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Mujeres supervivientes a la trata sexual reciben atención multidisciplinar en las casas de acogida y consolidación del Proyecto Esperanza-Adoratrices.
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Mujeres supervivientes a la trata sexual reciben atención multidisciplinar en las casas de acogida y consolidación del Proyecto Esperanza-Adoratrices. (Foto: Proyecto Esperanza-Adoratrices)

Fundación Mutua Madrileña, 'motor' de la formación y empoderamiento de jóvenes vulnerables

jueves 22 de abril de 2021, 07:00h

En este año marcado por la pandemia, la Fundación Mutua Madrileña ha vuelto a demostrar su sensibilidad con las entidades sin ánimo de lucro. En la IX convocatoria de sus Ayudas a Proyectos Sociales ha concedido un millón de euros en apoyo a 36 iniciativas encaminadas a mejorar la calidad de vida de 22.000 personas pertenecientes a colectivos vulnerables. De estos programas, 10 se localizan en la Comunidad de Madrid.

Jóvenes de entre 16 y 30 años en riesgo de exclusión social encuentran en la Fundación Plaza de los Oficios una brújula para su inserción sociolaboral. La institución ofrece un itinerario formativo a personas derivadas de entidades sociales y centros de tutela de la Comunidad de Madrid y les ayuda a construir un futuro. A través del proyecto 'Aprender haciendo', beneficiario de una ayuda de la Fundación Mutua Madrileña, se les capacita en profesiones con alta demanda.

La metodología de los cursos se distingue por su carácter práctico. "Aprender del hábito", lo define Raquel Valiente, responsable del programa. Precisamente, este 'hábito' se entiende desde una doble vertiente: la de coger experiencia practicando y la de generar una rutina que los alumnos necesitan. "Muchos son inmigrantes que llegaron solos buscando una vida mejor y acabaron en la calle y otros menores infractores". A todos ellos se les brinda una segunda oportunidad.

El pasado 8 de marzo comenzó un curso de Comercio en el que 17 jóvenes aprenden a desempeñarse como dependientes. En un ambiente de enriquecimiento multicultural que proporciona la variedad de nacionalidades de los participantes, recibirán 260 horas de clase en el centro que completarán con prácticas en empresas. El próximo 21 de mayo pondrán en práctica los conocimientos adquiridos en un mercadillo solidario cuya recaudación se destinará a la propia Fundación Plaza de los Oficios: "Recibirán la mercancía, la etiquetarán, montarán y decorarán los stands, ejercerán de vendedores y harán los albaranes", relata Valiente.

Alumnos del curso de limpieza de la Fundación Plaza de los Oficios.

Por su parte, otros 15 alumnos se beneficiarán de un curso de limpieza que la Fundación Plaza de los Oficios imparte junto a una compañía del sector. Esta los enseña y evalúa, lo cual facilita su posterior contratación al conocer de primera mano sus capacidades. Hasta la llegada de la pandemia, la inserción laboral al término de la formación "alcanzaba el 60 o 70 por ciento; ahora ha bajado un poquito", apunta la responsable del proyecto.

Entidades como están necesitan de fondos públicos y privados para financiarse y, en este complejo contexto económico, la ayuda de la Fundación Mutua Madrileña "ha sido increíble". "Esta ayuda es para chicos que no saben qué hacer y que encuentran algo que les gusta y que les cambia la vida radicalmente", enfatiza Valiente. Sin duda, un reconocimiento también a su solidaridad durante la crisis sanitaria, en la que reabrieron el centro para elaborar menús que distribuyeron a hogares sin recursos.

Empoderar a través de la atención psicológica y jurídica

La Fundación Adsis comparte con la anterior el objetivo de facilitar la integración en la sociedad de personas en situación de vulnerabilidad. En sus 25 años de trayectoria, han proporcionado acompañamiento y competencias prelaborales y laborales a jóvenes y adultos en doce ciudades españolas. En la Comunidad de Madrid, desde el distrito de Villaverde, en la capital.

