Desarrollar la competencia lectora en un niño es uno de los objetivos fundamentales tanto de los profesores como de las familias. La lectura aumenta la inteligencia, estimula la creatividad, activa la empatía y el pensamiento abstracto, y es la herramienta que, junto con el habla, más va a utilizar una persona en su día a día, se dedique a lo que se dedique y haga lo que haga.
En el ámbito de la educación, las fórmulas para enseñar a leer han evolucionado muchísimo en los últimos años. Repasamos 5 claves que pueden resultar muy útiles para enseñar a leer a los más peques de la casa de una manera natural, positiva y que verdaderamente los cautive.
La lectura es un juego
La lectura no debe verse como una obligación que imponen en el cole para superar el curso u obtener puntos positivos en las tareas. El ejercicio de leer debe ser considerado como un juego desde las primeras etapas de la vida del menor: llenar la casa de cuentos, asociarlos a los momentos de juego, combinarlos con otras actividades como cantar y bailar…
Todo eso sirve para convertir el rato de lectura en un momento feliz y divertido que el propio niño va a acabar demandando.
Aprendizaje progresivo
Aprender primero de manera fonética las vocales y el abecedario, como recomiendan en este artículo, para ir luego a la identificación de palabras sencillas, frases básicas y, finalmente, pequeños textos. El aprendizaje debe ser lento y progresivo para que el menor pueda comprobar los avances en primera persona y disfrutar el proceso, en vez de frustrarse con algo que le cuesta y no entiende.
Para ello, hoy en día existen muchísimas series de libros adaptados a la edad, ejercicios complementarios y otra serie de herramientas que enriquecen la tarea de estudio del menor desde una perspectiva lúdica.
Servir de ejemplo
Una imagen vale más que mil palabras, aunque pueda parecer que en este caso no sea así: ver que sus papás, hermanos mayores y profesores leen y disfrutan de ello hará que los pequeños también quieran hacerlo.
Dedica tiempo a la lectura en común, deja que el niño vea los libros por la casa, acude con él a la biblioteca para pasar una tarde eligiendo un nuevo título… Todo ello estimulará sus ganas de saber más y mejor para integrarse en la dinámica familiar.
Apoyo virtual
Los ordenadores, las videoconsolas y los móviles pueden ser excelentes herramientas si se usan bien. Hoy en día existen muchísimos programas y aplicaciones que ayudan al fomento de la lectura, y contribuyen a que el menor esté siempre estimulando su capacidad lectora a través del tiempo de ocio.
Lectura en entornos reales
Los expertos coinciden en recomendar el uso de la lectura en entornos reales para que el pequeño vea lo importante que resulta saber leer correctamente.
Identificar carteles en la calle, leer los nombres de las avenidas para ubicarse, descubrir qué pide el maestro que lleven de almuerzo al día siguiente en las notas de la agenda… Todo ello hará que los niños asocien las palabras a una herramienta útil para fomentar su independencia.
Con estos cinco consejos se puede conseguir que los peques se interesen por los libros y la lectura, y quieran aprender de manera proactiva, sencillamente, dedicando solo unos minutos al día y disfrutando del proceso juntos.