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La ecología se cuela en las carreteras

La ecología se cuela en las carreteras

Por MDO
domingo 18 de octubre de 2009, 00:00h
Actualizado: 19/10/2009 13:13h
El pavimento de las calzadas está sufriendo una transformación en los últimos años. Hay materiales que reducen el ruido, otros que atrapan los gases de los tubos de escape y procesos de fabricación cada vez más limpios. Madridiario se ha fijado en los avances que ya se aplican en la ciudad de Madrid.
¿Sabían que muchas de la calles por las circulan en Madrid están hechas con asfalto antirruido? Así sucede en lugares como San Francisco de Sales, la avenida de Bruselas o en algunos tramos de la calle de Alcalá, donde gracias a este nuevo tipo de pavimento, realizado con un betún especial y áridos más pequeños que los que se usan en el convencional, se consigue reducir el ruido entre uno y tres decibelios.

Desde 2003, cuando se comenzó a utilizar este asfalto, se ha utilizado en 1.315.000 metros cuadrados de calzadas madrileñas, según los datos aportados a Madridiario por el subdirector general de Espacios Urbanos del Ayuntamiento de Madrid, José Manuel Baena. Su uso está muy extendido y se continuará en el futuro en Madrid, aunque solo en calles donde los vehículos circulen a más de 40 ó 45 kilómetros por hora, ya que a menos velocidad el ruido del motor es superior al de rodadura.

Aparte de este asfalto antirruido, el Ayuntamiento también ha experimentado con otras mezclas más específicas para combatir los altos decibelios provocados por el tráfico. El betún con caucho, procedente de neumáticos en desuso, se ha utilizado en varias zonas y, en concreto, la mezcla aplicada en la avenida de la Albufera consiguió reducir entre tres y cinco decibelios, según los datos del Ayuntamiento.

Intervención puntera

La actuación de mayor calado para combatir con el propio asfalto el ruido del tráfico en Madrid fue la que se llevó a cabo en el paseo de Extremadura, donde los vecinos soportan el ruido de miles de coches al día. Se consiguió reducir el ruido en unos 10 decibelios, una octava parte del que provoca el tráfico en la zona. "Fue una intervención puntera. No se ha conseguido reducir tanto en ningún sitio", afirma Baena.

Para ello, se creó una mezcla especial diseñada ex profeso para esta zona, que reúne unas características que se dan en pocos sitios de Madrid: los vehículos van a una velocidad considerable y no hay apenas curvas, pues el material es poco resistente a los frenazos. La característica distintiva de este asfalto es que los áridos esán más separados, lo que hace efecto "huevera".

Pero el asfalto no solo puede reducir el ruido, sino también la contaminación que genera el tráfico. Así sucede ya en un tramo de la calle de Martín de los Heros comprendido entre Romero Robledo y el Paseo de Moret, donde al pavimento, además de ser antirruido, se le  ha aplicado una lechada de óxido de titanio. Esta solución reacciona con la luz y elimina los óxidos de nitrógeno, el principal contaminante de las ciudades, hasta en un 30 por ciento. Este asfalto está todavía en fase de estudio por parte del Ayuntamiento, pero Baena destaca que "dará que hablar en el futuro".

Lo mejor es que las distintos avances se pueden aplicar muchas veces de forma conjunta. Así un asfalto puede ser antirruido y además estar fabricado a menor temperatura que el convencional, con lo que se reducen las emisiones de gases en su fabricación. En cualquier caso aún es difícil saber cómo acabará siendo el asfalto del futuro, ya que los avances se suceden. "Hace tres años era impensable el asfalto anticontaminante", indica Baena. En cualquier caso, Madrid experimenta con la mente en el futuro.
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