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El presidente del Musée d'Orsay, Guy Cogeval, aseguró que esta muestra es una de las más importantes realizada "fuera de los muros" de dicho museo, aprovechando las obras que se realizan en esta institución. Por su parte, Jiménez Burillo subrayó la importancia de esta muestra, la más cara que ha realizado la Fundación hasta el momento, y cuya prima de seguros está cercana al millón de euros, según reveló.
Manet y el año 1874, son los puntos vertebradores de la muestra, que pretende ofrecer una visión global del Impresionismo, un movimiento artístico que cambió la percepción de la modernidad. Mientras que el año 1874 fue relevante porque se celebró la primera exposición del grupo Impresionista en París y porque fue el año de la fundación del Museo de Luxemburgo. El Museo d'Orsay de París es "heredero" del Museo de Luxemburgo según precisó Guy Cogeval.
Frente a la fuerza de Monet, Renoir aparece como un artista más sensual, más delicado en sus retratos, quizás por las sutiles irisaciones de su paleta veneciana, que se muestran con esplendor en obras como El Columpio. Por otra parte, Pisarro y Cézanne enfatizan la solidez estructural de los elementos de sus obras. Cézanne aprendió junto a Pisarro lo que significaba el impresionismo. Su complicidad se muestra al comparar obras como La casa del ahorcado de Cézanne y Los tejados rojos, de Pisarro, que muestran una composición muy similar.



































