Con el paso de los años, los ordenadores domésticos han evolucionado a un ritmo vertiginoso. Así lo demuestran la memoria RAM y la tarjeta gráfica. Sin embargo, en líneas generales siguen flaqueando en un aspecto: el escaso nivel de resistencia que ofrecen. Es por este motivo que muchas empresas se decantan por una alternativa mucho más duradera: el PC Industrial.
Poco a poco ha ido en aumento la presencia de estos equipos informáticos en las fábricas madrileñas y otros entornos industriales ubicados en la capital española. Ello no es de extrañar si tenemos en cuenta que permiten automatizar tareas y aumentar el nivel de eficiencia de las cadenas de montaje, como por ejemplo las de la industria automotriz. Además, ofrecen la posibilidad de gestionar los procesos industriales sin requerir varios dispositivos, aplicar mantenimiento preventivo que evite la inactividad y reduzca la productividad del negocio. A todo ello hay que sumar las características técnicas de los dispositivos. La gran resistencia es una de las claves que han dado pie a dicho auge, abordando a continuación las que más están influyendo en su éxito.
Gran resistencia
Lo primero que llama la atención del PC industrial es la enorme resistencia de la que hace gala. No importa cuáles sean las condiciones adversas que se den en el entorno industrial en cuestión, desde una temperatura extrema hasta la entrada de agua o polvo. En ambos casos, la unidad permanece 100% operativa, con lo positivo que ello conlleva en lo que respecta a asegurar la productividad de la empresa en cuestión.
Esta altísima resistencia viene dada por un aspecto fundamental: las certificaciones IP65 e IP69K. Tal vez te estés preguntando cómo es posible que un PC industrial disponga de ellas y no lo haga un equipo informático doméstico. La respuesta está en la ausencia del ventilador.
Generalmente, un ordenador requiere un ventilador para funcionar correctamente, pero no es el caso que nos ocupa. El PC industrial es un dispositivo «fanless», término inglés que hace referencia a la no implementación de un ventilador.
El PC industrial está diseñado para seguir funcionando sin que se produzca ni una sola interrupción, indistintamente de la situación adversa que tenga lugar, incluyendo vibraciones de gran intensidad e impactos.
Compacto
Continuando con lo referente a la ausencia del ventilador, es reseñable que al prescindir de este elemento cuyas dimensiones son considerables es viable dar forma a un equipo informático de pequeño tamaño. Esto es de agradecer sobre todo en determinados entornos industriales.
Por ejemplo, es habitual que estos ordenadores estén integrados en vehículos o en espacios en los que se lleva a cabo una constante movilidad. Desplazarse con ellos sería complicado si ocupasen mucho espacio, pero no es el caso del PC industrial, sobre todo los que presentan un tamaño ultra reducido sin que el rendimiento se vea afectado negativamente.
Escaso mantenimiento
Seguimos hablando de la no presencia del ventilador para hablar de una de las principales ventajas que se obtienen al prescindir de dicho componente de hardware: el escaso mantenimiento a aplicar al equipo informático.
Si bien es cierto que un ordenador requiere otras tareas de mantenimiento, la más importante de todas consiste en limpiar el ventilador de polvo y otros agentes externos que lastran el funcionamiento de la unidad. Con un conjunto «fanless», esta tarea desaparece por completo.
En definitiva, la labor de mantenimiento a realizar es prácticamente nula. A pesar de ello, la durabilidad del equipo informático no se resiste lo más mínimo. De hecho, estableciendo una comparación con los ordenadores tradicionales, se evidencia una mayor duración del PC industrial, la cual concretamente se multiplica por 4 o 5.
Versatilidad
El sector industrial es uno de los más importantes en Madrid, tal como demuestra su porcentaje de PIB. ¿Sabías que el PC industrial puede utilizarse en la práctica totalidad de empresas que operan en dicho ámbito? Esto es una clara muestra de lo versátil que llega a ser la mencionada solución informática.
Desde una fábrica en la que se da forma a todo tipo de elementos hasta un almacén, un negocio de transporte o una planta de procesamiento, amén de un espacio en el que se llevan a cabo tareas de automatización industrial: en todos los casos, el PC industrial satisface las necesidades de las empresas.
Resultado personalizado
Adaptarse a sectores tan distintos entre sí sería inviable si el PC industrial fuese idéntico en todos los casos, pero justo lo contrario sucede al hablar de estos equipos informáticos que poco o nada tienen que ver al compararlos unos con otros. Y es que cada empresa madrileña puede personalizar el conjunto para que se adapte por completo a sus necesidades.
Con un PC industrial, las empresas obtienen un resultado personalizado. Para tal fin, basta con elegir algunos aspectos clave del equipo informático, como por ejemplo la cantidad de memoria RAM y los puertos adicionales que pueden ser especialmente útiles en según qué actividades profesionales.
Como acabamos de ver, el PC industrial proporciona a las empresas madrileñas diversos beneficios que adquieren una especial relevancia en fábricas, almacenes y otros entornos profesionales similares. Así pues, no es de extrañar que su presencia esté yendo a más, cosechando un éxito que previsiblemente seguirá incrementándose con el paso de los años.