Desde su llegada a la presidencia de la Junta Municipal de Hortaleza en 2023, David Pérez, respaldado por su coordinador Miguel Ángel López y con el aval del alcalde José Luis Martínez-Almeida, ha protagonizado un constante enfrentamiento con el tejido asociativo del distrito. En apenas un año, ha reducido subvenciones, cancelado eventos culturales con décadas de historia, suprimido cantidades simbólicas destinadas a reconocer las actuaciones vecinales en las fiestas e impuesto restricciones a la celebración de actividades organizadas por el tejido social fuertemente arraigadas en el distrito. Su forma de hacer política, marcada por el autoritarismo y el desprecio al consenso, ha provocado un deterioro sin precedentes en la participación ciudadana. Atila ha llegado a Hortaleza con el ánimo de acabar con su tejido social.
El último episodio de esta deriva arbitraria ha sido con el procedimiento de adjudicación de casetas para las Fiestas de Primavera de 2025, donde varias entidades históricas del distrito, como Radio Enlace, han quedado excluidas por primera vez en décadas.
El procedimiento ha estado plagado de anomalías: desde modificar los criterios de puntuación a última hora para beneficiar a determinados colectivos en detrimento de otros, hasta suspender, en dos ocasiones, los actos públicos de adjudicación sin justificación alguna, celebrados a puerta cerrada e impidiendo el acceso a todas las entidades solicitantes, incumpliendo lo establecido en las bases de la convocatoria.
Otra cuestión llamativa ha sido como se aplican los criterios de valoración. Por ejemplo, entidades deportivas han obtenido puntuaciones máximas en apartados como "no disponer de local municipal" cuando sí cuentan con instalaciones cedidas por el Ayuntamiento. Por el contrario, asociaciones como la “Expansión de San Lorenzo”, sin local municipal y con participación activa en actividades comunitarias, no han recibido puntos en ese mismo apartado.
Por si todo esto fuera poco, no se convocó a todas las entidades solicitantes al acto final de adjudicación, contraviniendo las propias bases del concurso. De la misma manera, no existe constancia pública de un informe de la Unidad de Participación Ciudadana, documento imprescindible según el decreto que regula este procedimiento. Ante esta anomalía, la junta municipal se ha visto forzada a solicitar al secretario la redacción y firma de este informe para dar cumplimiento a las exigencias del procedimiento.
Frente a estas críticas, la junta municipal ha defendido su actuación señalando que "el proceso de adjudicación se ha realizado conforme a las bases públicas, con acta oficial y criterios transparentes". Argumentan que el nuevo sistema busca “incrementar la libre participación” de distintas entidades del distrito y aseguran haber convocado a las cinco entidades con mayor puntuación, junto a los grupos políticos representados, para resolver posibles empates. Añaden que el proceso de alegaciones ha permanecido abierto y que existe voluntad de diálogo con vistas a la organización de las fiestas.
Sin embargo, esta versión no convence a buena parte del vecindario ni a los grupos políticos de la oposición, que han sido testigos directos del deterioro del proceso y del trato excluyente hacia el movimiento vecinal.
Todo forma parte de un plan cuidadosamente elaborado. Ha sido una advertencia cumplida por parte del coordinador: ya avisó hace un año que la participación en su feria de asociaciones y en los eventos de alabanza al concejal de Hortaleza, sería muy tenida en cuenta en la adjudicación de casetas y a la hora de conceder las futuras subvenciones. Esa frase tan repetida por el Partido Popular: “quien pueda hacer, que haga”.
Desde el Grupo Municipal Socialista hemos denunciado enérgicamente el proceder del concejal y su equipo, acusándolos de intentar desmantelar la participación ciudadana en Hortaleza y de utilizar el poder institucional para castigar a las entidades críticas y beneficiar a quienes se alinean con sus intereses.
Hemos exigido explicaciones públicas en el Pleno del distrito y advertido de que existen serias dudas sobre si el procedimiento de adjudicación se ha realizado presuntamente conforme a la normativa. La falta de transparencia, las contradicciones en los criterios aplicados y la “invitación insistente” llevada a cabo por parte de la junta municipal para que los clubes deportivos se presentaran en el último momento refuerzan la idea de que estamos ante un proceso manipulado con fines políticos.
Lo que debía ser una celebración del tejido comunitario se ha convertido en un campo de batalla ideológico orquestado desde la Junta Municipal de Hortaleza. Lejos de fomentar la convivencia, el equipo de David Pérez ha convertido las fiestas en un instrumento de control y exclusión. La ciudadanía de Hortaleza, con décadas de tradición participativa, merece respeto y transparencia, no un gobierno local que actúe de forma opaca y revanchista. La participación ciudadana no se otorga ni se castiga: se garantiza. Y hoy, en Hortaleza, está en peligro.