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Un siglo de teatro Calderón
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El teatro Calderón de Madrid: 1917-2017 (I)

domingo 04 de junio de 2017, 18:10h
El teatro Calderón de Madrid cumple un siglo de vida. Madridiario repasa en varias entregas la evolución de este icónico escenario.

El madrileño teatro Calderón nació con el nombre de Odeón, según un proyecto del arquitecto Eduardo Sánchez Eznarriaga para los propietarios del solar, los hermanos Prieto y su Sociedad de Atracciones. Se levantó sobre el solar que había ocupado el convento de la Trinidad, cuya ruina comenzó a materializarse tras la desamortización de Mendizábal. La idea inicial de levantar un modesto local pronto se vio desbordada con el resultado de uno de los edificios más espectaculares del centro de la Capital. Y de los más ruinosos.

La inauguración se produjo el 18 de junio de 1917 con la ópera Manon de Jules Massenet. Ese inicio marcó el carácter musical del nuevo gran teatro. Llegaría a ser el Teatro Nacional de Ópera durante la II República. En la compañía inaugural figuraba un nutrido grupo de cantantes, músicos y bailarines a las órdenes de tres directores titulares: Alfredo Padovani, Ricardo Villa y Pedro Urrutia. Como el grueso de los componentes actuaba también en el Teatro Real, las representaciones tuvieron que alternarse con las del gran coliseo operístico. En la primera representación dirigió la orquesta Ricardo Villa y actuaron, entre otros cantantes, Genoveva Vix, Edmundo Clement (ambos de la Ópera Cómica de París), Martín Verdaguer y Carlos del Pozo.

La programación durante los primeros quince años fue errática, si bien por el escenario desfilaron las mejores compañías nacionales, tanto del verso como de la lírica. Pero no se acababa de encontrar una línea definida, seguramente por los cambios empresariales. Si en el verano de la apertura se programó ópera, ese otoño de 1917 abrió la temporada, en lo que se consideró auténtica inauguración del teatro Odeón, con la reposición de Los intereses creados. La comedia de Benavente, estrenada diez años antes en el Lara, era casi siempre un cheque en blanco, sobre todo si la representaba Ricardo Puga, el primer Crispín de la historia.

La temporada otoñal de 1918 se inició el 28 de septiembre con El alcalde de Zalamea y el cambio del nombre al teatro. Pasó a denominarse Centro ya que el nuevo teatro había sido adquirido por el Centro Hijos de Madrid. Enrique Borrás, que sería habitual en las siguientes temporadas, obtuvo un éxito apoteósico como el alcalde Pedro Crespo.

La primera vez que este teatro se llamó Calderón fue al comenzar la temporada otoñal de 1927. El día 9 de diciembre de 1927 la compañía Rivelles-Ladrón de Guevara programó una velada de homenaje a Calderón con El astrólogo fingido como plato fuerte. Sin embargo, en la temporada otoñal de 1928 volvió a anunciarse con el nombre de Centro, debutando Lola Membrives al frente de su compañía con la reposición de La Malquerida. Eran arrendatarios de la sala los señores Dafouz y Cadenas. La función inaugural, el 18 de octubre, estuvo dedicada a las víctimas del pavoroso incendio del teatro Novedades, ocurrido unas semanas antes.

Esto del nombre tuvo su proceso y tuvieron que ser los tribunales quienes dijeran la última palabra. En 1929 era arrendatario del teatro Modesto González Dafouz. Pero la sociedad propietaria del inmueble le requirió la restitución del mismo, a lo que el señor González se negó. Denunciado ante la justicia, la Audiencia dio a la razón a los dueños. Pero recurrió el arrendatario, Finalmente, en los primeros días del año 1930 la Sala primera de lo Civil del Tribunal Supremo dictó sentencia, por la que se confirmaba en todas sus partes los fallos anteriormente recaídos en el Juzgado y en la Audiencia. Se mandaba a don Modesto González Dafouz, restituir la posesión de teatro a la Sociedad Inmobiliaria, propietaria de la finca, indebidamente desposeída y representada por Arturo Cuyas de la Vega. Además, el Supremo condenó al Sr. González Dafouz al pago de las costas del proceso. Actuaba en esas semanas la compañía de Valeriano León y Aurora Redondo. Resuelto el litigio, el teatro podía tomar de nuevo el nombre de Calderón.

Ya con el nombre nuevo se abrió para un festival a beneficio del hospital Niño Jesús, presidido por los Reyes, el 23 de febrero de 1930. Dos días más tarde se reanudó la actividad normal con la representación de El alcalde de Zalamea por la compañía de Enrique Borrás. Los beneficios fueron para el Montepío de Actores. La velada fue todo un homenaje al titular del teatro. Eduardo Marquina, al final de la representación leyó su Romancero de Pedro Crespo y Manuel Machado también tuvo una divertida intervención. Desde ese 25 de febrero de 1930 no ha dejado de llamarse Calderón aunque, ya en el siglo XXI se le añadiera el nombre de un producto comercial: Häagen-Dazs. Calderón de la Barca tuvo antes otros dos teatros. El primero estuvo en la calle Madera Baja 8 y fue arrasado por la conocida como ‘partida de la Porra’ el 30 de noviembre de 1870. Un año más tarde se dio ese nombre al primitivo Salón Capellanes.

Pero el espíritu calderoniano duró poco ya que el día 28 de febrero se presentó una nueva compañía de zarzuela con el reestreno de Las golondrinas, poniendo de manifiesto una vez más la empresa, la vocación musical de la sala. Emilio Sagi-Barba y Felisa Herrero encabezaron esta formación de zarzuela.

La presencia en el teatro de nuevo nombre de la compañía que encabezaban Fernando Díaz de Mendoza y María Guerrero sirvió para impulsar el teatro del Siglo de Oro en la capital española. No gozaba de muchas simpatías ya que el público prefería las comedias banales o burguesas y los espectáculos musicales. El señor Díaz de Mendoza intentó cambiar los gustos e inició, en 1928, una temporada clásica que inició con El vergonzoso en palacio, de Tirso de Molina. Entretanto la famosa actriz había caído gravemente enferma mientras ensayaba en este teatro y falleció el 26 de enero de 1928.

Estreno de The Hole
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Estreno de The Hole (Foto: Antonio Castro)
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