Llega al teatro Español una singular producción de la comedia de Oscar Wilde: La importancia de llamarse Ernesto. Fue la última comedia del escritor británico, poco antes de enfrentarse al proceso que le llevó a la cárcel. Se estrenó en Londres el año 1895.
En 1919, en el entonces teatro de La Princesa -hoy María Guerrero- la estrenaron Fernando Venegas y Camino Garrigó, con la matriarca de la saga Bardem, Mercedes Sampedro, y la exótica Raymonde de Bach, que ese mismo año intervino en la versión filmada de Los intereses creados. En octubre del 1924, en el teatro del Centro (hoy Calderón), la repuso el actor y director Enrique López Alarcón, manteniéndola unos pocos días en cartel.
Tendrían que pasar más de treinta años para que la recuperara Cayetano Luca de Tena con su compañía La Máscara, en 1952. El montaje más recordado es el producido por Tomás Gayo en el teatro Reina Victoria, el año 1995, en el que debutaron Jesús Vázquez y Paula Molina, con Gemma Cuervo en el personaje de Lady Bracknell. La historia ha sido llevada al cine en, al menos, cuatro ocasiones. En el último cuarto de siglo ha vuelto repetidas veces a nuestras carteleras con adaptaciones para todos los gustos.
En la obra, los dos protagonistas masculinos, pretendientes de dos jóvenes acomodadas, adoptan el nombre falso de Ernesto para conquistarlas. Frente a ellos está la temible Lady Bracknell, madre de una de las jóvenes y deseosa de casarla con alguien distinto. La duplicidad origina numerosos equívocos en una sociedad victoriana (originalmente) en la que del disimulo y las apariencias ocultan la verdadera naturaleza de los personajes. Además, se menciona a un amigo inválido llamado Bunbury. La adopción de esa doble personalidad acabó siendo denominada como bunburismo. No falta ni la rocambolesca historia de un bebé abandonado en una cesta, que será clave para la resolución de los conflictos.
Como en todas las obras de Wilde, los juegos de palabras, las réplicas ingeniosas y mordaces, salpican el texto.
Este montaje aterriza en Madrid cinco años después de su estreno en el Teatro Nacional de Cataluña. En mayo de 2018 se estrenó esta producción que ahora, por primera vez, se representa en castellano. Del reparto original barcelonés solo se mantienen Paula Jornet y Paula Malia. La primera es también la compositora de los temas musicales que se han introducido en la obra, inspirados en las cartas que una de las jóvenes casadera ha escrito. Algunos de los intérpretes tocan también instrumentos. Porque David Selvas, el director, quiso actualizar la historia, aunque dándole un toque retro.
El reparto madrileño esta encabezado por María Pujalte y Pablo Rivero, ausente desde hace tres años de la escena. Completan el elenco Gemma Brió, Albert Triola, que dobla personajes, y Ferrán Vilajosana. Este último se reveló sobre el mismo escenario del Español con El cojo de Inishmaan, junto a la gran Terele Pávez.
La importancia de llamarse Ernesto se representa hasta el 19 de febrero.