La actriz/cantante Carmen Sevilla y el cantante Luis Mariano protagonizaron juntos tres películas: El sueño de Andalucía (1950), Violetas imperiales (1952) y La Bella de Cádiz (1953). Constituyeron una pareja artística muy taquillera y esta reunión dio pábulo a muchas historias sobre las relaciones personales entre ellos. Se dijo que Luis Mariano quiso casarse con Carmen pero que ella le dio calabazas. En aquella España franquista la homosexualidad era un tema tabú. Y aunque el cantante irunés tenía una pluma más que evidente, todos parecían ignorarla.
La familia de Luis Mariano González (Irún, 1914-París, 1970) pasó de Irún a la vecina Bayona al comenzar la Guerra Civil. El futuro artista tenía ya veintidós años y en esa localidad comenzó a cantar profesionalmente hasta que decidió trasladarse a París, donde acabaría por convertirse en el rey de la opereta y en una de las figuras más populares del país vecino. Su unión con el compositor Francis López, de ascendencia española, fue decisiva para el triunfo a partir de La bella de Cádiz (1945). Estaría sobre los escenarios hasta un año antes de su muerte.
Cuando los productores decidieron unir en la pantalla al cantante con Carmen Sevilla, esta tenía solo veinte años y casi una decena de películas a su espalda. Era una de las figuras emergentes del régimen, que la tenía como la cara más moderna del folklore patrio. De las tres películas que rodaron juntos, Violetas imperiales fue la que obtuvo un éxito más rotundo.
Juan Carlos Rubio ubica la historia de El novio de España precisamente en el plató donde se rueda esa película. Carmen cree que su pareja es un poco excesivo en sus gestos y se lo dice. Luis Mariano la cita para intentar ensayar, aunque aprovecha para pedirle matrimonio. La artista lo rechaza y el cantante busca reconciliarse con su secretario, que es también su novio. Decidirá no intentar otro matrimonio tapadera y permanecer junto a su verdadero amor. De ahí que el dramaturgo, jugando con que a Carmen la llamaban ‘la novia de España’, haya puesto el título en masculino.
Hace tres años, Rubio estrenó En tierra extraña, sobre un ficticio encuentro entre Concha Piquer, Rafael de León y Federico García Lorca. Fue uno de los grandes éxitos y se mantuvo en cartelera tres temporadas. Lo protagonizaron la cantante Diana Navarro y dos magníficos descubrimientos: Avelino Piedad y Alejandro Vera. Rubio inició con esta historia ambientada en el comienzo de la Guerra Civil una trilogía teatral con el mismo esquema: argumento con base y personajes reales y canciones de la época. En El novio de España ya ha saltado a la posguerra. Julio Awad, como entonces, ha sido el encargado de los arreglos musicales, que nos llevan desde la Carmen de España, hasta una gay versión del dúo de Felipe y Mari Pepa, de La revoltosa. El argentino Awad afirma que, por esas coincidencias de la vida, su abuelo, que era cantante, grabó en Argentina los temas de Violetas imperiales.
Si en el anterior montaje contaron con la cantante Diana Navarro, ahora apuestan por un artista novel, Carmen Raigón, para componer -que no imitar…- el personaje de Carmen Sevilla. A Luis Mariano le da vida Christian Escuredo, con una gran carrera desde que lo descubriéramos en Priscilla. Didac Flores es su novio, además de interpretar al piano, en directo, algunos de los temas. Y, finalmente, con este montaje, reaparece en el teatro Carmen Morales, la hija mayor de Roció Dúrcal y Junior. Junto a su hermano saltó a la popularidad en 1982 con una canción infantil, Sopa de amor, y después intervino en alguna película. Se retiró para dedicarse a su familia y ahora vuelve por la puerta grande, con otro título teatral en espera.
Juan Carlos Rubio afirma que la trilogía se cerrará con un personaje importante de la Transición, aunque se niega a revelar su nombre.
El novio de España estará en el teatro de La Latina hasta el 28 de julio.