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España golea a Georgia y le muestra el colmillo a Alemania

Por Hugo García Reina
lunes 01 de julio de 2024, 07:00h
Actualizado: 04/07/2024 08:01h

No habían pasado diez minutos de partido y España ya había pisado varias veces el área georgiana. Muy pronto, el once de gala de De la Fuente – los mismos que contra Italia – encerró en el último tercio a un escuadrón formado por Kvaratskhelia y una mezcla de “-tzades” y “-vilis” que poco a poco se irían definiendo. En el inicio el juego fue fluido y enérgico, se conseguía crear peligro a pesar de la estrechez en las filas defensivas del rival, y a eso del minuto 5 la tuvo Pedri a pase de Carvajal. Fue de más a menos, el mediapunta del Barça. Aclaró varias jugadas en la primera parte pero fue sustituido al poco de empezar el segundo tiempo. Unos minutos más tarde, el propio Carvajal obligó a Mamardashvili (fue la primera de muchas, esta parada del portero del Valencia) con un cabezazo similar al de la última final de Champions, peinando un córner en el primer palo.

Todo el olor a sometimiento que se le había puesto al partido lo purificó Georgia con sólo media ocasión. Regate de Kvaratskhelia sobre la cal, cambio de juego de Mikautadze, centro al área de Kakabadze y 1-0 para Georgia. Se la metió en propia Le Normand en una acción que tuvo, como mínimo, tanta torpeza como mala suerte. Se puede decir que Laporte ha despejado las dudas que ofrecía su llegada desde la liga árabe, pero el central de la Real Sociedad le recuerda a uno, varias veces en cada partido, que en el banquillo hay un tal Nacho que viene de ser titular en el Real Madrid campeón de Europa.

Los georgianos se desmelenaron después del gol y encadenaron varios contraataques peligrosos. Hubo un tres para dos que, de haberlo conducido Kvara en lugar de Mikautadze – que se desplomó tan pronto pisó el área española – , pudo haber supuesto el segundo de Georgia. Con permiso de los memes, quedó claro que ellos no eran una banda de torneros fresadores, y más allá de las carencias evidentes, hicieron unos minutos muy serios en los que a punto estuvieron de meter a España en un lío. Poco antes del descanso, cuando peor estaban los de De la Fuente, Rodri devolvió las aguas a su cauce natural con un golazo desde fuera del área. Control-amago orientado a lo Kroos y, con la zurda, cruzada rasa a la cepa del poste. No llegó Mamardashvili, que había hecho ya varias paradas de mucho mérito. Empate a uno al descanso.

Una genialidad de Kvaratskhelia – no hace falta decir que fue el más peligroso de ellos – casi adelanta otra vez Georgia nada más empezar la segunda parte. El extremo del Nápoles se arrancó en solitario desde su área. Aún no había superado el medio campo cuando, rodeado de cuatro rojos, sacó un disparo al que no le faltó mucho para sorprender a Unai Simón. Aún con el susto en el cuerpo, Lamine colocó el balón en la frente de Fabián, que sólo tuvo que empujarla. Medio gol del extremo del Barcelona, que la acarició con mimo, pero mérito también del ex del Betis, que apareció donde tocaba. Sé de varios que le habrían sacado de la lista pero, filias y fobias aparte, es innegable que está siendo una de las figuras clave de la selección en esta Eurocopa.

Después del 2-1 de España Georgia se estiró en busca del empate. Consiguió acercarse un par de veces a la portería española (sin demasiada claridad) y a cambio ensanchó los espacios en la retaguardia. En una de estas, Fabián, desde la frontal del área propia, consiguió lanzar el contragolpe y Nico, con la facilidad de los que son algo más que muy buenos, sorteó al que le salió al paso y fusiló a Mamardashvili por arriba. Para quien no lo haya visto, el regate recuerda a aquel de Ronaldinho a Sergio Ramos el día que salió ovacionado del Bernabéu. De perdidos al río, Georgia siguió con sus arreones. La mayoría muy atropellados, con más corazón que cabeza. Sorprendía sobre todo que siguieran teniendo fuerzas después del palizón de una primera parte en la que prácticamente sólo se movieron a sprint. Cayó el 4-1 (Dani Olmo) pero los georgianos, que nunca habían jugado unos octavos de final, supieron morir con dignidad y pelearon hasta el final con mentalidad iliatopuriana. Honor a nuestros primos de la Iberia Oriental.

Llegó el momento de la verdad. Al menos en nuestra parte del camino – contando con victorias de Francia y Portugal – ya sólo quedan adultos. Nos espera Alemania a la vuelta de la esquina, de la que se dijo en una de las anteriores entregas que había sido la única en demostrar un nivel similar al de España. Dinamarca no es Georgia, pero no me gustaría estar en la piel de un alemán. No me gustaría en ninguna circunstancia, pero menos aún sabiendo que en cuartos le espera la España de Nico, Lamine y compañía.

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