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Grupo parlamentario Gürtel

Grupo parlamentario Gürtel

Por Enrique Villalba
jueves 08 de octubre de 2009, 00:00h
Actualizado: 14/10/2009 12:00h

Mandan huevos. O mandan cojones, para los que se piensen que la frase anterior es patrimonio del Partido Popular y la estoy utilizando sin derecho, ya que no soy militante de ningún partido político. Los tres diputados autonómicos imputados en la trama 'Gürtel' (Alberto López Viejo, Benjamín Martín Vasco y Alfonso Bosch) dejan el grupo parlamentario popular en la Asamblea de Madrid pero no renuncian a su acta como cargo público.

Si hacen la jugada de Tamayo y Sáez, ahora formarán un grupo mixto, aunque algunos ya lo llaman el grupo parlamentario 'Gürtel'. Es decir, pueden seguir cobrando de la teta regional sus miles de euros anuales (de 36.000 no baja) y encima, hasta pueden tener la desfachatez de poner la mano para que la Asamblea de Madrid les financie su grupo. Y eso lo pagaría el ente regional. Es decir, todos los madrileños. Gozan de una situación similar los ex alcaldes y concejales imputados en distintos municipios.

Da pena pensar en que las reglas del juego democrático no permitan echar a esta gente a la calle, si son de verdad corruptos como dice la parte del sumario que se conoce hasta ahora. Sería lo mínimo que no se les permitiese gozar de las prestaciones que tiene un diputado (pensión vitalicia con ocho años cotizados, coche oficial, guardaespaldas, etcétera, etcétera) y, sobre todo, viviendo con el paraguas jurídico que les supone ser aforados. Una condición que aumenta sus garantías procesales y permite que la Asamblea tenga que dar su autorización para que se les juzgue. Por extensión, esto hace más difícil meterles en la cárcel porque su caso se tratará en el Tribunal Superior de Justicia y no en uno ordinario.

Si tuviesen un mínimo de ética renunciarían a todas estas ventajas si, en realidad, su intención fuese defenderse de las acusaciones que están sufriendo a pecho descubierto. Sin embargo, todos prefieren resguardarse del chaparrón, primero bajo el ala de su partido, y luego bajo el de las instituciones. En la calle la gente corriente se siente idiota al cumplir con las normas y ver cómo, mientras, otros siguen operando por encima del bien y del mal. Tipos que siguen beneficiándose del sistema con la misma soberbia engominada y la misma picaresca de la que hacían gala cuando estaban en la cresta de la ola.

Ninguna asociación ciudadana ha tomado la decisión de manifestarse ante esta situación. Aunque no me extraña, porque con la jeta de cemento que se gastan, seguro que si alguien va a la Asamblea y les insulta o les tira huevos, le demandan para sacarse 30.000 euros de indemnización (que ya trocearían sus señorías en cómodos plazos de 11.999 euros para costearse la defensa).

Estoy de acuerdo con Rajoy en que 'Don Vito' y sus amigos, del PP o no, se han aprovechado del Partido Popular. De hecho, creo que han fregado el suelo con el nombre de esta organización en la que la gran mayoría son gente honrada. Son sólo los lodos que vienen de los polvos mágicos que da el poder. Es la demostración de lo urgente que es remodelar la Ley de financiación de partidos políticos. Pero también creo que el PP tenía que haber actuado muchísimo antes y de manera más contundente. Se lo exigen los ciudadanos. Sobre todo, los diez millones de votantes que tienen. En su momento tendrán que decir las razones por las que no lo han hecho.

Es sorprendente pensar a estas alturas que el líder gallego, Aguirre y Camps, que no son tres tontos ni tres ingenuos, hayan puesto la mano en el fuego por unos personajes como estos ¿De verdad creían que no se la podían quemar? No me lo creo. Sobre todo en el caso de López-Viejo, cuyo pasado no estaba exento de episodios dudosos. La segunda pregunta es si alguien se cree que ninguno de los mandamases sabía nada. No sé si piensan que la ciudadanía es tonta. Yo no pondría la mano en el fuego.

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