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Firma de los Pactos de la Villa.
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Firma de los Pactos de la Villa. (Foto: Ayuntamiento de Madrid)

El año del consenso unánime que se diluyó y dio paso al pacto exclusivo con la ultraderecha

martes 29 de diciembre de 2020, 11:39h

Desde los primeros compases de la pandemia, se fraguó un vínculo sin precedentes entre los cinco grupos municipales representados en Cibeles. La oposición aparcó los naturales reproches para adoptar una “lealtad crítica” que alabó el propio José Luis Martínez-Almeida. Tras la suspensión del Pleno de marzo, la actividad parlamentaria se retomó en abril en una jornada en la que tanto la izquierda como Vox tendieron la mano al equipo de Gobierno. Más Madrid y PSOE reprobaron la actitud condescendiente del alcalde con la gestión de la crisis por parte de su compañera de siglas, Isabel Díaz Ayuso, pero brindaron su apoyo al tándem PP-Cs para reflotar la ciudad.

Un día antes, Rita Maestre había propuesto emular los ‘Pactos de la Moncloa’ de la Transición con unos ‘Pactos de Cibeles’ con medidas específicas para mitigar las consecuencias del Covid-19 que suscribieran todos los partidos, asociaciones vecinales, sindicatos, empresarios y el Tercer Sector. El Consistorio recogió el guante y un mes más tarde comenzó a perfilarse el acuerdo para diseñar en un mes el ‘Madrid del futuro’. El 7 de julio se materializaba este entendimiento histórico entre todas las formaciones tras la rúbrica de los bautizados como ‘Pactos de la Villa’, un documento contenedor de 352 medidas que debían actuar como revulsivo del Madrid post pandemia.

Mientras se emprendían los trámites para ejecutar las iniciativas acordadas, la imagen de concordia exhibida se desdibujaba. Las desavenencias políticas afloraron de nuevo, como cabía esperar, y el talante conciliador de la oposición desaparecía para afear al regidor madrileño su silencio ante cuestiones como la carencia de rastreadores o la falta de personal sanitario en los centros de salud, ambas competencias del Ejecutivo regional. Poco tardarían también en aparecer las discrepancias con respecto al grado de cumplimiento de los Pactos de la Villa.

Presupuestos con el sello de Vox

José Luis Martínez-Almeida y Javier Ortega Smith firman el acuerdo para aprobar los Presupuestos.

La presentación de los Presupuestos abría la puerta a una hipotética negociación en la que se vieran involucrados todos los grupos municipales. El Ayuntamiento reiteró su voluntad de alcanzar un acuerdo para que las cuentas de 2021 recibieran el beneplácito de la izquierda al recoger un refuerzo del gasto social y un aumento de los fondos destinados a los distritos del sureste. Sin embargo, PSOE y Más Madrid desmontaron este ofrecimiento al negar que Partido Popular y Ciudadanos hubieran propuesto sentarse a debatir como sí ocurrió en los Pactos de la Villa. En consecuencia, registraron sendas enmiendas a la totalidad al proyecto al entender que no abordaba asuntos como el reequilibrio territorial ni la transformación de la movilidad y los socialistas proyectaron Metrópoli 2, un plan presupuestario alternativo.

Frente a las “migajas” que dejó a la izquierda, la Alcaldía se volcó en atar el sí de Vox a los Presupuestos después del tira y afloja protagonizado por los de Javier Ortega Smith tras el rechazo de Pablo Casado a secundar la moción de censura al Gobierno de Pedro Sánchez presentada por Santiago Abascal. Como represalia, el partido de extrema derecha votó a favor de todas las proposiciones de Más Madrid y PSOE en el Pleno de octubre y Almeida advirtió entonces que “los madrileños no pueden ser los paganos de sus estrategias fracasadas”.

Lejos de aplacar sus provocaciones, Vox azuzó la confrontación al catalogar de “maquillaje” la rebaja fiscal de 107 millones recogida en las Ordenanzas del Ayuntamiento para el próximo ejercicio. Días después, la formación apuntaba que las deducciones del 25 por ciento sobre el IBI y el IAE puestas en marcha al inicio de la pandemia resultaban “insuficientes”. No obstante, lo que parecía un alejamiento de PP y Cs quedó en agua de borrajas.

El 23 de diciembre, José Luis Martínez-Almeida y Javier Ortega Smith firmaban el acuerdo que posibilitaba la aprobación de los Presupuestos. La vicealcaldesa, Begoña Villacís, prefirió no aparecer en la foto. Así, Vox logró imprimir su sello a las cuentas, incluyendo iniciativas como otorgar cuantiosas subvenciones nominativas a asociaciones antiabortistas y entidades religiosas. Un proyecto presupuestario del que renegaron PSOE y Más Madrid en la votación al estar “plegado a la ultraderecha”.

