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Año 2016: el boceto de un nuevo Madrid

Actualizado: 22/12/2016 17:36:31 horas
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4. Políticos en funciones

Tras la ventana de cambio abierta en las elecciones de diciembre de 2015, los líderes de las al fin cuatro formaciones mayoritarias del país se mostraron incapaces de llegar a un acuerdo de investidura. Rocosa, tosca y, sobre todo, calculadora, la política de los vetos cruzados llevó a España a un estado inédito: Mariano Rajoy se convirtió en el primer ganador de unas generales desde la restauración democrática que rechazaba la propuesta de un rey –la primera que hacía Felipe VI, para más inri- para formar Gobierno, y Pedro Sánchez pasó a ser también el primer jefe de la oposición que asumía la tarea. La política-espectáculo ya había dejado debates sin presidente y no defraudó: cayeron suspiros tanto por la Alemania de la gran coalición como por la Valencia post-popular, libros de baloncesto, ruedas de prensa encadenadas y hasta cal viva. Al final, el abrazo centrista entre PSOE y Ciudadanos no logró evitar que los españoles volvieran a las urnas, en el colmo de lo insólito. En junio, Izquierda Unida y Podemos quisieron asaltar los cielos, pero su coalición se quedó a metros del 'sorpasso' y el PP, clavado en la bancada azul en funciones del Congreso, sumó más diputados sobando el discurso de la sensatez. Al final, Rajoy terminó nadando en el festín de vísceras del Comité Federal que viviseccionó a Sánchez y su investidura, en la que hubo díscolos y hasta un Gabriel Rufián que se presentó ante medio país dejándolo mudo, salió adelante. Las consecuencias de las luchas en las cañerías de los partidos por su gestión de la crisis política también se vivieron a escala regional. El distanciamiento entre Íñigo Errejón y Pablo Iglesias por su papel en la izquierda no ha sido solo un combate disputado en el cuadrilátero ibérico. En Madrid, la pelea por la mejor plaza de Podemos partió por la mitad a los morados entre los de Ramón Espinar y los de Rita Maestre. En el PSOE-M, Sara Hernández ha pasado de ser la correa de transmisión de la cúpula al martillo pilón de la Gestora. Y, mientras, la espantada de Esperanza Aguirre ha sumido a su partido en una no-campaña permanente para entronizar a Cristina Cifuentes como la abanderada del, está por venir, 'nuevo PP'.



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