La Guardia Civil ha desarticulado un grupo criminal asentado en la Comunidad de Madrid que presuntamente se dedicaba a apropiarse de vehículos de alquiler para venderlos posteriormente en la República Dominicana. La operación, denominada 'Ramsel' y dirigida desde Burgos, se ha saldado con la detención de seis hombres de entre 32 y 65 años.
A los arrestados se les atribuyen, en distinto grado de participación, delitos de apropiación indebida de vehículos, falsedad documental y pertenencia a grupo criminal, según ha informado el Instituto Armado.
La investigación comenzó en noviembre de 2024 tras localizarse en la provincia de Burgos un turismo de alta gama que viajaba en un semirremolque con destino a Países Bajos. El vehículo había sido alquilado días antes en el aeropuerto de Barcelona, había circulado posteriormente por Madrid y no había sido devuelto dentro del plazo establecido por la empresa propietaria.
A partir de ese hallazgo, los investigadores detectaron la existencia de una red con actividad internacional especializada en apropiarse de vehículos, principalmente de alquiler, para modificar su identidad mediante la manipulación de matrículas, números de bastidor y documentación antes de trasladarlos por carretera hasta Países Bajos.
La investigación fue desarrollada de forma conjunta por la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Burgos y el Grupo de Informes y Apoyo a Tráfico (GIAT) del Sector de Tráfico de la Guardia Civil de Madrid, cuyo intercambio de información permitió identificar a todos los integrantes de la organización y ponerlos a disposición judicial.
Según la Guardia Civil, una vez llegaban a Países Bajos, los automóviles eran introducidos en contenedores y enviados por vía marítima hasta la República Dominicana, donde terceros los comercializaban en el mercado negro de vehículos de segunda mano.
Las pesquisas permitieron recuperar dos vehículos en España y esclarecer la apropiación indebida de otros seis turismos, unos hechos que, según los investigadores, fueron cometidos en apenas dos semanas.
Un grupo organizado con base en Madrid
La investigación también confirmó que la organización tenía su base de operaciones en la Comunidad de Madrid y que algunos de sus integrantes ya habían estado vinculados anteriormente con delitos similares.
De acuerdo con la Guardia Civil, se trataba de un entramado perfectamente estructurado y con conexiones internacionales, en el que cada miembro desempeñaba una función específica. Mientras unos alquilaban los vehículos y se apropiaban de ellos, otros alteraban el número de bastidor, las placas de matrícula y la documentación en talleres preparados para ello. Un tercer grupo se encargaba del transporte por carretera y de las labores de carga y descarga de los vehículos hasta su salida al extranjero.