Desde este jueves, la zona suroeste de Madrid cuenta con un eje vertebrador completo que une Griñón con Leganés. La última zona del tramo norte en contar con dos carriles por sentido y prescindir de las rotondas ha sido la que une Fuenlabrada con Leganés, un punto donde hay una cuenta pendiente: adaptar la entrada a este último municipio para que no sea la "autovía hacia el atasco".
Esperanza Aguirre tomó este jueves buena nota de la petición que le trasladaron los alcaldes Leganés,
Rafael Gómez Montoya, y Fuenlabrada,
Manuel Robles. Los primeros ediles socialistas admitieron que los 19 millones de euros invertidos por la Comunidad de Madrid dejan una carretera "muy mejorada" gracias a la cual se ahorrará tiempo y se incrementará la seguridad. Sin embargo, advirtieron que los embotellamientos seguirán produciéndose mientras no se elimine la
rotonda de acceso a Leganés y se dote de dos carriles por sentido al
puente inmediatamente posterior que permite salvar la M-406 (la variante de Alcorcón-Leganés) para entrar en el municipio.
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La presidenta reconoció que esta es una "obra importante" que deberá afrontarse "en el futuro", es decir, la próxima legislatura y siempre y cuando -como ha advertido ya cuando se le han demandado otras infraestructuras- el presupuesto lo permita. También se comprometió, a petición del alcalde de Fuenlabrada, a que los consejeros de su Gobierno desbloqueen inmediatamente la ejecución del enlace entre el nuevo
parque de bomberos y el barrio del
Hospital de Fuenlabrada -situados en el oeste del municipio y separados por la M-506) y la construcción de
3.200 viviendas en el barrio de
La Pollina.
Una autovía modelo
Aparcadas las disensiones, presidenta y alcaldes, los tres dirigentes inauguraron juntos el nuevo tramo de la M-407, en el que han sido eliminadas una
curva peligrosa -considerada un punto negro de tráfico- y tres rotondas. En su lugar, el polígono industrial
Niño del Remedio, el barrio de
El Naranjo y el de
Arroyo Culebro -este último ya en Leganés- cuentan con enlaces a distinto nivel que evitarán que quienes quieran recorrer este tramo de 4,2 kilómetros tengan que esperar para cruzar cada glorieta. Únicamente permanece la que sirve de conexión con la M-50, que es competencia del Ministerio de Fomento.

La Comunidad ha invertido en esta obra
19,1 millones de euros, una inversión elevada "en tiempos de crisis", como señaló una vez más Aguirre, consecuencia de crear esos pasos inferiores para evitar el impacto acústico en la zona, como habían demandado los vecinos de Arroyo Culebro al conocer el proyecto inicial. Las mejoras en la calzada central han permitido además elevar el nivel de velocidad a 100 kilómetros/hora.
Tras presentar la carretera, que ya está a disposición de los conductores, Aguirre llamó a no criminalizar a quienes usan el vehículo privado. A estos, recalcó, también se les deben "respetar sus derechos" procurándoles infraestructuras que les
ahorren tiempo y en las que se sientan
más seguros.