que actuar para atender a las personas que sufren la crisis, para estimular la actividad económica, para cambia nuestro modelo de crecimiento.
Habló de consenso político y diálogo social. Explicó la necesidad de inversión pública, de rehabilitación y construcción de vivienda. De centros educativos y sanitarios públicos. La necesidad de aplicar la Ley de Dependencia. Del papel de los bancos. Del sistema fiscal que carga la mano sobre los trabajadores. De cambios en las empresas, en la negociación colectiva. Del empleo de los jóvenes. De base productiva e industrial. De investigación e innovación. De política energética. De economía sostenible. Ofreció un pacto de legislatura para abordar desde el Gobierno del Estado, las comunidades autónomas, empresarios y sindicatos, el futuro de la economía, el empleo y la cohesión social.
Terminó con dos mensajes a los presidentes allí reunidos: "La sociedad española permanece atenta a lo que unos y otros hagamos, nos exige que estemos a la altura de las circunstancias. En CCOO estamos dispuestos a aportar lo mejor de nosotros para no defraudarla. Espero que estas reflexiones y propuestas sirvan para enriquecer las conclusiones de este tan importante evento y en nombre de mi sindicato reitero la felicitación por esta iniciativa y les agradezco la oportunidad que nos han brindado de participar activamente en la misma".
El hombre que así concluyó, había encabezado dos días antes, el 12-D, una manifestación de más de 200.000 trabajadores y trabajadoras, ciudadanos y ciudadanas de toda España, exigiendo en las calles de Madrid estas mismas cosas.
Pronunció su discurso, se marchó con su compañero Cándido y allí siguieron a lo suyo los presidentes. Por lo que supe después, entre si fueron galgos o podencos, que si pitos y si flautas, que el fuero o el huevo, que si esto o si lo otro, si había documento previo o no, si era un cheque en blanco o sin fondos, allí quedó la mano tendida por el obrero, que a estas alturas ya se había quitado el incómodo traje y preparaba el Informe para el Consejo Confederal que valoraría la manifestación y los pasos para el futuro.
Algunos se desalientan por estas escenas, pero nadie nos regaló nunca nada. Somos gente sencilla, clara en las propuestas, incansable en la negociación, leales en el acuerdo. Somos educados pero firmes. No confundan la mano tendida con la rendición de Breda. No confundan la educación con la debilidad. No confundan el traje con el fondo, sólo respeto a las formas. Muy importantes en democracia, por cierto.
Estamos acostumbrados a defender lo de todos al defender lo nuestro. A mirar desde todos lo ángulos. A negociar con flexibilidad, cediendo y obteniendo contrapartidas. A graduar objetivos. A priorizar a los más débiles. Esas costumbres no nos hace menos rigurosos, menos duros, cuando no nos escuchan, o cuando pretenden convertir nuestras propuestas en ecos del silencio.
No pierdan más el tiempo y acepten la mano tendida de los trabajadores. La mano tendida de Toxo.
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Patrono de las Fundaciones Abogados de Atocha y de la Sindical Ateneo 1º de Mayo
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