Los viandantes que paseaban esta semana por la Gran Vía madrileña se han visto transportados, al menos visualmente, al Madrid de 2022. ¿La razón? Un insólito error del Ayuntamiento, que ha colocado carteles de Semana Santa… de hace tres años. Lo que debía ser una promoción de los actos de este 2025, ha resultado ser un curioso viaje al pasado que no ha pasado desapercibido para madrileños ni tampoco para la oposición.
El cartel de este año muestra la imagen de un cofrade de la Real Congregación del Santísimo Cristo de la Fe, popularmente conocido como Cristo de los Alabarderos, y de María Inmaculada Reina de los Ángeles, procesionando con antorcha. Sin embargo, la representación que ha sido colgada por las calles más céntricas de la capital no tienen mucho que ver con ese capuchón rojo y negro. En su defecto, los viandantes han podido contemplar la obra de Juan Enrique De La Rubia Kozlowski con la Catedral de la Almudena de fondo.
“Cada día amanece en Madrid con un nuevo despropósito. Si ayer la ocurrencia pasaba por poner una Placa en homenaje a Mario Vaquerizo saltándose el reglamento y las ordenanzas, hoy nos encontramos con banderolas del Ayuntamiento felicitando por Semana Santa de hace unos cuantos años”, ha señalado a este digital el portavoz de Cultura, Turismo y Deporte del grupo municipal socialista, Jorge Donaire.
El Ayuntamiento de Madrid ha señalado que se ha actuado en la “mayor brevedad” posible para subsanar este error y ya se han retirado los carteles en las 108 farolas en las que se había contratado. Además, según fuentes del Consistorio, el "error técnico" solo se ha circunscrito a las banderolas, imprimiendose de forma correcta otros materiales promocionales como mupis, pantallas o cartelería de las marquesinas.
El contrato de suministro, producción, instalación, desmontaje y recolocación de banderolas sobre las farolas (expediente SP23-00672). En los pliegos se determina el precio unitario máximo del coste de cada una de las banderolas, que tiene un presupuesto base de licitación de 200.000 euros. Según la oferta de precios de la empresa adjudicataria, cada banderola debería costar 9.3 euros (entre producción, instalación y montaje). Es decir, con la suma de todas estas cantidades el coste podría alcanzar los 1.674 euros.
“Parece que no hay nadie al volante del Área de Cultura y que la gestión, de la que tanto suelen presumir, brilla por su ausencia. Nos parece lamentable todo lo que está sucediendo. No puede ser que estemos ante una chapuza diaria y que esto no tenga consecuencias”, apunta Donaire.