En el año 2009 publiqué el libro Teatro Alcázar: Palacio de los Recreos, que editó el Grupo Smedia. En su prólogo escribió Enrique Salaberria, presidente del grupo:
“Llegué a Madrid hace muchos años. Un día que paseaba por la calle de Alcalá me detuve ante un gran cartel que colgaba de una fachada y que llamó poderosamente mi atención. En él se veía la imagen de Amparo Rivelles y se anunciaba una obra de teatro: La loca de Chaillot, de Jean Giradeaux. Así descubrí el Teatro Alcázar. Inmediatamente tuve un deseo: formar parte de la historia de ese vetusto y entrañable edificio. Diez años después, en noviembre de 1999, lo conseguí: Siglo de Oro Producciones se hizo con la gestión del teatro y allí estaba yo, al frente de aquella aventura”.
Aquello fue el principio -más bien continuación- de una aventura teatral y empresarial que se fue haciendo cada vez más potente. El fallecimiento de Enrique Salaberria deja un enorme vacío en uno de los grandes grupos teatrales de Madrid y de España.
Enrique y su hermano tenían una empresa de electricidad en San Sebastián pero le vendió su parte y se decidió a entrar en el mundo del espectáculo como actor. Su camino no era ese, pero el intento le permitió conocer las interioridades de la profesión para pasarse a la gestión y a la producción.
Recaló finalmente en Madrid, trabajando inicialmente en Pentación. Después, en 1992, el señor Salaberria había participado en la puesta en marcha del Teatro Madrid, de la Vaguada, como coordinador de un grupo directivo compuesto por Fernando García de la Vega, Alberto Portillo, Antonio Blancas y Manuel Moreno Buendía.
En 1998 fue uno de los pioneros de la conversión de la Gran Vía en la gran avenida de los musicales. Se estrenó El hombre de la Mancha, con Paloma San Basilio y Pepe Sacristán y Enrique estuvo en la reconversión del gran cine en teatro y en la producción del musical que inauguró una época.
En sus primeros meses al frente del Alcázar de Alcalá 20, el que había sido Alcázar de Celia, acometió una profunda recuperación de la monumental fachada, eliminando la gran cartelera que la mantenía oculta. Por cierto, el pasado verano ha vuelto a restaurarse.

El Grupo Smedia fue creciendo y gestionando más teatros. Primero fueron el Infanta Isabel (que no es del grupo), el Fígaro, el Gran Vía con sus dos salas, el Galileo (que también dejó), el Capitol, el Real Coliseo Carlos III de Aranjuez y, desde el año 2021, el Apolo de Barcelona, donde acaban de estrenar el musical El tiempo entre costuras.
La empresa fue ampliando sus actividades, además de la gestión y programación de sus teatros. Acometió la distribución y la producción de espectáculos, cada vez más ambiciosos. Desde Historias de la radio a Los puentes de Madison, su cartera de coproducciones es muy nutrida. Apostó por llevar a la escena, generalmente en formato de comedia, temas puntuales de la sociedad, como el fin de ETA (Burundanga) y las complicaciones del matrimonio (La madre que te parió) o producciones para el público infantil. Fue también pionero en subir a los grandes escenarios a los monologuistas. Abrió el fuego con 5Hombres.com y 5Mujeres.com al iniciarse el siglo XXI. Hoy ese formato stand up, popularizado por el Club de la Comedia, forma parte de la programación cotidiana de los teatros del Grupo Smedia.
Defensor denodado del teatro privado, era también crítico con la competencia que para el mismo suponían los teatros públicos financiados con el dinero de todos. En las últimas semanas estaba ilusionado con la celebración, en enero de 2025, del centenario del teatro Alcázar, su buque insignia y en el que tiene la oficinas la empresa. Además, esperaba abrir una segunda sala en el gran vestíbulo de la primera planta, que bautizaría con el nombre de Juan José Arteche. Lo último que me dijo, hace apenas un mes, era lo feliz que se sentía porque el fuego había atacado al edificio del Alcázar por los pies (la discoteca Alcalá 20) y por la cabeza, en los áticos, el año 2013, pero el corazón, el teatro, se había salvado en ambas ocasiones, a pesar de los daños colaterales.
Su muerte ha sorprendido dolorosamente a todos los amantes del teatro. Mis condolencias a Reyes, su esposa y a sus dos hijos. Helena, uno de ellos, se puso al frente de la empresa hace unos meses tras haber gestionado la Fundación que fundó la empresa.
Enrique Salaberria Folgado nació el 22 de febrero de 1961 y ha fallecido en Madrid el 16 de octubre de 2023.