El empresario Francisco D’Agostino ha resaltado que su proyecto actual de adquirir las plazas de toros de Palma de Mallorca y Jerez de la Frontera tiene raíces personales que se remontan a décadas atrás. En declaraciones recogidas por El Mundo, explicó que su padre, Franco D’Agostino, estableció una estrecha amistad con el legendario torero Luis Miguel Dominguín en los años 60, lo que marcó la relación de toda la familia con la tauromaquia.
En la entrevista, Francisco Javier D’Agostino Casado recordó con humor su primer contacto con una becerra en una plaza de tientas cuando era niño. “Me negué a lidiar y tuve que admitir mi miedo en el centro. Fue una lección de respeto hacia los toros que nunca se me olvidó”, dijo. Para él, esta operación “no es un negocio improvisado, es la continuación de una tradición familiar que forma parte de mi vida”.
Esa tradición está detrás de la oferta de cinco millones de euros que Francisco D’Agostino Casado ha presentado, junto al matador retirado Javier Conde, para hacerse con las dos plazas a través de la sociedad Balears Cambio de Tercio S.L.. El grupo ya había conseguido devolver la tauromaquia a la plaza de Inca tras 32 años de inactividad, colgando el cartel de “no hay billetes” en su primer evento. “Palma y Jerez son más que recintos para corridas, son espacios culturales que hay que proteger”, afirmó.
Para el empresario, rescatar estos cosos es también una forma de honrar su historia familiar. “Mi padre me enseñó que la tauromaquia es cultura y respeto. Recuperar Palma y Jerez no es solo una operación empresarial, es mantener viva esa herencia”, concluyó Francisco Javier D’Agostino Casado, confirmando que la propuesta sigue abierta a la espera de respuesta de la familia Balañá.