El proyecto que ha apoyado la Fundación Mutua Madrileña comprende dos cursos de formación: uno de Operaciones Básicas de Cocina y otro de Preparación de Pedidos Ecommerce. Ambos gozan de amplia demanda de personal; el primero por la tradición turística de nuestro país y el segundo por el crecimiento exponencial que ha experimentado la logística asociada a la venta on line por el covid. Este último curso, que se llevará a cabo en el Centro de Formación de Mercamadrid, incluirá la obtención de certificado de manipulación de alimentos y operador de carretillas.

Proyecto 'Aprender haciendo' de la Fundación Adsis.

En paralelo, la Fundación Adsis fomenta el empoderamiento personal de sus usuarios ofreciéndoles coaching individualizado, atención psicológica, talleres de habilidades sociales y asesoramiento jurídico. "Deben conocer sus obligaciones y derechos, saber leer sus nóminas o cómo actuar ante un despido", expone Mar Sánchez, responsable del proyecto.

Asimismo, desde la entidad inciden en la importancia de que los alumnos aprendan a localizar un puesto trabajo por sí mismos. "Hacemos mucho hincapié en que adquieran competencias digitales para ello y en nuestro centro disponen de un espacio para buscar empleo, ya que muchos no tienen ordenadores o Internet en casa", comenta Sánchez.

La misma agradece el apoyo de la Fundación Mutua Madrileña, que ha resultado "clave" para articular un proyecto de estas características. "Sin ellos quizá no hubiéramos podido incluir la formación psicológica o el asesoramiento jurídico", precisan.

Sostener las casas de supervivientes de trata sexual

Ambas herramientas son fundamentales en el proceso hacia la autonomía de las víctimas de trata a las que cobija el Proyecto Esperanza-Adoratrices, obra social de una congregación religiosa fundada en 1856 para liberar a la mujer de la prostitución. Desde 1999 ofrecen a estas protección, alfabetización y atención al trauma en itinerarios personalizados.

"Adaptamos nuestra respuesta a las necesidades de cada mujer porque cada una ha vivido una experiencia única y tiene unas claves culturales que atender", expone Antonio Rivas, coordinador de gestión del proyecto. Cada año, prestan ayuda a unas 160 mujeres con un perfil predominante de jóvenes de entre 18 y 25 años y de 25 o 30 nacionalidades distintas, en su mayoría latinas, asiáticas y nigerianas, aunque "empieza a haber también españolas, explotación interna".

Mujeres víctimas de trata atendidas en las casas de acogida del Proyecto Esperanza-Adoratrices.

A todas ellas las proveen de una intervención multidisciplinar poniendo a su disposición abogados, mediadores culturales, educadores y otros profesionales. La organización cuenta con un teléfono y servicio de detección 24 horas en el que trabajan conjuntamente con consulados, Servicios Sociales y Policía. Cuando las víctimas son rescatadas, el Proyecto Esperanza-Adoratrices las acoge en una casa de emergencia en la que pueden permanecer uno o dos meses "hasta que se ubican y recuperan el sueño". Después, las que no piden el retorno a sus países de origen son trasladadas a una 'casa de consolidación' que también gestiona la entidad en la que la estancia puede prolongarse hasta un año.

La trata con fines sexuales no se detuvo por la pandemia, pues las mafias "inventaron nuevos métodos y dieron el salto digital", indica Rivas. De hecho, mujeres que habían atendido en la institución en el pasado llamaron a su puerta tras perder su empleo y encontrarse de nuevo en situación de vulnerabilidad. "Aunque esto ya no es nuestra misión, tuvimos que hacer frente a esta emergencia social porque al quedarse sin trabajo corrían riesgo de volver a ser captadas".

Por eso, desde el Proyecto Esperanza-Adoratrices ponen en valor la ayuda de la Fundación Mutua Madrileña, que ha contribuido a "sostener las casas" y que les ha aportado "la agilidad que las administraciones públicas no tienen". Con el importe recibido reforzarán el equipo de educadoras para seguir potenciando la recuperación e independencia de estas supervivientes.

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