Reacción temprana a la crisis y grandes proyectos

Begoña Villacís en la reapertura de las terrazas en Madrid en la desescalada.

En paralelo a este entramado político, el Consistorio ha aprobado numerosas directrices y rebajas fiscales ‘de cosecha propia’, es decir, al margen de lo convenido en los Pactos de la Villa, para aliviar la crisis económica y social en la que se ha visto sumida la capital por el coronavirus. Almeida y Villacís se adelantaron al decreto del estado de alarma lanzando el 12 de marzo un paquete de bonificaciones de impuestos del que se beneficiarían sectores como la hostelería o el ocio. Con la desescalada llegaría la autorización para ampliar el horario y la superficie de terrazas de restauración incluso en bandas de aparcamiento. Por otro lado, el Consistorio enchufó liquidez a las pymes destinando 180 millones de euros a subvenciones y avales.

En el plano social, el Gobierno municipal abrió cocinas en dependencias municipales para preparar miles de raciones diarias para las familias en situación de vulnerabilidad y habilitó camas para aislar del virus a las personas sin hogar en Ifema, pabellones y hoteles. Además, durante el desconfinamiento dictó la peatonalización de calles a fin de aumentar el espacio para los viandantes y garantizar la distancia de seguridad.

Como exigían las circunstancias, las instituciones han priorizado las acciones de Gobierno orientadas a paliar las consecuencias del Covid-19, pero el combate a la enfermedad no ha monopolizado las actuaciones del Ayuntamiento de Madrid. El desarrollo de la ciudad no podía detenerse y en 2020 se han activado importantes proyectos. Entre ellos, el derribo sobrevenido del puente de Joaquín Costa ante el riesgo de colapso inminente de su estructura que dará paso a un bulevar arbolado con museo al aire libre.

También se acometió la operación asfalto “más ambiciosa de la historia” y se plantaron los primeros árboles del Bosque Metropolitano. El año que dejamos atrás se recordará asimismo por la peatonalización definitiva de 10 kilómetros de calles en los 21 distritos y de la Puerta del Sol, por la inauguración de 50 nuevas estaciones de BiciMAD y por el arranque de las obras del Nudo Norte. Además, el Ejecutivo local anunció el proyecto Ribera del Calderón y la creación de una zona de bajas emisiones en Plaza Elíptica para el próximo año y redactó los nuevos contratos de limpieza viaria.

Toques de atención de la oposición

Vecinos de la Cañada Real se concentran en Cibeles en protesta por el corte de luz.

No obstante, la gestión -o ausencia de ella- de ciertas problemáticas ha despertado denuncias vecinales y de los partidos de la oposición. Más Madrid recriminó al Ayuntamiento su lentitud en la tramitación de las Tarjetas Familias, que tres semanas después de su implantación aún no habían llegado a los hogares. No sería hasta finales de noviembre cuando se expidieran las primeras, dos meses después de la fecha prevista. Previamente, las dramáticas colas del hambre también se habían atribuido al colapso de los Servicios Sociales municipales.

Por su parte, el PSOE reprendió al Consistorio por el alto número de familias que no obtuvieron plaza en las escuelas infantiles municipales y el retraso en la apertura de algunas nuevas como la de Embajadores. Además, reclamaron soluciones para garantizar la seguridad en los accesos a los centros escolares al tiempo que Más Madrid alertaba de un desplome del 47 por ciento en la inversión destinada al de mantenimiento de estos.

Pero sin duda, la polémica más sonada se produjo con la decisión del Pleno de eliminar del callejero los nombres de los exdirigentes socialistas Francisco Largo Caballero e Indalecio Prieto. Partido Popular y Ciudadanos votaron a favor de esta moción presentada por Vox que culminó con la retirada de la placa del expresidente de la República, que quedó hecha añicos tras su desmontaje y motivó al PSOE a presentar una querella ante tal destrozo. Después de estos acontecimientos, Villacís comunicó que desde ese momento su partido no participaría en ninguna votación referente a la Memoria Histórica.

