www.madridiario.es

Educación para ser libres e iguales

Por Ana Isabel Pérez Baos
jueves 09 de marzo de 2017, 10:25h

Vivimos en una nueva sociedad emergente, cada vez más global y cambiante, donde hablar de desarrollo y progresos sin duda es hablar del papel de la mujer.

Es justo recordar siempre, pero en estas fechas más que nunca, el esfuerzo y sacrificio de grandes mujeres que hoy tienen un hueco en la historia como fueron: María de Maeztus, María Zambrano, Simone de Beauvoir, Rosa Chacel o Virginia Wolf, pero también el de muchas otras mujeres anónimas que con su incansable trabajo, esfuerzo, arrojo y persistencia consiguieron, a lo largo de los tiempos, y muy especialmente en el último siglo, que la mujer comenzara a “conquistar” terrenos importantes en todas las esferas sociales.

Los logros pasados y la dinamización de la sociedad actual están habilitando, con muchos sacrificios y restricciones, el que cada día hayan más mujeres que desempeñan puestos de trabajo de mayor relevancia y responsabilidad. Esta evolución ha puesto de manifiesto la capacidad de la mujer como modelo de transformación social.

Hoy y mañana (el presente y futuro siempre han de ir de la mano) quiero homenajear a todas esas mujeres que lideran proyectos que consolidan el poder femenino en la sociedad, mujeres que nos han abierto camino a las generaciones más jóvenes, y que hacen que hoy estemos más cerca de alcanzar esa igualdad real que anhelamos. No queremos ser más que los hombres, lo que queremos es tener las mismas oportunidades y reivindicar nuestro papel y nuestra aportación en la sociedad.

Hoy sabemos que el liderazgo de una mujer es un liderazgo distinto al de un hombre. Las mujeres podemos llegar a aportar cualidades diferentes cuando desempeñamos un puesto de trabajo, y muy especialmente, cuando lo hacemos en ámbitos de alta dirección.

Nos hemos acostumbrado a ver cómo las mujeres que llegan alto, lo hacen adquiriendo roles o competencias masculinas, sin darnos cuenta de que nosotras poseemos habilidades muy necesarias y muy distintas a las que imprime un hombre como lo son nuestra capacidad de organización, de planificación, de comunicación… por no hablar de la empatía y mayor predisposición para trabajar en equipo.

Cualidades que sin duda ponen a la mujer en puestos relevantes para ser el motor de una sociedad actual, moderna y abierta a los cambios.

El poder de las mujeres toma cada vez más fuerza. Las mujeres, hoy por hoy, ocupan cargos de responsabilidad en todo tipo de administraciones; ministerios, gobiernos autonómicos, alcaldías, grandes multinacionales, proyectos de investigación, de I+D, direcciones generales, jefaturas, gerencias… Sectores que crecen y se desarrollan gracias a una visión de gran cualificación femenina.

Sin embargo aún quedan grandes batallas que las mujeres debemos seguir afrontando para alcanzar la verdadera igualdad real y efectiva. Los prejuicios de género siguen siendo barreras para la entrada de las mujeres en el mercado laboral y lo son, muy especialmente, para alcanzar puestos de dirección. Sin olvidarnos, claro está, de los roles tradicionales que siguen asumiendo exclusivamente las mujeres como lo son el cuidado de los hijos o las obligaciones familiares-domésticas que provocan que seamos nosotras las que nos veamos en la obligación de hacer más eficiente el tiempo y duplicar nuestro sacrificio para conciliar el desarrollo profesional en términos similares al de la figura masculina.

Por lo que, aún hoy, tenemos que reconocer que el reto presente y futuro en nuestra sociedad sigue siendo alto y complejo. Debemos alcanzar una igualdad real, que requiere no solo de buenas intenciones sino también de buenas acciones. Las mujeres han de atreverse a afrontar retos y las empresas deberían comprometerse a apoyar el más que necesario liderazgo femenino. Por eso, se hace necesario rediseñar horarios, procesos de selección, equiparar, bajo premisas de capacitación, nuestra presencia en aquellas, sin exigir más a las mujeres que a los hombres, ni estigmatizar a los hombres que comparten el cuidado de los hijos. Pero sobre todo; que eduquemos a las nuevas generaciones en valores de respeto, tolerancia, igualdad, capacidad y sobre todo de LIBERTAD.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios