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Vergonzosos presupuestos machistas

jueves 05 de abril de 2018, 08:03h

Nadie puede negar las impresionantes movilizaciones llevadas a cabo en nuestro país hace ahora un mes. Unas movilizaciones con grandísima repercusión internacional que, como apuntaba recientemente la escritora Rosa Montero, hace que las mujeres españolas se sientan orgullosas de haber puesto el debate de la igualdad en la agenda social. Orgullosas de, tras un larguísimo camino de lustros, ir influyendo en la sociedad para sensibilizar contra la violencia machista y esas otras formas de violencia como la brecha salarial.

Estos dos últimos asuntos han sido los pilares que nos llevó a convocar una huelga laboral, de consumo y de cuidados, así como a movilizar en las calles a cientos de miles de mujeres de toda edad y condición en cómplice compañía de multitud de hombres. Porque, aunque determinados sectores hayan querido tergiversar la convocatoria como si se tratara de una guerra de sexos, de lo que hablamos es sencillamente de igualdad.

Por eso, porque de luchar por la igualdad se trata, desde la rancia derecha española se atacó el feminismo y la movilización, empezando por la ministra de Igualdad que se declaró “no feminista”. Los ataques derivaron en contradicciones entre representantes del Gobierno y partidos como el PP o Ciudadanos. Finalmente las contradicciones terminaron en un castizo “donde dije digo, digo Diego” y quienes criticaron el feminismo terminaron con sus lazos morados en la solapa, subiéndose al carro y, en alguna ocasión participando en alguna manifestación sin ninguna vergüenza y algún abucheo.

Ciertamente la huelga y movilización no han sido al uso y aunque el 8 de marzo pasado supuso un punto de inflexión, tenemos claro que se trata de una movilización permanente. Menos de un mes después, CCOO de Madrid hemos tenido que volver a concentrarnos para visibilizar y denunciar un nuevo asesinato machista, el séptimo en lo que va de año.

Como explica Pilar Morales, secretaria de Mujeres de las Comisiones Obreras de Madrid, “los asesinatos machistas no pueden acabar de un día para otro, pero sí tiene que haber una actuación integral de toda la sociedad y, fundamentalmente, de los poderes públicos”. No basta con hacer un Pacto de Estado si después no lo dotas con recursos económicos y no se vigila el uso de esos recursos.

Los cambios hay que empujarlos. En este asunto, muchos cambios requieren de lluvia fina, de tiempo, concienciación y pedagogía. Es fundamental la educación para la igualdad, la educación para que las chicas se sientan libres y sin miedos en su día a día; la educación para que los chicos traten con respeto, como iguales, a las mujeres. Hay que cambiar muchos “chips” e impedir que las mujeres sean tratadas como objetos en los medios de comunicación, en el cine, en la publicidad…, porque esto lleva a la falta de respeto, a la agresión psicológica y física desde la adolescencia, cuando no desde la infancia.

Pero también hay cambios que pueden ser inmediatos si contaran con la complicidad del Gobierno, empezando por la derogación de la Reforma Laboral que ahonda en la desigualdad y termina afectando fundamentalmente a las mujeres, víctimas fundamentales de la precariedad y temporalidad laboral.

Para abordar cambios inmediatos hay que dotar de medios económicos a los planes de igualdad. Con la reciente presentación del proyecto de los Presupuestos Generales del Estado, el Gobierno de Mariano Rajoy ha vuelto a cubrirse de gloria y evidenciar que su feminismo es simple postureo. Si el pasado mes de noviembre se fijaron unos insuficientes 200 millones de euros para el Pacto de Estado contra la Violencia Machista, el pasado martes la cifra quedó rebajada a 80 millones. Los 120 millones de euros restantes serán asumidos por las comunidades autónomas (100 millones) y los ayuntamientos (20 millones).

No podemos olvidar que las comunidades autónomas y los ayuntamientos tienen autonomía financiera para decidir sus gastos y no tiene ninguna obligación de utilizar estos fondos para dichos objetivos, ya que estas partidas no tienen un destino finalista.

La falta de sensibilidad del Gobierno se puede comprobar, por ejemplo, en la obsolescencia de las pulseras antimaltrato existentes. A día de hoy están activas más de mil pulseras que en un 60 por ciento padecen fallos por tratar de una tecnología de casi diez años. Las empresas no se presentan a los concursos públicos por la escasez del presupuesto designado. Es decir, la lucha contra la violencia machista no es un negocio, lo cual también dice mucho de la ausencia de implicación empresarial ante esta lacra.

Al igual que el Gobierno de España, el Gobierno de la Comunidad de Madrid no está comprometido con la lucha contra la violencia machista. En el año 2008 el presupuesto alcanzó una cifra de 44,8 millones de euros. La caída ha sido continúa y si bien a partir del año 2015 hay un leve incremento, que se consolida en 2016 y 2017, aún estaríamos a 22 millones del año 2008.

Pero aún hay un dato más grave, y es que el presupuesto no se ejecuta. En el año 2014, de los 20,1 millones, se dejaron de gastar 5,7 millones. En el año 2015, se dejaron de gastar casi 6 millones de euros. De los 22 millones presupuestados en 2016, se estima que la ejecución no llegará al 71 por ciento, dejando de gastar 6,2 millones. El Proyecto de Presupuesto para el año 2018 no mejora el panorama ya que el presupuesto alcanza los 23,5 millones de euros, un aumento de 1,1 millones, el 4,9 por ciento. Cifras ridículas para la gravedad del asunto y del clamor social.

La patética actitud del Gobierno regional también se evidencia en circunstancias como el expediente sancionador iniciado contra seis clínicas autorizadas para la interrupción voluntaria del embarazo, tras una denuncia de la Asociación Española de Abogados Cristianos. Ya está bien. España, con Madrid a la cabeza ha dicho basta al fundamentalismo retrogrado y machista.

Jaime Cedrún.
Secretario general de CCOO de Madrid

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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