El último gran conflicto del año se focaliza en la Cañada Real, donde miles de familias viven sin luz desde hace tres meses. El Pleno de Cibeles se comprometió en octubre a instar al Comisionado a aplicar soluciones de emergencia, como la provisión de generadores, pero en el de diciembre Más Madrid no logró que saliera adelante una propuesta similar. El Ayuntamiento incide en que ha ofrecido una alternativa habitacional a los afectados y que es la Delegación de Gobierno la encargada de programar un operativo policial que consiga desmantelar las plantaciones de marihuana cuyas estufas provocan la caída de la red eléctrica. Sin embargo, mientras esto se produce, las administraciones involucradas permanecen prácticamente impasibles.

Discrepancias entre los socios de Gobierno

Almeida, Ayuso, Aguado y Villacís en una reunión en Sol.

La pandemia selló ciertas fisuras evidenciadas en el tándem Almeida-Villacís a principios de año, aunque algunas han reaparecido en las últimas semanas. Los socios de Gobierno arrastraron algunas discrepancias de 2019, como las surgidas por la recepción de los residuos de la Mancomunidad del Este en Valdemingómez. Después de un año vertiendo su basura en Vallecas, en noviembre pidieron una prórroga para seguir haciéndolo y Ciudadanos se desmarcó del PP y votó en contra, alineándose con la postura exhibida por la oposición.

La propuesta ‘popular’ para que se permita la entrada de los vehículos con etiqueta C a Madrid Centra tampoco contó con el respaldo de Cs, que tildó esta ocurrencia de “regresión al modelo de Gallardón”. La vicealcaldesa avanzó en enero su ‘no’ a incluir esta medida en la nueva ordenanza de movilidad y en septiembre se conoció que el alcalde daba marcha atrás en sus planes y paralizaba su intención de devolver los coches C a la APR de Centro.

El tercer tema de disputa lo protagonizó el macroparking subterráneo del Retiro ideado por el PP. El concejal de Cs Santiago Saura se opuso al proyecto en el Pleno del distrito y Begoña Villacís apoyó la determinación de este públicamente al entender que no existía demanda real para su construcción. Así, la formación ‘naranja’ lideró el rechazo al aparcamiento que iniciaron los vecinos de la zona, que recabaron hasta 35.000 firmas para frenar la pretensión consistorial. Almeida denunció un “intento de politización” del asunto y la llegada de la pandemia enterró las disputas. Sin embargo, el caso se reabrió este mes de diciembre cuando la vicealcaldesa descartó por completo su edificación, un punto que se vio obligada a desmentir la portavoz municipal, Inmaculada Sanz.

Almeida, portavoz nacional del PP

Almeida y Villacís en la inauguración del pebetero homenaje a las víctimas del Covid-19.

El nombre de José Luis Martínez-Almeida salió reforzado tras su gestión en los primeros meses de pandemia y su partido no desaprovechó la oportunidad de rentabilizarlo. Así, Pablo Casado lo nombró portavoz nacional el mismo día que consumó la destitución de Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz en el Congreso de los Diputados. Este ‘pluriempleo’ del regidor ha suscitado las críticas de la izquierda, que utiliza esta circunstancia para acusarlo de desatender los problemas de los madrileños.

El 2020 también ha traído cambios en la estructura interna de Más Madrid. Marta Higueras perdió la portavocía en detrimento de Rita Maestre, que además fue elegida por la militancia para liderar la coordinadora ejecutiva del partido. Asimismo, la formación ha sufrido dos disidencias este año con las renuncias a su acta de concejalas de Estrella Sánchez y Marta Gómez Lahoz, bajas que se unen a las de Manuela Carmena, Pablo Soto e Inés Sabanés en esta misma legislatura.

Tampoco ha estado exento de deserciones el PSOE, cuyos ediles Alfredo González y Maite Pacheco pusieron rumbo al Gobierno central. Además, de cara a las próximas elecciones, el voto de la izquierda se fragmentará más con la entrada en el tablero político local de Podemos. En las primarias acontecidas en diciembre, Luis Nieto se impuso al diputado regional Jacinto Morano como líder de la facción municipal del partido de Pablo Iglesias. Por su parte, los representantes de Vox elegidos en las urnas se mantienen en su puesto, al igual que sus ideales permanecen inalterables.

Los cinco partidos municipales participaron en el San Isidro más atípico que se recuerda, cuya celebración se redujo a actos austeros y a una visita online a la Pradera. El Ayuntamiento inauguró un pebetero con una llama constante que recuerda a las víctimas del Covid-19 y organizó un homenaje a estas y a los trabajadores que estuvieron en primera línea de batalla contra la pandemia en el que se reconoció al pueblo de Madrid con la Medalla de Honor de la ciudad por su “comportamiento ejemplar” durante el confinamiento.

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