Si colocáramos juntos todos los coches abandonados que se retiraron el año pasado de las calles de Madrid casi podríamos llenar el césped de tres estadios Santiago Bernabéu. Si optáramos por ponerlos uno detrás de otro, no sería difícil montar una nutrida caravana entre Sol y Aravaca. En los últimos tres años se ha estabilizado el número de vehículos con signos evidentes de deterioro que no se mueven del mismo punto de la vía pública. El Ayuntamiento de la capital cifra en unos 2.000 los que recoge anualmente. Desde octubre de 2012 son los agentes de movilidad quienes, entre sus múltiples funciones, se encargan de iniciar los trámites para retirarlos tras confirmar su presencia, previa denuncia ciudadana en el 98 por ciento de los casos.
“Este trabajo lo hacemos gracias a los ciudadanos que acceden a la web del Ayuntamiento de Madrid y, a través de la pestaña de Avisos, reflejan la incidencia con los datos que pide la aplicación: matrícula, fotos y otras anotaciones que quieran dejar”, explica Montserrat Barrero, supervisora del Cuerpo de Agentes de Movilidad del Ayuntamiento de Madrid. La aplicación incluye un geolocalizador con la dirección exacta “por si la ubicación es dudosa al encontrarse en un cruce o en un pequeño descampado”. Todos los datos se vuelcan en una aplicación específica que manejan los agentes y a partir de ahí, comienza el proceso.
La aplicación recibe unos 6.500 avisos al año por este motivo. Cada unidad cuenta con una pareja de agentes de movilidad dedicados a este servicio que se organizan diariamente por barrios y calles cercanas a los puntos marcados para ser más eficaces. No siempre la respuesta a los avisos concluye con la retirada del vehículo. Puede darse la circunstancia de que lleguen a la dirección comunicada y el automóvil ya no se encuentre o que “no reúna las condiciones iniciales para ser tratado como vehículo abandonado”, apunta Barrero.
Un proceso largo
La situación cambia cuando el coche presenta unos desperfectos que hacen imposible su desplazamiento con sus propios medios, “le falta una rueda, a veces está caído de lado, incluso no tiene volante, es decir, podemos presumir que es un vehículo abandonado”, o no lleva ambas placas de matrícula. En cualquiera de estos dos casos se iniciaría en ese momento un acta de inicio que implicaría la apertura de un expediente. Sería el comienzo de un proceso que se alarga en el tiempo más de lo que desearían los vecinos, sumado al entre un mes y dos meses que por lo general tarda un ciudadano en alertar sobre un abandono.
”A los 30 días volveríamos a hacer una nueva visita y en el caso de que el vehículo se encuentre en el mismo lugar y en las mismas condiciones, se levantaría un acta de confirmación y ya el siguiente paso sería enviarlo al departamento correspondiente que le daría otros 30 días al titular”, desgrana la supervisora.
La entidad gestora que recibe esa notificación es la Dirección General de Gestión de Vigilancia de la Circulación. Desde su departamento jurídico “se ponen en contacto con el titular del vehículo para que proceda a su retirada”. Cuando el dueño no responde o resulta imposible localizarlo, cumplido el periodo establecido, el Ayuntamiento “ordena su traslado como residuo sólido urbano para su destrucción donde hagan esta serie de tratamientos”, es decir, un Centro Autorizado de Tratamiento (CAT) donde se procede a su achatarramiento. Esta operación no comporta coste alguno para el Ayuntamiento, según establece el Real Decreto 265/2021, de 13 de abril, sobre los vehículos al final de su vida útil.
A veces no hay que esperar tanto para que la grúa retire el coche de esa plaza de aparcamiento tan codiciada por otros conductores y lo traslade al depósito municipal. “Cuando vamos al lugar y comprobamos toda la documentación del vehículo a través de la emisora y averiguamos que está dado de baja, es decir, que no tiene autorización para circular, o que carece de seguro obligatorio, en cualquiera de estos dos casos, el vehículo sería retirado inmediatamente de la vía pública”, aclara Montserrat Barrero.

