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2021: sin pandemia, sin crispación y con ilusiones renovadas

jueves 31 de diciembre de 2020, 10:15h

Cuando en 2019 escribía en Madridiario mi último artículo del año no nos imaginábamos lo que nos iba a deparar este 2020. Pero remirando los primeros textos del año que ahora se escapa podemos colegir que desde las Comisiones Obreras de Madrid reclamábamos, abogábamos, manejábamos conceptos que si hubieran estado más presentes en los últimos años de gobiernos de la derecha, los efectos de esta pandemia no habrían sido tan devastadores en nuestra región.

La derecha y la ultraderecha ya habían instalado en la agenda social la crispación mientras la desigualdad, a pesar de ser la región más rica de España, se extendía por ella como mancha de aceite tras un cierre en falso de la crisis anterior.

En uno de los primeros eventos relevantes del años, en FITUR, la Feria Internacional del Turismo, proponíamos desde CCOO nuevas fórmulas de calidad para un nuevo turismo y un nuevo modelo de desarrollo que ya se estaba consensuado a nivel global entre economistas de prestigio e instituciones económicas internacionales. La pandemia ha asestado el golpe más duro a nuestro principal sector económico. Es el momento de replantearse un nuevo turismo, más aún con la otra novedad, que sí estaba prevista: el Brexit, la salida de Reino Unido de la Unión Europea.

También clamaba en el principio de 2020 por un “pacto verde”, que ahora será indispensable, también para evitar nuevas pandemias (que vendrán en este mundo hipercomunicado y en este planeta cada vez más desgastada por la huella humana). Un pacto verde que todo indica se acelera desde Europa, donde cientos de miles de millones de euros de fondos de reconstrucción serán para acometer proyectos de un futuro más sostenible. El futuro, desde ya, tiene que ser verde, feminista y tender inexorablemente a la igualdad. Esto último también requiere un nuevo modelo de fiscalidad, justo, solidario y equitativo.

Quizá la realidad más dura por la que luchábamos, así lo escribía y que en la pandemia ha tenido efectos devastadores, ha sido la falta de sensibilidad hacia las personas dependientes. Si antes de esta histórica crisis sanitaria exigía un cambio de modelo para el sector de personas dependientes, ahora es un grito que debe ser recogido sin ninguna duda.

Ya en marzo, nada más estallar la pandemia, en medio de la incredulidad y cierto boqueo generalizado, las Comisiones Obreras de Madrid pedimos “unidad, altruismo y solidaridad”. Algo que desgraciadamente en nuestra Comunidad no se ha propiciado desde el gobierno regional. El listado es largo ante la falta de sensibilidad de las tres derechas para tomar medidas en la sanidad pública, en la educación pública y frente a la pobreza en la que de la noche a la mañana muchas personas, con trabajos muy precarios o basados en la economía informal, se encontraron. Las colas del hambre han sido uno de los “leit motiv” de Madrid en este 2020.

Fuimos los sindicatos de clase, y hablo en nombre de todas las Comisiones Obreras de Madrid, quienes en este 2020 nos reinventamos y ocupamos el espacio que administraciones y empresas regionales dejaban al pairo. El mayor esfuerzo de información pública, de tú a tú, vía telefónica, correos electrónicos o redes sociales fue el que como una sola persona pusimos en marcha desde CCOO. Al trabajo se unió la militancia y cada miembro de las Comisiones Obreras de Madrid se convirtió en un activo sin personalismos. Volvíamos a dar un ejemplo, volvíamos a ser “fuertes como el acero” mientras muchos compañeros y compañeras enfermaban y también morían.

Imposible no recordar en estos días a Miguel Periañez, que fue secretario general de la Federación regional de Servicios; o la camarada Susana López, de Pensionistas y Jubilados; o la marcha de nuestro artista de referencia, Juan Genovés; o nuestro símbolo de vida de lucha: “Paquita”…, y tantas y tantos responsables de España, tantas y tantos personas afiliadas a nuestro sindicato. El año ha sido horrible, pero nos hemos revuelto contra la tragedia.

Hemos seguido reivindicando, a pesar de que nos criticaran sectores de la derecha por ello, pero reivindicar era y es ayudar, colaborar a progresar. Fuimos las Comisiones Obreras de Madrid, con nuestra secretaría de Salud Laboral a la cabeza, quienes tomamos las riendas para convertir las empresas y los centros de trabajo en los lugares más seguros. Todo ello ante la espantada inicial de tantos responsables empresariales de planes de seguridad.

En los centros de trabajo hemos evitado, en dialogo con el empresariado, mucha propagación del virus que tristemente ha contrastado con decisiones partidistas, más basadas en intereses propagandísticos, que con criterios científicos

Hemos criticado que en medio del caos, el desastre y la tragedia, el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso haya puesto el acento y legislado casi exclusivamente para el pelotazo, al aprobar una nueva ley que facilita las cosas al ladrillazo.

Ayuso se ha limitado a hacer oposición al Gobierno de España pero ha sido incapaz de concluir el año con unos presupuestos generales, más necesarios que nunca. A pesar del esfuerzo de toda la sociedad madrileña y de todos los partidos, excepto la extrema derecha, se creo una comisión de reconstrucción llevada a tal efecto en la Asamblea de Madrid y se aprobó un Dictamen por unanimidad de los participantes que debería ser la hoja de ruta de esos presupuestos.

Ha buscado el Gobierno de Madrid el enfrentamiento permanente contra el de España, mientras éste ponía en marcha la gran tabla de salvación que está siendo el escudo social, del que los ERTE, la paga por cese de actividad a los Autónomos o el Ingreso Mínimo Vital son los más sobresaliente, además de los cambios en la legislación que regulan aspectos como el teletrabajo. Ha puesto enormes palos en las ruedas mientras el Parlamento español aprobaba los presupuestos generales del Estado con más apoyo de las últimas legislaturas a pesar de que no haya mayoría absoluta alguna y el Gobierno sea de coalición. Esto supone un síntoma muy importante: a pesar del griterío ultra, en el parlamento español se habla, se dialoga, se discute y se toman decisiones.

Esta pandemia nos ha separado a pesar de la conectividad cibernética. Echamos en falta la presencia física, los saludos, los abrazos, las sonrisas sin mascarilla. Este año no hemos podido llenar el Auditorio Marcelino Camacho con esa veterana militancia que lleva, en este 2020, más de 30 años luchando (y cotizando) para rendir el anual homenaje que rendimos a nuestra afiliación. Este año habría sido muy especial en ese día de la afiliación agradecer a tantas personas su compromiso para construir y consolidar las Comisiones Obreras de Madrid, porque las Comisiones Obreras de Madrid no son otra cosa que esas personas organizadas para defender sus derechos, pero también los de los más desfavorecidos de la sociedad.

El año que se inicia será muy importante. La vacuna contra el coronavirus ya está aquí, pero quizá habría que investigar, inventar, producir una vacuna contra la crispación, contra el odio, contra la ambición desmedida que engendra ira. Quizá ni siquiera hiciera falta una producción masiva, con que se la pusieran los pocos que azuzan la violencia dialéctica y simbólica podríamos vivir en un mundo mucho mejor y más fraternal.

Ese es mi deseo para 2021, un mundo sin pandemias, pero también sin crispación, odio y ambiciones desmedidas. Un 2021 de paz, solidaridad, alegría y muchos abrazos.

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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