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Concierto de Alice Cooper en el Palacio Vistalegre.
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Concierto de Alice Cooper en el Palacio Vistalegre. (Foto: Mila Checarelli)

Alice Cooper, de nuevo el “Viejo Ojos Negros”

lunes 09 de septiembre de 2019, 20:41h

La Honestidad es la mejor política y en el Rock es ley. Con un lleno absoluto de pista, sus entradas agotadas desde hace meses y la grada a punto de colgar el cartel de no hay billetes, Vistalegre se volvió a vestir de negro y metal para honrar a uno de sus más honestos exponentes, Mr. Alice Cooper (Vincent Damon Fournier), y su gira “Ol’ Black Eyes is Back”, que aún a sus 71 años, sigue destilando Autenticidad, Rock and roll y Espectáculo (para el que lo haya olvidado, el Rock and roll también es Espectáculo) y todo ello con mayúsculas.

Las gradas de Vistalegre eran una variopinta mezcolanza de 3 generaciones de rockeros, acudiendo familias enteras desde abuelos, a hijos y sus nietos de corta edad, que disfrutaron de la velada y de su amor por Rock and roll.

Abrían la tarde-noche (19:15 horas) Black Stone Cherry, dispuestos a poner el listón de la noche a la altura de lo esperado. La banda de Edmonton cumplió con creces con el encargo de calentar un ambiente y a un público ya dispuesto de por sí, destacando la potencia de pegada de su batería John Fred Young y los kilómetros recorridos por su guitarrista Ben Wells, incansable todo el concierto.

Tras un cambio de escenario ágil y sin esperas innecesarias, a las 21:30 horas y con el previo de “Nightmare Castle” sonando por los altavoces y dando el aviso de 5 minutos a los últimos despistados para el inicio del Show, arrancan telón (literal) y setlist con “Feed My Frankenstein”, apareciendo Cooper unos segundos después de su banda, desde su escenario convertido en su Castillo de Pesadilla y enlazándolo a continuación con “No More Mr. Nice Guy” y “Bed of Nails”, consiguiendo en 12 minutos tener al público entregado para el resto del show. Así se empieza un concierto.

A continuación y tras una magnífica y bien elegida selección de canciones de los 70’s, 80’s y 90’s, junto con algún tema de su nuevo álbum “Fallen in Love”, que consigue una compacta mezcla de sus distintas etapas, que nos llevan, después de una explosión de sonido y billetes en “Billion Dollar Babies” a la primera cumbre del concierto: su gran éxito “Poison”, que para disfrute del público cae a mitad de setlist y sin hacerse esperar a los bises.

Tras dejar el escenario completamente vacío, tienen su primera cuota de protagonismo La Banda de Alice Cooper, capitaneada por la excepcional guitarrista californiana Nita Strauss, que con su potente imagen y su solo de guitarra, consigue poner en pie de guerra a la plaza

Con “Roses on White Lace”, aparece una novia con el vestido blanco empapado en sangre (su hija y actriz Calico Cooper, fruto de su relación de más de 4 décadas con Sheryl Goddard, con la que ha declarado recientemente que tiene un pacto de muerte, al no encontrar sentido a la vida del uno sin el otro 🖤🖤),

Mención especialísima a la Banda de Alice Cooper, que en el comienzo de la parte más de visual y teatral del Espectáculo, Cooper deja el primer plano musical y que culminarán su protagonismo con una tremenda jam sin él en escena en “Devil’s Food” y en “Black Widow” y con sus correspondientes solos espectaculares de guitarras (Ryan Roxie, Tommy Henriksen y Nita Strauss), bajo (Chuck Garric) y batería (Glen Sobel), durante el resto de la actuación.

Siguen los temas “Steven” donde Cooper sale custodiado por dos celadores y en camisa de fuerza y con Calico haciendo de enfermera de ultratumba. Y a continuación suena “Dead Babies” donde Cooper pierda la cabeza literalmente en un guillotina y aparece un bebé gigante que juega entre los músicos y “I Love Dead”, ya solo con las voces de la banda, para en un giro musical y teatral genial e inesperado seguir con “Escape” con Cooper nuevamente en escena y redivivo y saliendo de su ataúd, para después cerrar el setlist principal con “Teenage Frankestein”, con la irrupción de un Frankenstein de tres metros con cadenas por todo el cuerpo, que había amenazado con su presencia en los primeros temas.

Para los bises guardó “Under My Wheels” y remató la fiesta con otro de sus éxitos más reconocidos, el himno “School’s Out” con una inserción del álbum “The Wall” al final, homenaje a Pink Floyd y una lanzamiento de globos gigantes desde el escenario, cargados de confeti que iban explotando sobre el público y escenario y con lluvia final de serpentinas.

Así se acaba un concierto. Público feliz y satisfecho con El Viejo Ojos Negros. ¡¡Larga Vida a Alice Cooper!!.

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