Razones para abandonar un coche
Las razones para abandonar un vehículo en la vía pública son dispares. Aunque el Cuerpo de Agentes de Movilidad no suele recoger oficialmente estos datos, “cuando vamos al aviso, en el cien por cien de los casos los vecinos hablan con nosotros, incluso el titular si tiene un problema en concreto”. De modo que estos testimonios les permiten averiguar la historia que hay detrás de cada vehículo.
Suele ser habitual que el titular haya fallecido y los herederos no puedan o no quieran hacerse cargo del vehículo. En otros casos, “personas que han estado trabajando en nuestro país y vuelven a su país de origen, no saben qué hacer con el vehículo y lo dejan abandonado en la vía pública”, comenta la supervisora, quien añade que “a veces también nos hemos encontrado a personas que no utilizan el coche porque ya son muy mayores y nos dicen que lo quieren para cuando su nieto se saque el carné, y a lo mejor su nieto tiene 11 años, pero piensan que pueden dejarlo ahí”.
"Me he quedado sorprendida de lo agradecidos que están los vecinos de que hagamos este servicio"
Otro ejemplo frecuente tiene que ver con los vehículos accidentados “con golpes de chapa, que a lo mejor tienen el seguro a terceros, no les cubre esa avería y no les merece la pena el arreglo y lo dejan ahí por si acaso”. Montserrat Barrero llama la atención sobre la prioridad que se les da a aquellos que pueden crear una situación de peligro para los viandantes por presentar “roturas de chapa y unas aristas cortantes, más cuando en su entorno hay un colegio o se encuentran junto a un paso de peatones y corren el riesgo de cortarse”. Valoradas estas circunstancias, en algunos casos “se retiran de forma inmediata, sin que dé lugar a ningún acto”.
En muchos casos este tipo de automóviles abandonados en la vía pública terminan siendo “desvalijados poco a poco”, cuando no son ocupados de manera temporal por alguna persona sin hogar o directamente los vandalizan, generando en todos casos problemas de inseguridad para el entorno. De ahí que sean los propios vecinos los primeros interesados en denunciar su presencia. “Yo misma he estado presente alguna vez que he acompañado a los chicos en estos avisos y me he quedado sorprendida de lo agradecidos que están los vecinos de que hagamos este servicio, se quedan ahí todos esperando a que cargue la grúa, la gente sale a las ventanas y hasta nos han aplaudido”, atestigua Barrero.

Multas y sanciones
Según precisa el Real Automóvil Club de España (RACE), abandonar un coche, moto o cualquier otro vehículo en la calle se considera una falta grave que conlleva multas de entre 751 a 1.500 euros, a las que se pueden añadir multas coercitivas hasta un máximo de 3.000 euros.
Este organismo recuerda que la normativa establece que todos los gastos que se originen como consecuencia de la inmovilización, el traslado en la grúa y estancia en el depósito municipal serán por cuenta del conductor infractor, o en su defecto, por el conductor habitual, arrendatario o el titular, como último responsable. A eso habría que sumar, en caso de vehículos abandonados en zona SER, el importe del estacionamiento. ”De hecho, en alguna ocasión nos hemos encontrado con un montón de denuncias en el parabrisas de meses y hasta de años, así que todo eso se quedará en los pertinentes procesos administrativos”, advierte la supervisora de los Agentes de Movilidad.
Desde el año 2006, ya no es necesario estar al corriente de pago del Impuesto de Circulación para dar de baja el coche, apunta RACE, lo que ha permitido que se reduzcan los abandonos en la vía pública. Basta con contactar con el desguace y desde allí recogen el coche si es necesario. Incluso se encargan de dar de baja el vehículo ante la DGT, todo ello sin coste.

Las calles no son los únicos lugares donde se abandonan coches. Talleres mecánicos, aparcamientos públicos de supermercados, hoteles, aeropuertos y hospitales, así como depósitos de vehículos y garajes de urbanizaciones privadas son también escenarios en los que se pueden dar estos casos de coches ‘okupas’.
Cuando los vehículos son abandonados en estos recintos privados, desde hace dos años ya no hay que acudir a la vía judicial para retirarlos y liberar ese espacio. La Dirección General de Tráfico (DGT) emitió una nueva instrucción que agiliza el procedimiento, lo que permite que la Administración competente pueda ordenar su traslado a los centros autorizados de tratamiento de vehículos para su desguace. Previamente notifica al titular del vehículo que debe retirarlo en el plazo de un mes y se exige a los propietarios del espacio que acrediten el abandono con fotografías, un acta notarial y un certificado del administrador de la finca. En el caso de los aparcamientos públicos, el procedimiento no se puede iniciar hasta que no se acredita que el vehículo ha pasado más de seis meses estacionado de forma continuada en el mismo lugar.
En esa misma instrucción de la DGT se establecía que si el vehículo “se encuentra en condiciones de seguir prestando servicio, la autoridad competente podrá decidir la sustitución del tratamiento residual del vehículo abandonado por su adjudicación a los servicios de vigilancia del tráfico, previa autorización del Jefe Provincial de Tráfico”, algo que Barrero ve poco probable en Madrid: "Por las características de los vehículos que estamos acostumbrados a ver, creo que casi todos irían a chatarra".