Las figuras fracasan por sus toritos
martes 19 de mayo de 2009, 00:00h
Actualizado: 20/05/2009 21:49h
Corrida de expectación, corrida de decepción, como dice el tópico. Uno de los pocos carteles rematados de la feria se vino abajo por la flojera de los toros de Núñez del Cuvillo que se trajeron El Juli, El Cid y Pereda.
Unos toros con escaso trapío para las exigencias de Madrid donde cuando el toro se cae, nada importa lo demás. El Juli, además, estuvo un punto apático y fue silenciado.
El Cid que se entregó algo más no pudo con la casta del quinto (ovación) y ante la flojedad del segundo poco se lució (silencio). Miguel Ángel Pereda fue el que más ganas le echó a base de quietud, pero tampoco redondeó por la ya citada escasa fuerza de sus enemigos.
Lo dicho. Corrida de expectación, corrida de decepción por culpa de los toreros y de sus apoderados.