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Llamada a la juventud madrileña

jueves 13 de febrero de 2020, 09:04h

Llamada a la juventud madrileña

La juventud siempre empuja
la juventud siempre vence,
y la salvación de España
de su juventud depende.” (Miguel Hernández).

No es sencillo consensuar una definición de juventud. La juventud puede ser un estado de ánimo más allá de una circunstancia física. Al igual que hay jóvenes muy viejos en sus ideas y formas de enfrentar la vida, hay viejos muy jóvenes, capaces de alentar cambios profundos en la sociedad. Stephan Hessel, fallecido hace ahora siete años, con su libro ¡Indignaos! , escrito cuando contaba 94 años, alentó la rebeldía juvenil, cuyo principal exponente en España fue el Movimiento 15-M. En estos días, Bernie Sanders, con 78 años, está encabezando los pronósticos en las primarias demócratas de EEUU, gracias al apoyo y entusiasmo de la juventud que quiere cambiar las cosas.

Si centramos la juventud en la edad, la Organización Mundial de la Salud (OMS), establece el rango entre los 16 y los 29 años. Ahora bien, las Comisiones Obreras de Madrid acabamos de presentar un estudio sobre la situación de la juventud madrileña y,

si queremos abordar aspectos de sus condiciones laborales, tenemos que limitar la franja entre los 19 y los 34 años, la misma que utiliza el Instituto Nacional de Estadística para nuestra región.

La publicación de este informe también está enmarcado en un proceso de debate interno de todas las Comisiones Obreras que culminará con una Conferencia que también abordará el proceso organizativo de los jóvenes antes de que se incorporen al mundo del trabajo.

Más allá de que la juventud sea “una enfermedad que se cure con el tiempo”, se trata del futuro de la sociedad. Como cantaba el grupo Seguridad Social en una versión del tema Aquarela, el joven “si se siente seguro, verá su futuro con seguridad”. Y esa, la seguridad, es característica ausente en la Comunidad de Madrid cuando abordamos transversalmente cada política que afecta a la juventud: educación, empleo, vivienda, transporte… El resultado tras analizar los datos es que la desigualdad sigue siendo una espada de Damocles si no somos capaces de gestionar fortalezas como que el 30 por ciento de los jóvenes son universitarios.

Estamos hablando de temas tan importantes como urgentes por lo que el Gobierno regional debe ponerse manos a la obra y abandonar el permanente estado de provisionalidad, abordando políticas profundas, estructurales y no de impacto mediático como ha sido el nombramiento y dimisión del televisivoHermano mayor”, Pedro García Aguado, como director de Juventud de la Comunidad.

La situación en Madrid es muy grave porque la evolución de la población joven es negativa con un descenso del 18,84 por ciento en once años. Tan sólo nos salva la inmigración. Esa inmigración joven, denostada por la ultraderecha, es la que nos puede salvar el futuro.

Dedicarme profesionalmente a la docencia siempre me lleva a insistir en la importancia que para el futuro y el progreso de cualquier sociedad tiene la enseñanza, y Madrid requiere poner en orden la formación. Cierto que es el número de universitarios es elevado, pero no es menos cierto que se estudia más por necesidad que por vocación. Además, en paralelo, el incremento de jóvenes con solo estudios primarios o sin estudios ha aumentado hasta los 47.203. La desigualdad vuelve a aparecer con rostro joven en diferentes vertientes, siendo especialmente paganas las mujeres.

La segregación marca las políticas educativas madrileñas ya que se discrimina al alumnado en función de la renta, y nuestro sistema productivo no puede permitirse estas diferencias. En Madrid existe un corte Noroeste/Sureste con diferencias muy abultadas en resultados educativos entre un municipio como Alcobendas y otro como Parla. Ejemplo evidente es el fracaso escolar: en el Sureste la cifra alcanza el 32 por ciento, mientras en el Noroeste apenas supera el 12% por ciento. Tampoco se puede continuar con los tasazos” universitarios, que afectan directamente a las familias más desfavorecidas.

También en educación se da lo que vengo en llamar el timo de la estampita”. Es decir, lo que se rebaja en impuestos luego hay que gastarlo en servicios esenciales y en nuestra región las familias gastan un 57 por ciento más en educación que en el resto de España. La educación es un derecho gratuito, por tanto, nos están timando.

Desde el sindicalismo de clase también tenemos que impedir a través de la negociación colectiva todas las fórmulas de explotación existentes pensadas para abusar de las personas más jóvenes. Esto es, becarios, trabajos en prácticas, falsos autónomos… Sin duda, todo ello se resume en una clave: la derogación de la reforma laboral. También la Estrategia por el empleo, basada en el diálogo social, debe profundizarse en beneficio de aquella juventud más desfavorecida a través del programa de Garantía Juvenil. Actualmente 270.000 niños y niñas viven en Madrid por debajo del umbral de la pobreza, y la pobreza genera más pobreza.

Otro problema casi insoportable que vive la juventud madrileña e impide la emancipación es el del acceso a la vivienda a causa de unos precios prohibitivos, más aún con salarios de explotación y encadenando contratos temporales. Es urgente un Plan de Vivienda que se base en crear un precio de alquiler social; que impida la especulación con viviendas vacías y que se genere un parque de viviendas sociales.

Los elevados precios de compra y alquiler de la vivienda en el centro, hacen que mucha juventud tenga que buscar soluciones en la tercera periferia con los problemas de movilidad que ello supone. Por ello, la apuesta es también una tarifa de transporte única para toda la región, porque… ¿por qué va a tener que pagar más una persona de Parla que una de Chamartín?

Llamemos a la juventud para que, como escribía Miguel Hernández, empuje, venza y salve el futuro.

Jaime Cedrún
Secretario general de CCOO de Madrid

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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