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30 años después…defendamos Telemadrid

jueves 12 de septiembre de 2019, 07:42h

Aquel “heroico” 2 de mayo de 1989 a las 17:45, la presentadora y actriz Isabel Prinz le ponía voz y cara a las “emisiones en prueba” de algo importante que estaba naciendo en Comunidad de Madrid: Telemadrid. Veintiocho trabajadores se afanaban para que cinco meses después las pruebas dieran paso a un lido e imprescindible servicio público en la España de las autonomías. El 2 de octubre, Hilario Pino conducía el primer informativo de la televisión regional.

Nació pues, hace treinta años, una televisión cercana, profesional y repleta de profesionales, de calidad, que alcanzó una audiencia del 17 por ciento. Quien quería conocer la realidad de la región, y algo más, acudía a Telemadrid y Onda Madrid, al tiempo, escuela de técnicos y periodistas.

Seguramente, los gobiernos de Joaquín Leguina y Alberto Ruiz-Gallardón entendieron la necesidad de un verdadero servicio púbico, además plural, que se convirtió en la principal seña de identidad de una región que nada tenía de histórica, enclavada en el centro de España y que por avatares de la historia, había acogido en su seno la capital del Estado. Y en su historia más reciente una oleada de inmigrantes desarraigados que buscaban una forma de sobrevivir fuera de lo que hoy es esa España vaciada.

La llegada del neoliberalismo ultra a la región abanderado por el tamayazo y la toma del poder por Esperanza Aguirre supusieron un punto de inflexión para los medios de comunicación públicos madrileños. Catorce años después de su nacimiento, en mayo de 2003, Manuel Soriano tomaba las riendas de Telemadrid como director general y dio el pistoletazo de salida para convertir una televisión de calidad en una red clientelar y chiringuito de autobombo para Esperanza Aguirre, hoy imputada como presunta “ideóloga” de la Operación Púnica.

Mientras el PP regalaba pseudotelevisiones digitales a amigos, Telemadrid iba diluyéndose en despilfarros y escandalosa falta de credibilidad. El objetivo no era otro que hacerla desaparecer en beneficio de intereses partidistas y empresariales. Con ello, llegó la fecha más trágica del ente: el 12 de enero de 2013, el posteriormente encarcelado y también imputado presidente regional, Ignacio González, presenta un ERE por “presuntas razones económicas” que implica el despido de 861 personas. Dos meses después, el Tribunal Supremo consideraría ilegal ese ERE.

El despilfarro, ciertamente, fue una constante. Programas como “Las noches blancas” de Sánchez Dragó, con una audiencia del 3,2 por ciento, suponía un gasto de 2,26 millones de euros; los programas de Herman Tertsch (“Alto y claro” y “Kilómetro cero”) tenían un coste de más de un millón de euros; La película de José Luis Garci, “Sangre de Mayo”, costó más de 15 millones de euros; la productora de Sáenz de Buroaga se embolsó 8,6 millones de euros, mientras éste cobraba 971.000 euros por su “Madrid opina”. Inevitable no olvidar la plantilla de “tertulianos” de programas como “Alto y claro”, que cobraban como bólidos a 300 euros por hora. Un gasto que supuso ocho millones de euros.

Lógicamente, como hombre fuerte de esa tropa, andaba Miguel Ángel Rodríguez (conocido como MAR), que fue secretario de Estado de Comunicación bajo la presidencia de José María Aznar. En 1998 abandonó la política activa para presidir la multinacional publicitaria Carat España, hasta 2006. En un rápido vistazo a la hemeroteca de la reciente historia de Madrid, se puede ver cómo esta empresa ganó megacontratos de Metro de Madrid y del Canal de Isabel II…

No es de extrañar que sea Miguel Ángel Rodríguez, asesor de Comunicación de la nueva presidenta de la Comunidad de Madrid hasta el día de su investidura, el vocero de los renacidos ataques a Telemadrid. Rodríguez -que según ABC fue detenido por ·conducir borracho” y provocar un accidente, además de condenado y con sus cuentas bancarias embargadas por injuriar al doctor Montes al calificarle de “nazi”- desborda su verborrea contra sindicalistas de CCOO al tiempo que carga, en su línea, contra Telemadrid. Rodríguez sigue la línea de Esperanza Aguirre, que retrató en su reportaje “Entusiasmo por la libertad”, pero también de la lideresa de Vox, Rocío Monasterio, quien se comprometió el pasado mes de mayo a cerrar Telemadrid.

La presidenta popular Ayuso, portavoz del PP en la anterior legislatura en la elaboración y aprobación de la Ley de Telemadrid, es buena conocedora del consenso y de los esfuerzos para conseguirlo. No debe frivolizar ni dar esperanzas a los liberticidas y censores que la jalean con afirmaciones desafortunadas sobre nuestra radio y televisión públicas. Está en manos del PP y Ciudadanos garantizar desde el gobierno el cumplimiento de las leyes y respetar los compromisos contraídos.

Y es que los resultados de las elecciones de 2015, abrieron u nuevo ciclo que nació de un importante ejercicio de responsabilidad, del consenso de todos los partidos políticos, así como institucional y laboral con los agentes sociales. En ese contexto, en abril de 2018, CCOO de Madrid otorgó el Premio Pilar Blanco a Telemadrid por “la recuperación de la profesionalidad y vocación de servicio público, así como de la pluralidad social y política”. El humilde galardón lo recogieron responsables de la televisión regional, encabezados por José Pablo López, quien ha demostrado que una televisión pública regional, plural y veraz es posible.

Con un presupuesto mínimo, paso a paso y frente a muchas dificultades y zancadillas, la audiencia remonta y la credibilidad crece entre unos telespectadores que incluso habían borrado de sus diales a Telemadrid. López, con experiencia en diversas televisiones, está teniendo que vencer muchas resistencias al cambio y en un ejemplo de transparencia ha decidido comparecer ante la Comisión de Control de RTVM, con los datos en la mano, para informar de la situación de la empresa, cuyas cuentas dependen en última instancia del presupuesto regional. Todo ello ante los ataques de políticos y voceros renacidos de sus cenizas.

Siguiendo a Luis Lombardo, representante de CCOO y presidente del comité de empresa de Telemadrid, las críticas en redes sociales son “un movimiento chusco y teledirigido” porque hoy Telemadrid “va bien; hay rigor en la gestión; transparencia; una línea de opinión plural; y, sobre todo, no es una dirección corrupta”. Estos días deberíamos estar conmemorando con orgullo el cumpleaños de Telemadrid, en lugar de defenderla de las garras de las cazas de brujas.

Jaime Cedrún
Secretario general de CCOO de Madrid

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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