Arreglar una prótesis o una silla de ruedas en cuestión de minutos es la otra cara de la competición deportiva. En Tokio, un centenar de técnicos velan por los dispositivos médicos de los paratletas para impedir que nada les frene durante los Juegos.
Ingenieros ortopedistas de 24 países del mundo asisten cada día a los deportistas -antes o durante la competición- desde un taller en el interior de la Villa Paralímpica de Tokio o en unidades móviles en catorce sedes, pero siempre presentes, las 24 horas del día.