Madrid Nuevo Norte se ha planteado desde el inicio como el proyecto que, por fin, cerrará la gran brecha existente en la zona norte de la capital, uniendo los barrios de Fuencarral y Las Tablas, históricamente separados por las vías del tren.
Desde Crea Madrid Nuevo Norte anuncian que el proyecto “avanza y sigue dando importantes pasos” que se acercan al inicio de obras, previstas, comentan, para los primeros meses de 2026.
Uno de las ideas más ambiciosas que se ha dado a conocer es, aparte de la creación del gran Parque Central, la construcción de siete puentes y pasarelas “parte crucial del proyecto, pues gracias a estas siete conexiones se podrá coser el tejido urbano sobre las barreras existentes de la M-30 y las playas de vías ferroviarias en Fuencarral”, apuntan desde Crea Madrid Nuevo Norte.
En concreto, tres de estas nuevas infraestructuras se instalarán sobre la M-30, mientras las cuatro restantes salvarán la distancia que deja la playa de vías que sale de la Estación de Chamartín-Clara Campoamor hasta la estación de Cercanías de Fuencarral.
Durante el diseño, se han tenido en cuenta diversos retos a solventar como la ejecución de estas plataformas sin afectar al tráfico ferroviario ni al de Calle 30; los desniveles a salvar; la limitación de espacio para los carriles que los forman; las redes de servicios que se necesitan; la compatibilidad entre los requerimientos ferroviarios de seguridad y la imagen urbana; o la falta de espacio para cimentaciones.
“Todo ello lleva a soluciones estructurales singulares, métodos constructivos complejos y grandes distancias entre pilares”, explican. “Estas siete infraestructuras son piezas fundamentales en la estrategia de integración urbana de Madrid. Más allá de su valor estructural, responden a una visión de ciudad más conectada, accesible y sostenible, donde la ingeniería y el diseño urbano trabajan conjuntamente para eliminar barreras y facilitar la movilidad multimodal”, agregan.
Puentes sobre la M-30
Los tres primeros puentes contemplados en el proyecto salvan la distancia que deja la M-30 en las zonas de Agustín de Foxá, Mauricio Legendre y Antonio Cabezón.
El puente Agustín de Foxá, cuyo diseño corre a cargo de la ingeniería TYLin, se ha planteado como un puente singular de doble arco de acero con tablero inferior, de 100 metros de longitud por 40 de anchura y su ejecución se realizará en uno de los márgenes, desplazándose posteriormente mediante empuje con una torre auxiliar.
El entorno en el que se situará plantea varios condicionantes: la M-30, la nueva línea de Metro, el ramal ferroviario hacia el Hospital Ramón y Cajal, y un nuevo túnel urbano, el nivel -1 de Agustín de Foxá.
En Mauricio Legendre se acometerá la ampliación del puente ya existente con un diseño de Torroja Ingenieros que dará protagonismo a la movilidad sostenible y a la naturalización, reduciendo el espacio para el tráfico rodado y añadiendo acera, carril bici y una franja verde continua. Contará con una longitud de 134 metros y un tablero de hormigón prefabricado, con vigas pretensadas, apoyadas en pilas que se situarán junto a las existentes del puente actual.
Por último, el puente de Antonio Cabezón, también diseñado por Torroja Ingenieros, se enfrenta como mayor reto a las restricciones por espacio, lo que ha obligado a proyectar la estructura como un arco metálico doble con tablero inferior y celosía triangular para responder a la elevada torsión. Contará con 96 metros de luz (distancia entre pilares) y 36 metros de anchura, y se desarrollará en curva.
Puentes sobre las vías del tren
La conexión entre Las Tablas y Fuencarral se asegurará con tres nuevos puentes, así como una pasarela peatonal, los cuales se ejecutarán mediante empuje por las limitaciones que implica el entorno ferroviario.
El primero de estos puentes es el de Llano Castellano (Torroja Ingenieros), el cual alcanzará una longitud total de 219 metros, con vanos principales de hasta 55 metros.
Para el siguiente, en Herrera Oria, FHECOR se ha encontrado con diferentes dificultades en su diseño, puesto que la estructura ha de adaptarse a un desnivel muy acusado, lo que ha exigido la incorporación de pendientes longitudinales de hasta el seis por ciento y un desarrollo de 600 metros. Otros retos han sido el paso de vehículos de mantenimiento de Renfe, para lo que se ha diseñado una pila como cajón, dimensionada para poder resistir cualquier posible impacto.
Los peatones y ciclistas contarán con una pasarela en Tres Olivos. Diseñada por Esteyco, contará con zonas verdes y espacios de sombra a lo largo de sus 284 metros de longitud y 12 de anchura.
Por último, el puente de Santo Domingo (TYLin) buscará mantener la conectividad ciclista en esta zona tras el cierre de la galería inferior existente. Su diseño permitirá la coexistencia de peatones, ciclistas y vehículos a lo largo de sus 445 metros.
El gran Parque Central, nueva zona verde para la capital
Junto a estos siete puentes y pasarelas se encuentra el gran Parque Central, que dará la bienvenida a todos los viajeros de la Estación de Chamartín-Clara Campoamor a su llegada a Madrid, cubriendo el haz de vías que durante décadas ha formado parte del paisaje del norte de la capital.

Este bosque urbano es una de las “mayores obras de ingeniería de este tipo a nivel internacional”, que contará con diferentes especies de vegetación, kioscos, terrazas de restauración, pabellones dotacionales, zonas deportivas, huertos urbanos y un ‘Jardín del Viento’, estructura singular erigida en el centro del parque que, cubierta por vegetación, producirá su propio microclima.
La función de este parque, además de proporcionar a los madrileños de un nuevo espacio verde, es seguir expandiendo la naturaleza por la capital, uniéndose al gran sistema de zonas verdes que forman el Bosque Metropolitano, el Arco Verde y la propia red de parques de Madrid Nuevo Norte.