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¿Cómo gestionan su economía los menores de 35 años en la era digital? Ahorro, gasto y financiación
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¿Cómo gestionan su economía los menores de 35 años en la era digital? Ahorro, gasto y financiación

Por MDO
miércoles 18 de marzo de 2026, 07:00h

La generación que creció con internet ha construido también su educación financiera a través de las pantallas: sin libreta de ahorros, sin visitas al banco y, en muchos casos, sin que nadie les enseñara a hacerlo. Los menores de 35 años en España gestionan hoy su economía doméstica con criterios propios, herramientas digitales y una relación con la financiación que sus padres difícilmente reconocen.

Este es el caso de Adrián, quien con 31 años y trabajando como diseñador gráfico por cuenta ajena en Madrid, lleva tres años viviendo solo. El primer domingo de cada mes repite el mismo ritual para controlar su economía doméstica: abre la app del banco, revisa los movimientos del mes anterior y actualiza la hoja de cálculo donde lleva sus gastos mensuales por categorías.

Alquiler, suministros, alimentación, ocio, suscripciones, transporte. Cada partida tiene su propia columna. Cada columna, un límite de gasto orientativo. Adrián no es un contable, pero ha aprendido que sin ese control mensual el dinero desaparece más rápido de lo que puede imaginar. No es un caso aislado el de Adrián.

Es, con variaciones, el retrato de una generación que ha construido su alfabetización financiera de forma autodidacta, a base de vídeos de YouTube, hilos de Twitter y aplicaciones móviles. Algo que, además, ha sucedido en un contexto económico que no ha puesto las cosas fáciles y que a más de uno le ha llevado a pedir un préstamo rápido: alquileres que se han disparado en las principales ciudades, salarios de entrada que crecen más despacio que el coste de la vida y un acceso a la independencia que llega más tarde de lo que se esperaba.

En la actualidad, la relación de los jóvenes adultos españoles con el dinero ha cambiado. No solo en cómo lo gastan, sino en cómo lo ahorran, cómo lo planifican y cómo recurren a herramientas de financiación (entre ellas los préstamos rápidos) como un recurso más de su gestión, sin el estigma que esa palabra llevaba asociado en generaciones anteriores.

Conocimientos financieros autodidactas

El sistema educativo español no ha incluido, de forma generalizada, contenidos de finanzas personales en sus planes de estudio. A pesar de que muchas instituciones y asociaciones lo han recomendado en los últimos años, este es un deber que aún está por llegar en España.

El resultado es una generación con una relación más pragmática y menos emocional con el dinero. Adrián no lleva libreta de ahorros ni va a la oficina bancaria: gestiona todo desde el móvil, compara productos en agregadores online y toma decisiones con la información que tiene disponible. No siempre es perfecta, pero es la suya.

Esa autonomía tiene un lado positivo: más control, más información y menos dependencia de intermediarios. Y también un riesgo: sin una base sólida de conceptos financieros, es fácil confundir herramientas, subestimar el impacto de los intereses o tomar decisiones de financiación sin haber leído bien la letra pequeña.

Ahorro posible, ahorro real

En la actualidad, ahorrar con un alquiler que en Madrid o Barcelona puede superar fácilmente el 40% del salario neto de un trabajador joven es cada vez más difícil. En muchos casos, no es una cuestión de matemáticas: es que estos menores de 35 años no pueden ahorrar al tener que afrontar el pago del alquiler y los gastos fijos.

Aun así, los que lo consiguen suelen hacerlo con una estrategia: la automatización. Transferencia programada el día de cobro, antes de que el dinero "desaparezca" en el gasto corriente. Una cantidad fija, aunque sea pequeña. La idea no es ahorrar lo que sobra, porque casi nunca sobra nada: es ahorrar primero y gastar lo que queda.

El resto disponible es lo que se dedica a ocio, alimentación, transporte o suscripciones digitales, una última partida que, por cierto, ha crecido exponencialmente en los últimos años gracias a la popularidad de las apps de streaming, música o almacenamiento en la nube.

Financiación como herramienta de ayuda

Yendo con la economía doméstica al cuello, uno de los cambios de mentalidad más importantes en esta generación es la normalización de los préstamos rápidos online como recurso financiero legítimo para superar momentos concretos. La idea es utilizarlos como una opción para distribuir a lo largo del tiempo un gasto que tiene sentido hacer ahora pero que no puede asumirse de golpe.

Sobre este modo de actuar, alrededor del 29% de los jóvenes entre 20 y 35 años ya ha solicitado un préstamo rápido. Y los usos más frecuentes son: compra de coche o moto (32%), adquisición de vivienda (25%), imprevistos (23%), equipamiento del hogar (12%) y reformas (11%).

Estos datos muestran que el dinero de estos préstamos lo dedican a acciones muy concretas y no a simples caprichos. Utilizan este tipo de financiación con criterio, investigando sobre el importe total necesario, la cuota mensual que habrá que abonar y el impacto que tendrá en el presupuesto. Y esto es algo que además hacen de forma completamente digital, sin domiciliar nóminas ni esperar semanas para recibir el dinero.

La generación que aprendió sola a gestionar su dinero también ha aprendido a no tenerle miedo a las herramientas que lo facilitan.