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Cándido Lara (empresario teatral, 1837-1915)
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(Foto: Antonio Castro)

Cándido Lara (empresario teatral, 1837-1915)

martes 17 de noviembre de 2020, 16:25h

Don Cándido Lara y Ortal fue el fundador del teatro que lleva su nombre en la madrileña Corredera Baja de San Pablo. El teatral fue solo uno de sus negocios y, seguramente, no el más rentable económicamente.

Está enterrado en el cementerio de San Justo en un monumental panteón familiar proyectado por el arquitecto Pedro Mathet y Rodríguez. Se levanta sobre una base con cinco escalones. Sobre la puerta de acceso se lee solamente: Muro-Lara. La construcción, de planta cuadrada, está flanqueada por ocho columnas de orden jónico, y rematada por una chata cúpula. En la cúspide de ella, un ángel, de pie y con las alas desplegadas, pide silencio.

El arquitecto del monumento realizó una gran reforma al teatro del señor Lara y también levantó las escuelas de La Paloma, a las que nos referimos más adelante.

Don Cándido nació el 3 de octubre de 1839 en Madrid, en la calle de Cuchilleros. Su visión para los negocios, fundamentalmente explotaciones ganaderas, cimentaron su cuantiosa fortuna. Esta se incrementó notablemente gracias al abastecimiento de las tropas durante la Tercera Guerra Carlista. También poseía establecimientos carniceros en mercados madrileños como el de Antón Martín. Levantó el teatro, proyectado por Carlos Velasco Peinado. en el patio de manzana de unos edificios que poseía en la Corredera. Se inauguró el 3 de septiembre de 1880 y desde los primeros momentos fue bautizado popularmente como la bombonera del Lara. Ciento cuarenta años después este teatro sigue subiendo el telón cada día, aunque gestionado por un arrendador. Y no sin haber estado en peligro de desaparición varias veces. El fundador falleció a consecuencia de una caída del caballo el año 29 de junio de 1915. De él publicó El Imparcial (30-6-1915):

La construcción de un teatro en una calle apartada del corazón de Madrid y de incómodo acceso, como la Corredera de San Pablo, es una prueba de la perspicacia de D. Cándido Lara para los negocios; pero la creación de un género especial y el mantenimiento de un arte fino y culto durante una treintena de años es algo más que merece mención y elogio.

Heredaron el teatro sus hijas y al frente del mismo se puso Milagros. Su hermana María se casó con Mariano Muro y de ahí la prevalencia actual de ese apellido. Cuando Milagros murió en 1931 dispuso que se derribara el teatro para levantar viviendas de alquiler y con las rentas sufragar obras benéficas. Se logró sortear esa disposición testamentaria estableciendo los herederos una fundación, con el apellido Lara, destinada a financiar unas escuelas públicas, las de Nuestra Señora de La Paloma. Se construyeron junto a la iglesia de esa popular advocación y, actualmente, su gestión está encomendada a la congregación de La Salle.

En el teatro de Lara actuaron los mejores intérpretes de cada época y, desaparecido el que se llamó teatro por horas, estrenaron también los dramaturgos de más prestigio, empezando por Benavente, que alumbró allí Los intereses creados en 1907, o por Falla, que estrenó El amor brujo en 1915.

Los descendientes de don Cándido siguen estando al frente del patronato propietario del teatro y del mecenazgo de las escuelas de la calle de la Paloma. Y el Lara es uno de los monumentos teatrales de la Capital.

Cándido Lara

Cementerio Sacramental de San Justo

Patio de Santa Gertrudis, sección tercera.

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