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Un toro de Palha hiere de mucha gravedad en un pulmón a Israel Lancho

Un toro de Palha hiere de mucha gravedad en un pulmón a Israel Lancho

Por MDO
jueves 28 de mayo de 2009, 00:00h
Actualizado: 28/05/2009 18:22h
Una terna de modestos no pudo con la encastada fiereza de una extraordinaria corrida de Palha, por la que el público tomó partido. Además, Israel Lancho fue herido muy grave al entrar a matar el sexto.
La ley del embudo que rige la Fiesta se aplicó en la tarde del miércoles, una vez más, en la Feria de San Isidro. Una encastada, lista -no exenta del punto de fiereza que deben tener los bicornes- de la divisa de Palha trajo por la calle de la amargura a una terna de segadores sin cosecha: Paulita, Serranito e Israel Lancho. Y éste sufrió una cornadamuy grave en el pulmón al entrar a matar al que cerraba el interesante festejo, que le volteó y zarandeó dramáticamente.

La pregunta que queda en el aire es la siguiente: ¿qué habrían hecho las figuras, figuritas o fihgurones con este encierro? La respuesta, además de estar en el viento 'dylaniano', levanta muchas dudas: seguramente, acostumbrados al toro bobo que escogen, tampoco habrían podido con ella. Pero de verdad, de verdad de la buena, nunca lo sabremos, porque jamás se dejan anunciar con 'palhas', ni 'adolfos',ni 'victorinos' ni 'cebadas', ni 'miuras', ni... ellos Domecq, siempreDomecq.

Saludos del mayoral
Y no es que la corrida de Palha fuera terrorífica, simplemente fue brava en el caballo y con los problemas de la casta. Como las que últimamente viene echando en Madrid este extraordinario ganadero portugués, cuyo mayoral fue obligado a saludar al término de la función. De ahí que, pese al esfuerzo de los modestos Paulita, Serranito e Israel Lancho, la terna no pudiera con ella, y además contase con cierta reprobación del público, que se puso de parte de los bicornes.

Entrar a analizar las labores de los coletudos toro por toro casi sobra en este caso. Hicieron lo que sus respectivas limitadas técnicas les permitieron, siempre por debajo de la cataduras del encierro. Tampoco podría esperarse otra cosa, sería un milagro. Pero más milagro, más utópico, se insiste, es saber qué habrían hecho las figuras, figuritas y figurones. Lo dicho/escrito: la ley del embudo y olé.
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