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El sábado salimos a la calle por un pacto social

miércoles 24 de junio de 2020, 19:43h

Será preferible exagerar cualquiera de las medidas de seguridad que ya conocemos: uso de mascarilla, uso de gel hidroalcohólico, distancia física de dos metros… Pero CCOO junto a UGT vamos a salir a la calle el sábado, 27 de junio, a las 19:30 horas en defensa de un pacto por la reconstrucción social de España. Será una concentración sin buscar la masificación, tranquila, cívica, diferente y con toda la responsabilidad individual y colectiva. Por eso en Madrid la cita será en cuatro lugares diferentes para ir llenando el paseo de la Castellana: boca de metro de Nuevos Ministerios (San Juan de la Cruz), boca de metro de Gregorio Marañón, boca de metro Rubén Darío y cercanías Recoletos.

La concentración se enmarca en el manifiesto promovido por numerosas personalidades del mundo de la cultura, la ciencia, el arte, la universidad, el periodismo, las organizaciones sociales y también CCOO y UGT. La reivindicación se basa en tres patas fundamentales: defensa de los servicios públicos, y muy especialmente del sistema sanitario y de cuidados; impedir que la sociedad se deje arrastrar por la confrontación y el odio y reclamar a las fuerzas políticas, sociales y económicas un gran pacto para la reactivación del país.

Ahora bien, para las Comisiones Obreras de Madrid esta concentración puede ser la primera de otras por las circunstancias especiales que vivimos en la región. Esto es, un permanente estado de crisis de Gobierno con una presidenta que ha presentado un plan de reconstrucción con dogmas fracasados además de mostrar torpeza y falta de entendimiento para comprender las cosas.

Tirando de manual neoliberal de otras épocas y aprovechando la pandemia, desde el Gobierno regional se han realizado recortes en sanidad; se ha reiniciado el proceso privatizador en educación, pero también en hospitales como el Niño Jesús o el Gregorio Marañón. Y lo que es la clave histórica del PP: se quiere apuntalar la ley de la selva del pelotazo urbanístico con la modificación a la última ley del suelo.

No nos engañemos. En la Comunidad de Madrid el modelo sociosanitario ha fracasado durante la crisis sanitaria. La magnífica respuesta ha venido de la profesionalidad, vocación y voluntarismo de tantas personas. Mientras nos quieren vender el éxito de la acomodación del IFEMA como un hospital contra la pandemia, el reverso de la moneda nos ha mostrado que desaparecía la atención primaria, que existen hospitales sin terminar de estar habilitados. Hemos visto que las plantillas del sector sociosanitario están diezmadas y sin recursos materiales. Y que durante esta pandemia se les ha sometido a unas condiciones de trabajo agotadoras, aprovechando su profesionalidad y generosidad.

Pero sin duda, donde mayor y más trágico ha resultado el fracaso de la gestión de la derecha ha sido en las residencias de ancianos, privatizadas paso a paso desde la llegada de Esperanza Aguirre al poder. Desde CCOO de Madrid hemos denunciado a la patronal del sector por la falta de prevención en la residencias y exigido que actuara con un plan de choque y financiación extraordinaria en la pandemia, obteniendo el silencio por respuesta. Un silencio que cuenta con la complicidad del Ejecutivo regional. La extraordinaria labor de buena parte de los medios de comunicación hace que contemos con infinidad de datos y documentos que deberían implicar necesarias responsabilidades políticas y, seguramente, penales dadas las sospechas de ilegalidades existentes.

Después de tantos años de democracia no podemos caer en la trampa de endosar competencias a otras administraciones. La sanidad y los servicios sociales son competencia de las comunidades autónomas. La mayoría de los servicios sociales de los municipios madrileños están saturados o casi saturados, por eso el Gobierno de la Comunidad de Madrid debe acudir en apoyo de los ayuntamientos como solicita la Federación Madrileña de Municipios. El Gobierno de Díaz Ayuso está observando impasible la asfixia de los municipios de la Comunidad por atender a necesidades sociales que son competencia del gobierno regional. Se limita a esperar que los dineros vengan de la ayuda del gobierno central y de los fondos europeos.

El Ingreso Mínimo Vital se ha aprobado sin votos en contra en el Congreso de los diputados y llegará, pero mientras tanto el Gobierno de Díaz Ayuso tiene que implementar medidas de ayuda para las miles de personas que ya están padeciendo escasez y hambre. Es indigno que se plantee que la raquítica Renta Mínima regional desaparecerá al asentarse el Ingreso Mínimo Vital, cuando son absolutamente complementarias para que nadie se quede en la cuneta de la exclusión.

No podemos obviar, y así lo demuestran todos los estudios, que son las mujeres quienes están padeciendo con más fuerza la crisis, quienes engrosan mayoritariamente las colas del hambre. Mujeres que cuando logran trabajar lo hacen en precario, con salarios de pobreza. Mujeres que han estado en primera línea en labores de cuidados de enfermos y mayores, mujeres de trabajo doméstico con ingresos que permiten “vivir al día”. Mujeres que tienen que encargarse de toda la carga de la familia. Mujeres que se han encontrado encerradas en casa con sus maltratadores.

Una exclusión, unas diferencias, una desigualdad que si ya era grande antes de la pandemia está brotando con toda su fuerza desde la base, desde la educación. La brecha digital vivida en estos tres meses puede haber afectado al 30 por ciento del alumnado madrileño que no contaba con la suficiente infraestructura en casa para seguir las clases de forma telemática. La Consejería de Educación no puede estar en permanente estado de confrontación, no ya crítica, contra el Gobierno de España y la ministra del ramo. La educación de nuestra infancia y nuestra juventud es demasiado importante como para que no estemos todos arrimando el hombro para preparar la vuelta del nuevo curso con todas las dificultades que conllevará, pero asegurando el derecho a la educación a todo el alumnado.

Con todas las discrepancias se puede, se deben alcanzar acuerdos como hemos hecho con la Consejería de Empleo y la CEIM, en materia de Salud Laboral y en gestión de los ERTE. Naturalmente que existen problemas y errores burocráticos en el cobro de la prestación por erte que un SEPE desbordado intenta solventar, también con la nuestra exigencia y ayuda.

El sábado nos manifestamos para un pacto en España, pero también para que se reactive la Comunidad de Madrid, uno de los motores económicos del Estado. Para ello es necesario un pacto social que llevamos muchas semanas reclamando, igual que están haciendo partidos de la oposición y organizaciones sociales. La presidencia de la región es como un muro de cemento y esto supone un grave problema porque de esta no saldremos sin un pacto regional y un Gobierno que lo lidere.

Díaz Ayuso debe replantearse muy seriamente abandonar su estrategia de confrontación permanente con el Gobierno de España y dedicarse a solucionar los problemas de Madrid. Debe saber que el otoño puede resultarle muy complicado si mantiene su actitud.

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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